A todos los sacerdotes, transfórmalos en Ti, Señor. Que el Espíritu Santo los posea, y que por ellos renueve la faz de la tierra.

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martes, 22 de septiembre de 2020

A todos los sacerdotes, transfórmalos en Ti, Señor.




Evangelio según san Lucas 8, 19-21

Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, vinieron a ver a Jesús su madre y sus parientes, pero no pudieron llegar hasta él a causa del gentío. Entonces le avisaron:
"Tu madre y tus hermanos están fuera y quieren verte".
El les respondió:
"Mi madre y mis hermanos son los que escuchan la palabra de Dios y la ponen en práctica".
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.



Lectura del libro de los Proverbios 21, 1-6.10-13

El corazón del rey es arroyo de agua en manos del Señor: él lo dirige a donde quiere. Al hombre le parece siempre bueno todo lo que hace, pero es el Señor quien juzga las intenciones. Proceder con rectitud y con justicia es más grato al Señor que los sacrificios. Ojos altaneros, corazón arrogante y luz del malvado, todo es pecado. Los proyectos del diligente traen ganancia, los del perezoso traen pobreza. Tesoros ganados con mentira se deshacen como el humo y llevan a la muerte. El malvado busca siempre el mal, nunca se apiada de su prójimo. Cuando se castiga al arrogante, el sencillo aprende; cuando se instruye al sabio, crece su ciencia. El justo observa el proceder de los malvados y ve cómo se precipitan en la desgracia. Quien cierra los oídos a las súplicas del pobre, no será escuchado cuando clame.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo 118

Enséñame, Señor, a cumplir tu voluntad.

Dichoso el hombre de conducta intachable que cumple la ley del Señor. Dame nueva luz para conocer tu ley y para meditar las maravillas de tu amor.
Enséñame, Señor, a cumplir tu voluntad.

He escogido el camino de la lealtad a tu voluntad y a tus mandamientos. Enséñame a cumplir tu voluntad y a guardarla de todo corazón.
Enséñame, Señor, a cumplir tu voluntad.

Guíame por la senda de tu ley, que es lo que quiero. Cumpliré tu voluntad sin cesar y para siempre.
Enséñame, Señor, a cumplir tu voluntad.



Oremos a Dios Padre, que entregó a Jesucristo, su Hijo, el poder, el honor y el reino.

-Por la Iglesia: para que sea testigo de la verdad de Cristo y conciencia de la humanidad que camina hacia la plenitud del reino de Dios.

-Por todos los pueblos: para que no caigan en la tentación del endiosamiento, de la exclusión de los demás y de la prepotencia.

-Por los gobernantes de todas las naciones: para que, trabajando por la paz, fruto de la justicia, colaboren en la realización del reino de Dios.

-Por nosotros, que confesamos a Cristo, Señor: para que realicemos la verdad de Cristo en el amor fraterno.

Oración: Escucha, Señor, las súplicas que te dirigimos confiados en la mediación de Jesucristo, que vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.

SAN IGNACIO DE SANTHIÀ . Nació en Santhià, pueblo de la provincia de Vercelli en el Piamonte italiano, el año 1686. De joven entró en el seminario, cursó la carrera eclesiástica y recibió la ordenación sacerdotal en 1710. Más tarde se sintió llamado a la vida religiosa, e ingresó en la Orden Capuchina a la edad de 30 años con la intención de marchar a misiones. Destacó por su celo y asiduidad en la administración del sacramento de la penitencia y en la dirección de las almas, ministerios a los que se consagró durante 25 años, hasta que, por su sabiduría y prudencia, lo nombraron maestro de novicios, oficio que desempeñó 14 años. Además, atendió a los heridos en tiempo de guerra en los hospitales de Asti, Alessandria y Vinovo, y le preocupó siempre enseñar el catecismo a los niños. Murió en Turín, donde había estado muchos años atendiendo tanto a pobres como a grandes personajes, el 22 de septiembre de 1770, y lo canonizó Juan Pablo II el año 2002.

San Pablo, después de recordar a los Corintios la institución de la Eucaristía, les dice: «Cada vez que coméis de este pan y bebéis del cáliz, proclamáis la muerte del Señor, hasta que vuelva. De modo que quien coma del pan y beba del cáliz del Señor indignamente, es reo del Cuerpo y de la Sangre del Señor. Así, pues, que cada cual se examine, y que entonces coma así del pan y beba del cáliz. Porque quien come y bebe sin discernir el Cuerpo, come y bebe su condenación» (1 Cor 11,26-29).

Oremos


¡Oh Corazón Misericordioso! En tu llaga bendita nos escondemos, descubriendo allí nuestro refugio y descanso... nuestra paz. En el inmenso océano de tu Corazón, nos sumergimos hoy, nosotros pecadores, esperando con confianza el don más hermoso de tu amor por la humanidad: Tu Misericordia”.

“Oh Jesús, tu Corazón traspasado es el océano de infinita Misericordia de donde manan, copiosamente, tu Sangre y Agua. Sangre que libera nuestros pecados, y Agua que purifica y vivifica nuestros corazones. Tú eres la fuente abierta de salvación, en la cual deseamos sumergirnos para ser transformados con el poder redentor de tu Misericordia.

Oh Dios de gran misericordia, bondad infinita, hoy toda la humanidad pide, desde el abismo de su miseria, 
Tu misericordia, Tu compasión, oh Dios; 
y llama con la potente voz de la miseria.
Dios indulgente, no rechaces la oración de los desterrados de esta tierra. 
Oh Señor, Bondad inconcebible que conoces perfectamente nuestra miseria y sabes que por nuestras propias fuerzas no podemos ascender hasta Ti, 
Te imploramos, anticípanos Tu gracia y multiplica incesantemente 
Tu misericordia en nosotros para que cumplamos fielmente
Tu santa voluntad a lo largo de nuestras vidas y a la hora de la muerte.
Que la omnipotencia de Tu misericordia nos proteja de las flechas de los enemigos de nuestra salvación, para que con confianza, como Tus hijos, esperemos Tu última venida...” Diario, 1570

Oremos Unidos
Jesús misericordiosísimo, te pido por la intercesión de tus santos y, especialmente, por la intercesión de tu amadísima Madre que te crió desde la niñez, bendice a mi Patria. Te ruego, Jesús, no mires nuestros pecados, sino las lágrimas de los niños pequeños, el hambre y el frío que ellos sufren. Jesús, en nombre de estos inocentes, concédeme la gracia que te pido para mi Patria Santa Faustina (286).


Oracion

Por todo el género humano,
especialmente por los pecadores

Misericordiosísimo Jesús, cuya prerrogativa es tener compasión de nosotros y perdonarnos, no mires nuestros pecados, sino la confianza que depositamos en Tu bondad infinita. Acógenos en la morada de Tu Piadosísimo Corazón y no permitas que salgamos jamás de él. Te lo pedimos por el amor que te une al Padre y al Espíritu Santo.

Padre Eterno, vuelve Tu compasiva mirada hacia todo el género humano y en especial hacia los pecadores, todos unidos en el Piadosísimo Corazón de Jesús. Por los méritos de Su Pasión, muéstranos Tu misericordia, para que alabemos la omnipotencia de Tu misericordia, por los siglos de los siglos. Amen.


ORACIÓN POR LA IGLESIA Y LOS SACERDOTES
¡Oh Jesús! te suplico, concede a tu Iglesia el amor y la luz del Espíritu Santo. Da a tus sacerdotes el amor y la luz de tu Espíritu, que las palabras de los sacerdotes convenzan a los corazones más endurecidos, se arrepientan y vuelvan a ti, oh Señor.
Señor, danos sacerdotes santos; consérvalos tú mismo en la santidad. ¡Oh Divino Sumo Sacerdote, haz que tu Misericordia los asista en cualquier lugar y los defienda contra las insidias y tentaciones que el demonio tiende sin cesar al alma de cada Sacerdote!
Que el poder de la Divina Misericordia, ¡oh buen Salvador! aplaste y aniquile todo aquello que pudiera manchar la santidad de un sacerdote, porque tú lo puedes todo. Te suplico, Jesús que bendigas con una luz especial a los sacerdotes con los que me confesaré a lo largo de mi vida. Amén.
(Diario III, 11)



Salmo 22

El Señor es mi pastor, nada me faltará. El Señor es mi pastor, nada me falta; en verdes praderas me hace reposar y hacia fuentes tranquilas me conduce para reparar mis fuerzas. Por ser un Dios fiel a sus promesas, me guía por el sendero recto.

El Señor es mi pastor, nada me faltará. Así, aunque camine por cañadas oscuras, nada temo, porque tú estás conmigo. Tu vara y tu cayado me dan seguridad.

El Señor es mi pastor, nada me faltará. Tú mismo me preparas la mesa, a despecho de mis adversarios; me unges la cabeza con perfume y llenas mi copa hasta los bordes.

El Señor es mi pastor, nada me faltará. Tu bondad y tu misericordia me acompañarán todos los días de mi vida; y viviré en la casa del Señor por años sin término.

El Señor es mi pastor, nada me faltará.

Oración para las almas del purgatorio

Padre eterno, yo te ofrezco la preciosísima sangre de tu Divino Hijo Jesús, en unión con las misas celebradas hoy día a través del mundo por todas las benditas animas del purgatorio por todos los pecadores del mundo.
Por los pecadores en la iglesia universal, por aquellos en propia casa y dentro de mi familia. Amen.

Oremos por los sacerdotes

A todos los sacerdotes, transfórmalos en Ti, Señor. Que el Espíritu Santo los posea, y que por ellos renueve la faz de la tierra.Divino Corazón de Jesús, Corazón lleno de celo por la gloria de tu Padre, te rogamos por todos los sacerdotes, Señor. Por tu Espíritu Santo llénalos de fe, de celo y amor. Así sea.

OH Jesús que has instituido el sacerdocio para continuar en la tierra
la obra divina de salvar a las almas
protege a tus sacerdotes (especialmente a: ..............)
en el refugio de tu SAGRADO CORAZÓN.
Guarda sin mancha sus MANOS CONSAGRADAS,
que a diario tocan tu SAGRADO CUERPO,
y conserva puros sus labios teñidos con tu PRECIOSA SANGRE.
Haz que se preserven puros sus Corazones,
marcados con el sello sublime del SACERDOCIO,
y no permitas que el espíritu del mundo los contamine.
Aumenta el número de tus apóstoles,
y que tu Santo Amor los proteja de todo peligro.
Bendice Sus trabajos y fatigas,
y que como fruto de Su apostolado obtenga la salvación de muchas almas
que sean su consuelo aquí en la tierra y su corona eterna en el Cielo.
Amen.

.



Oremos el Santo Rosario Hoy por los sacerdotes y las almas consagradas 


                                  .

Por las hermanas de Pro Ecclesia Sancta desde la fundación de Chiclayo.


Meditacion de los mensajes de Maria

Te pedimos Señor, que bendigas a los Arzobispos y Obispos Diocesanos.
Jesús, Buen Pastor, Bendícelos.
Dios te salve María…

Te pedimos Señor, que bendigas a los Cardenales.
Jesús, Buen Pastor, Bendícelos.
Dios te salve María…

Te pedimos Señor, que bendigas a los Obispos Coadjutores.
Jesús, Buen Pastor, Bendícelos.
Dios te salve María…

Te pedimos Señor, que bendigas a los Obispos Auxiliares.
Jesús, Buen Pastor, Bendícelos.
Dios te salve María…

Te pedimos Señor, que bendigas a los Obispos eméritos.
Bendícelos Señor.
Dios te salve María…

Te pedimos Señor, que purifiques el alma de los Obispos que ya han partido de esta vida, para que puedan entrar en el Reino de los cielos.
Jesús, Buen Pastor, Bendícelos.
Dios te salve María…

Te pedimos Señor, que bendigas a los Obispos con los dones de Sabiduría y discernimiento, y con la docilidad a tu Santo Espíritu.
Jesús, Buen Pastor, Bendícelos.
Dios te salve María….

Te pedimos Señor, que bendigas a los Obispos con el don de la Misericordia.
Jesús, Buen Pastor, Bendícelos.

Dios te salve María…

Te pedimos Señor, que bendigas a los Obispos con el don de la Fortaleza.
Jesús, Buen Pastor, Bendícelos.

Dios te salve María…

Te pedimos Señor, que bendigas a los Obispos con el don de la alegría.
Jesús, Buen Pastor, Bendícelos.

Dios te salve María…

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo como era en un principio ahora y siempre por los siglos de los siglos, amen.
 
Asi en Oracion con Jesus y Santa Maria sigamos Orando Juntos

“Jesús, Buen Pastor: en tus manos ponemos a todos tus Pastores, para que llenos de tu Espíritu Santo, sepan interpretar los signos de los tiempos actuales y guíen al rebaño, a ellos encomendado, hacía pastos verdes y aguas de vida. Amén.”

“Danos Señor, santos sacerdotes, santos religiosos, laicos santos que trabajen por tu Iglesia. Amén”
Jesús, Divino Señor, por Tu dolorosa Pasión, cubre con Tu Preciosísima Sangre, a todos los Obispos, sacerdotes y consagrados.
Ten piedad de ellos y líbralos de todo mal, ahora y siempre.
El Inmaculado Corazón de la Dulce Virgen María, reprenda con su fuerza Santísima a todo enemigo de Dios y de su Iglesia. Amén.”

Fuente; Santo Rosario por los sacerdotes





martes, 8 de septiembre de 2020

¡Oh Virgen naciente, esperanza y aurora de salvación para todo el mundo, vuelve benigna tu mirada materna hacia todos nosotros, reunidos aquí para celebrar y proclamar tus glorias!




Evangelio según san Mateo 1, 18-23

Gloria a ti, Señor.


Cristo vino al mundo de la siguiente manera: Estando María, su madre, desposada con José, y antes de vivir juntos, sucedió que ella esperaban un hijo por obra del Espíritu Santo. José, su esposo, que era justo y no quería denunciarla, decidió dejarla en secreto. Mientras pensaba en esto, el ángel del Señor le dijo en sueños:
"José, hijo de David, no dudes en recibir a María como tu esposa, porque ella ha concebido por obra del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de los pecados".
Todo esto sucedió para que se cumpliera lo que había dicho el Señor por el profeta Isaías:
La virgen concebirá y dará a luz un hijo, a quien pondrán el nombre de Enmanuel, que quiere decir "Dios-con-nosotros".
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.


Libro del profeta Miqueas 5, 1-4a

Esto dice el Señor:
"Pues tú, Belén de Efrata, pequeña entre las aldeas de Judá, de ti saldrá el jefe de Israel; sus orígenes se remontan a tiempos pasados, a los días más antiguos.
Por eso el Señor abandonará a los suyos hasta el tiempo en que dé a luz la que ha de dar a luz. Entonces el resto de sus hermanos se unirá a los hijos de Israel. El se levantará para pastorear a su pueblo con la fuerza y la majestad del Señor, su Dios. Ellos habitarán tranquilos, porque extenderá su poder hasta los extremos de la tierra; él mismo será la paz".
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.



Salmo 12, 6ab:6cd

Me llenaré de alegría en el Señor.

Confío, Señor, en tu lealtad, mi corazón se alegra con tu salvación.
Me llenaré de alegría en el Señor.

Cantaré al Señor por el bien que me ha hecho, tocaré mi música 
en honor del Dios altísimo.
Me llenaré de alegría en el Señor.

Padre Dario


Oremos

Para que los fieles que han consagrado a Dios su cuerpo y el amor 
exclusivo de su espíritu, a imitación de María amen cada día
 más intensamente la virginidad que han prometido, roguemos al Señor.
Escúchanos, Señor.

Para que en el pueblo de la antigua alianza, del cual nació María, 
arraigue cada vez con más fuerza la fe en el Dios único,
y llegue a conocer también en Jesucristo al Mesías esperado, 
roguemos al Señor.
Escúchanos, Señor.

Para que el Padre del cielo, que dispuso que el nacimiento de María 
anunciase la alegría al mundo entero, se compadezca de los que lloran
y ven este mundo como un valle de lágrimas, roguemos al Señor.
Escúchanos, Señor.

Para que todos nosotros, ayudados por la intercesión poderosa de María,
Virgen fiel, perseveremos en el bien hasta la muerte, roguemos al Señor.
Escúchanos, Señor.

Escucha, Dios de bondad, las oraciones de tu pueblo y accede a nuestra peticiones, ya que nos ponemos bajo la protección de la Madre de tu Hijo, Jesucristo, el Señor, que vive y reina por los siglos de los siglos.
Amén



LA NATIVIDAD DE LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA
Natividad de la Virgen María, descendiente de Abrahán, nacida de la tribu de Judá y de la progenie del rey David, de la cual nació el Hijo de Dios, hecho hombre por obra del Espíritu Santo, para liberar a la humanidad de la antigua servidumbre del pecado. La celebración del cumpleaños de la Virgen, en que los fieles le ofrecen su homenaje e imploran su protección, está ligada a la basílica de Santa Ana, construida en el siglo V en el ámbito de la piscina Probática (Jn 5,1-9), junto al templo de Jerusalén. La tradición localizaba allí la casa de Joaquín y de Ana, padres de la Virgen. El protoevangelio apócrifo de Santiago fija el lugar del nacimiento de María en las cercanías del Templo, y ya en el siglo V los peregrinos visitaban junto a la piscina Probática «la iglesia de Santa María, en la que ella nació».
La basílica actual fue edificada por los cruzados; en la cripta se venera la casa de Joaquín y de Ana, y el lugar del nacimiento de su hija María. La liturgia une el aniversario del nacimiento de la Virgen con la perspectiva del comienzo de los misterios de la salvación. La celebración mariana es la primicia de los bienes que su Hijo nos traerá. En esta misma fecha, o en los días inmediatos, se celebra también a la Virgen bajo múltiples nombres y advocaciones.- Oración: Concede, Señor, a tus hijos el don de tu gracia, para que, cuantos hemos recibido las primicias de la salvación por la maternidad de la Virgen María, consigamos aumento de paz en la fiesta de su Nacimiento. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

Elevemos nuestras súplicas al Salvador, que quiso nacer de María Virgen, y digámosle: Que tu Madre, Señor, interceda por nosotros.

Oh Sol de justicia, a quien la Virgen inmaculada precedía cual aurora luciente, haz que vivamos siempre iluminados por la claridad de tu presencia.

Verbo eterno del Padre, que elegiste a María como arca incorruptible de tu morada, líbranos de la corrupción del pecado.

Salvador nuestro, que quisiste que tu Madre estuviera junto a tu cruz, concédenos, por su intercesión, compartir con alegría tus padecimientos.

Jesús, que, colgado en la cruz, nos diste a María por madre, haz que también nosotros vivamos como hijos suyos.

Oración: Escucha, Padre todopoderoso, las oraciones de tu pueblo, que venera con amor y gratitud el nacimiento de la Madre de tu Unigénito, y derrama sobre nosotros, por su intercesión, los dones de tu bondad. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.



Dice san Francisco: Sobre todos los que cumplan la voluntad de Dios, «descansará el espíritu del Señor, y hará en ellos habitación y morada. Y serán hijos del Padre celestial, cuyas obras hacen. Y son esposos, hermanos y madres de nuestro Señor Jesucristo... Somos madres, cuando lo llevamos en nuestro corazón y en nuestro cuerpo, por el amor y por una conciencia pura y sincera; y lo damos a luz por medio de obras santas, que deben iluminar a los otros como ejemplo» (2CtaF 48-53).

Consagracion a Maria
.Padre Jose de Jesus



Al término este 22 de noviembre del encuentro con los sacerdotes, religiosos, seminaristas y catequistas en Tailandia, el Papa Francisco invitó a todos a recitar la siguiente oración para pedir a Cristo para que en más familias nazcan vocaciones al sacerdocio y la vida religiosa.

La oración, adaptada del Mensaje del Papa 
por el 51° Día Mundial de la Oración por las Vocaciones, es la siguiente:

Señor de la cosecha,

Bendice a la juventud con el don de la valentía
 para que respondan a tu llamado. 
Abre sus corazones a grandes ideales y a grandes cosas.

Inspira a todos tus discípulos al amor y servicio mutuo
Para que florezcan vocaciones en la tierra fértil de tu pueblo fiel.

Inculca en los que viven la vida religiosa, 
sirven en ministerios parroquiales y nuestras familias,
 la confianza y la gracia de invitar a otros
 a abrazar el camino audaz y noble de una vida consagrada a Ti.

Únenos a Jesús a través de la oración y los sacramentos
para poder cooperar contigo en la construcción del Reino 
de la misericordia, de la verdad, de la justicia y de la paz. Amén.

Autor: Pedro Sergio Antonio Donoso Brant
CUBA



NATIVIDAD DE LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA
De la homilía de Juan Pablo II en Frascati el 8-IX-1980

Queridísimos hermanos y hermanas:

Estamos reunidos para proclamar el alegre mensaje de la esperanza cristiana porque celebramos hoy «con alegría el nacimiento de María, la Virgen; de ella salió el sol de justicia, Cristo, nuestro Dios».

Esta festividad mariana es toda ella una invitación a la alegría, precisamente porque, con el nacimiento de María Santísima, Dios daba al mundo como la garantía concreta de que la salvación era ya inminente: la humanidad que, desde milenios, en forma más o menos consciente, había esperado algo o alguien que la pudiese liberar del dolor, del mal, de la angustia, de la desesperación, y que dentro del pueblo elegido había encontrado, especialmente en los profetas, a los portavoces de la palabra de Dios, confortante y consoladora, podía mirar finalmente, conmovida y emocionada, a María «Niña», que era el punto de convergencia y de llegada de un conjunto de promesas divinas, que resonaban misteriosamente en el corazón mismo de la historia.

Precisamente esta Niña, todavía pequeña y frágil, es la «Mujer» del primer anuncio de la redención futura, contrapuesta por Dios a la serpiente tentadora: «Pongo perpetua enemistad entre ti y la mujer y entre tu linaje y el suyo; éste te aplastará la cabeza, y tú le morderás a él el calcañal». Precisamente esta Niña es la «Virgen» que «concebirá y parirá un hijo, y le pondrá por nombre Emmanuel, que quiere decir "Dios con nosotros"». Precisamente esta Niña es la «Madre» que parirá en Belén «a aquel que señoreará en Israel».

La liturgia de hoy aplica a María recién nacida el pasaje de la Carta a los Romanos, en el que san Pablo describe el designio misericordioso de Dios en relación con los elegidos: María es predestinada por la Trinidad a una misión altísima; es llamada; es santificada; es glorificada (Rom 8,30).

Dios la ha predestinado a estar íntimamente asociada a la vida y a la obra de su Hijo unigénito. Por esto la ha santificado, de manera admirable y singular, desde el primer momento de su concepción, haciéndola «llena de gracia»; la ha hecho conforme con la imagen de su Hijo: una conformidad que, podemos decir, fue única, porque María fue la primera y la más perfecta discípulo del Hijo.

El designio de Dios en María culminó después en esa glorificación, que hizo a su cuerpo mortal conforme con el cuerpo glorioso de Jesús resucitado; la Asunción de María en cuerpo y alma al cielo representa como la última etapa de la trayectoria de esta criatura, en la que el Padre celestial ha manifestado, de manera exaltante, su divina complacencia.

Por tanto, toda la Iglesia no puede menos de alegrarse hoy al celebrar la Natividad de María Santísima, que -como afirma con acentos conmovedores san Juan Damasceno- es esa «puerta virginal y divina, por la cual y a través de la cual Dios, que está por encima de todas las cosas, hizo su entrada en la tierra corporalmente... Hoy brotó un vástago del tronco de Jesé, del que nacerá al mundo una flor sustancialmente unida a la divinidad. Hoy, en la tierra, de la naturaleza terrena, Aquel que en un tiempo separó el firmamento de las aguas y lo elevó a lo alto, ha creado un cielo, y este cielo es con mucho divinamente más espléndido que el primero».

Contemplar a María significa mirarnos en un modelo que Dios mismo nos ha dado para nuestra elevación y para nuestra santificación.

Y María hoy nos enseña, ante todo, a conservar intacta la fe en Dios, esa fe que se nos dio en el bautismo y que debe crecer y madurar continuamente en nosotros durante las diversas etapas de nuestra vida cristiana. Comentando las palabras de san Lucas (Lc 2,19), san Ambrosio se expresa así: «Reconozcamos en todo el pudor de la Virgen Santa, que, inmaculada en el cuerpo no menos que en las palabras, meditaba en su corazón los temas de la fe». También nosotros debemos meditar continuamente en nuestro corazón «los temas de la fe», es decir, debemos estar abiertos y disponibles a la Palabra de Dios, para conseguir que nuestra vida cotidiana -a nivel personal, familiar, profesional- esté siempre en perfecta sintonía y en armoniosa coherencia con el mensaje de Jesús, con la enseñanza de la Iglesia, con los ejemplos de los Santos.

Texto de la carta original

Al hacerme eco de estas palabras de mi gran predecesor, os digo, fieles de Frascati: Cristo Cabeza tiene necesidad de vosotros, porque vosotros sois sus miembros. La Iglesia tiene necesidad de vosotros, porque vosotros la formáis. No os dejéis desanimar por las dificultades ni, mucho menos, fascinar o intimidar por concepciones o ideologías en contraste con el mensaje cristiano. "Esta es la victoria que ha vencido al mundo: nuestra fe" (1 Jn 5, 4), nos asegura San Juan Evangelista; que esta fe sea siempre sólida, profunda, genuina, activa, dinámica.

¡Oh Virgen naciente,

esperanza y aurora de salvación para todo el mundo, vuelve benigna tu mirada materna hacia todos nosotros, reunidos aquí para celebrar y proclamar tus glorias!

¡Oh Virgen fiel,

que siempre estuviste dispuesta y fuiste solícita para acoger, conservar y meditar la Palabra de Dios, haz que también nosotros, en medio de las dramáticas vicisitudes de la historia, sepamos mantener siempre intacta nuestra fe cristiana, tesoro precioso que nos han transmitido nuestros padres!

¡Oh Virgen potente,

que con tu pie aplastaste la cabeza de la serpiente tentadora, haz que cumplamos, día tras día, nuestras promesas bautismales, con las cuales hemos renunciado a Satanás, a sus obras y a sus seducciones, y que sepamos dar en el mundo un testimonio alegre de esperanza cristiana!

¡Oh Virgen clemente,

que abriste siempre tu corazón materno a las invocaciones de la humanidad, a veces dividida por el desamor y también, desgraciadamente, por el odio y por la guerra, haz que sepamos siempre crecer todos, según la enseñanza de tu Hijo, en la unidad y en la paz, para ser dignos hijos del único Padre celestial!

Amén.

miércoles, 12 de agosto de 2020

"Mis queridas Hermanas, no nos hagamos ilusiones; es preciso que nuestro afecto, para ser bendecido por Dios, sea común e igual, pues el Salvador no ha mandado que se amara más a unos que a otros, sino que ha dicho: Amarás al prójimo como a ti mismo."Exhortaciones, Juana de Chantal



Evangelio segun  San Mateo  18, 15-20

Gloria a Ti Señor

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Si tu hermano comete un pecado, ve y amonéstalo a solas. Si te escucha, habrás salvado a tu hermano. Si no te hace caso, hazte acompañar de una o dos personas, para que todo lo que se diga conste por boca de dos o tres testigos. Pero si ni así te hace caso, díselo a la comunidad; y si ni a la comunidad le hace caso, apártate de él como de un pagano o de un publicano.
Yo les aseguro que todo lo que aten en la tierra, quedará atado en el cielo, y todo lo que desaten en la tierra, quedará desatado en el cielo.
Yo les aseguro también que si dos de ustedes se ponen de acuerdo para pedir algo, sea lo que fuere, mi Padre celestial se lo concederá; pues donde dos o tres se reúnen en mi nombre, ahí estoy yo en medio de ellos’’
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.


Oremos con el Papa Francisco por el fin de las pandemias

“Que Dios detenga esta tragedia - es la oración del Papa Francisco - que detenga esta pandemia. Que Dios se apiade de nosotros y detenga otras pandemias que son tan malas: la del hambre, la de la guerra, la de los niños sin educación. Y pedimos esto como hermanos, todos juntos. Que Dios nos bendiga a todos y tenga misericordia de nosotros".

El Papa invitó a hacer la comunión espiritual con esta oración:

“Creo, Jesús mío, que estás realmente presente en el Santísimo Sacramento del Altar. Te amo sobre todas las cosas y deseo recibirte en mi alma. Pero como ahora no puedo recibirte sacramentado, ven al menos espiritualmente a mi corazón. Y como si ya te hubiese recibido, te abrazo y me uno del todo a Ti. Señor, no permitas que jamás me aparte de Ti. Amén.”




Oremos confiadamente a Dios, Señor de la vida y de la muerte.

-Para que el mundo descubra la presencia y el amor de Cristo en la Iglesia y en el testimonio de los cristianos.

-Para que sepamos decir, con nuestra solidaridad, a todos los que sufren, quién es y donde está la fuente del verdadero consuelo.

-Para que sepamos decir, con la entrega generosa y gratuita de nuestra vida, a los que yacen sin esperanza, quién es la vida y la alegría.

-Para que sepamos decir, con nuestro respeto y amor a todos, que la vida debe ser procurada, defendida, acrecentada.

-Para que, en nuestras vacaciones, quienes sufrirán una mayor soledad, descubran y experimenten la cercanía de Dios y la nuestra.

Oración: Dios, Padre nuestro, que nos haces revivir y llenas de sentido nuestra vida, escúchanos y ten piedad de nosotros. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.


SANTA JUANA FRANCISCA FRÉMYOT DE CHANTAL.
 [Murió el 13 de diciembre y su memoria se celebra el 12 de agosto]
Nació en Dijon (Francia) el año 1572, en el seno de una familia católica ferviente, de la aristocracia. Contrajo matrimonio con el barón de Chantal y tuvo seis hijos, a los que educó esmeradamente. Muerto su marido en 1601, cuando ella tenía sólo 29 años, llevó, bajo la dirección de san Francisco de Sales, una admirable vida de perfección, ejerciendo, sobre todo, la caridad con los pobres y enfermos. Con el apoyo seguro del santo obispo, fundó el instituto de la Visitación de Nuestra Señora (Salesas), convertido en 1619 en orden de clausura bajo la Regla de San Agustín, que gobernó sabiamente. Llegó a altos grados de la vida mística, en la que sufrió penas internas muy grandes, aunque en apariencia gozase de una gran paz y serenidad. Murió en el monasterio de la Visitación de Moulins (Francia) el 13 de diciembre de 1641.

Desde el Monasterio de la Visitación de Burgos, Sor Maria de los Ángeles, nos explica quien era



EXHORTACIONES
Juana de Chantal
La mayoría de sus exhortaciones las dio en la sala de capítulo de sus conventos de manera formal.

"¿Queréis ser humilde, hija mía? Tratad de conoceros bien; desead que os reconozcan imperfecta; amad el desprecio, en todas sus formas y de cualquier parte que os venga. No ocultéis vuestros defectos; dejad que se vean, aceptando con cariño la abyección que de ellos os resulte. No dejéis nunca decaer vuestro corazón por alguna falta que podáis cometer. Desconfiad de vos misma y confiad única e incesantemente en Dios, persuadida de que, no pudiendo nada por vos, todo lo podéis con su gracia y poderosa ayuda." -a sus hijas espirituales de la Orden de la Visitación.
..
"(Jesucristo) es un Señor tan grande, rico y poderoso, que no tiene necesidad de nuestros bienes. ¿Qué presentes podremos, pues, hacerle, si todo el mundo es suyo? Es preciso ofrecerle almas puras y corazones limpios y blancos y vacíos de todas las cosas terrenas; fijaos que nuestras almas han de estar muy limpias para ser ofrecidas a este Niño divino, que nace en este día, el cual es Autor de toda pureza y santidad. He aquí el más grato presente que podemos hacerle: un corazón limpio, contrito y humillado. Él no quiere de nosotras más que el corazón."

Sobre las cualidades que debe tener nuestro trato y nuestro afecto hacia el prójimo

"Mis queridas Hermanas, no nos hagamos ilusiones; es preciso que nuestro afecto, para ser bendecido por Dios, sea común e igual, pues el Salvador no ha mandado que se amara más a unos que a otros, sino que ha dicho: Amarás al prójimo como a ti mismo.

Pensamos a veces que nuestros afectos son muy puros; pero delante de Dios es muy diferente; el afecto que es del todo puro no mira más que a Dios, no aspira más que a Dios y no pretende más que a Dios. Yo amo a mis Hermanas porque veo a Dios en ellas y porque Dios lo quiere así... Vuestra caridad es falsa si no es igual, general y completa con todas vuestras Hermanas, de manera que seáis tan suave con una como con otra. El motivo del amor que profesáis a vuestras Hermanas no debe estar fundado más que en el seno de Dios; si está fuera de ahí, no vale nada. ...cuanto esta unión con nuestras Hermanas sea más pura, más general y más entera, tanto mayor será nuestra unión con Dios."

Oración: 
Señor, Dios nuestro, que adornaste con excelsas virtudes a santa Juana Francisca de Chantal en los distintos estados de su vida, concédenos, por su intercesión, caminar fielmente según nuestra vocación, para dar siempre testimonio de la luz. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.


En el año 2017 visitamos el Monasterio de la Visitación de Pilar, pcia de Buenos Aires, parte de la peregrinación de Maria Madre de las Almas Consagradas peregrina del Movimiento Mariano Arca Sagrados Corazones.






Pelicula de las Apariciones de Nuestra Señora de Guadalupe 

para contemplar y rezar.


domingo, 9 de agosto de 2020

Domingo de descanso, y Oracion, digamos Unidos, Señor Jesus danos la paz a todos!, Santa Maria ruega por nosotros!, amen!




Evangelio según san Mateo 14, 22-33

Gloria a Ti, Señor.

Después que se sació la gente Jesús apremió a sus discípulos a que subieran a la barca y se le
adelantaran a la otra orilla, mientras Él despedía a la gente. Y después de despedir a la gente subió al monte a solas para orar. Llegada la noche estaba Él solo allí.
Mientras tanto, la barca iba ya muy lejos de tierra, sacudida por las olas, porque el viento era contrario. De madrugada se les acercó Jesús andando sobre el agua. Los discípulos, viéndole andar sobre el agua, se asustaron y gritaron de miedo, pensando que era un fantasma.
Jesús les dijo:
"¡Ánimo, soy Yo, no tengan miedo!"
Pedro le contestó:
"Señor, si eres Tú, mándame ir hacia Ti andando sobre el agua".
Él le dijo:
"Ven".
Pedro bajó de la barca y echó a andar sobre el agua acercándose a Jesús; pero, al sentir la fuerza del viento, le entró miedo, empezó a hundirse y gritó:
"¡Señor, sálvame!"
Jesús extendió la mano, lo agarró y le dijo:
"¡Qué poca fe! ¿Por qué has dudado?"
En cuanto subieron a la barca amainó el viento. Los de la barca se postraron ante Jesús diciendo:
"Realmente eres el Hijo de Dios".
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.






Hoy te Invitamos a descansar en los Brazos de Maria
Miremos esta pelicula de las apariciones de Nuestra Señora de Lourdes y recemos por sus intenciones. Amen, Feliz Domingo!!!!



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jueves, 6 de agosto de 2020

Que la Virgen María nos ayude a vivir intensamente nuestros momentos de encuentro con el Señor para que podamos seguirlo cada día con alegría. A ella dirigimos nuestra mirada invocándola con la oración del Ángelus.


Hoy Oremos por el camino de Maria

Evangelio según san Mateo 17, 1-9
Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, Jesús tomó condigo a Pedro, a Santiago y a Juan, el hermano de éste, y los hizo subir a solas con él a un monte elevado. Ahí se transfiguró en su presencia: su rostro se puso resplandeciente como el sol y sus vestiduras se volvieron blancas como la nieve. De pronto aparecieron ante ellos Moisés y Elías, conversando con Jesús.
Entonces Pedro le dijo a Jesús:
"Señor, ¡qué bueno sería quedarnos aquí! Si quieres haremos aquí tres chozas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías".
Cuando aún estaba hablando, una nube luminosa los cubrió y de ella salió una voz que decía: "Este es mi Hijo muy amado, en quien tengo puesta mis complacencias; escúchenlo". Al oír esto, los discípulos cayeron rostro en tierra, llenos de un gran temor. Jesús se acercó a ellos, los tocó y les dijo:
"Levántense y no teman". Alzando entonces los ojos, ya no vieron a nadie más que a Jesús. Mientras bajaban del monte, Jesús les ordenó.
"No le cuenten a nadie lo que han visto, hasta que el Hijo del hombre haya resucitado de entre los muertos".
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.




Lectura del profeta Daniel 7, 9-10.13-14

Yo, Daniel, tuve una visión nocturna: vi que colocaban unos tronos y un anciano se sentó. Su vestido era blanco como la nieve y sus cabellos, blancos como lana; Su trono, llamas de fuego, con ruedas encendidas; Un río de fuego brotaba delante de ´El. Miles de miles le servían, millones y millones estaban a sus órdenes. Comenzó el juicio y se abrieron los libros. Yo seguí contemplando en mi visión nocturna y vi a alguien semejante a un hijo de hombre, que venía entre los nubes del cielo. Avanzó hacia el anciano de muchos siglos y fue introducido a su presencia. Entonces recibió la soberanía, la gloria y el reino. Y todos los pueblos, naciones y lenguas lo servían. Su poder nunca se acabará, porque es un poder eterno, y su reino jamás será destruido.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.




Salmo 96

Reina el Señor, alégrese la tierra.

Reina el Señor, alégrese la tierra; cante de regocijo el mundo entero. Tinieblas y nubes rodean el trono del Señor que se asienta en la justicia y el derecho.
Reina el Señor, alégrese la tierra.
Los montes se derriten como era ante el Señor de toda la tierra. Los cielos pregonan su justicia, su inmensa gloria ven todos los pueblos.
Reina el Señor, alégrese la tierra.

Tú Señor altísimo, estás muy por encima de la tierra y mucho más en alto que los dioses.
Reina el Señor, alégrese la tierra.

segunda carta del apóstol san Pedro 1, 16-19

Hermanos: Cuando les anunciamos la venida gloriosa y llena de poder de nuestro Señor Jesucristo, no lo hicimos fundados en fábulas hechas con astucia, sino por haberlo visto con nuestros propios ojos en toda su grandeza. En efecto, Dios lo llenó de gloria y honor, cuando la sublime voz del Padre resonó sobre él, diciendo:
"Este es mi Hijo amado, en quien Yo me complazco".
Y nosotros escuchamos esta voz, venida del cielo, mientras estábamos con el Señor en la montaña santa. Tenemos también la firmísima palabra de los profetas, a la que con toda razón ustedes consideran
como una lámpara que ilumina en la oscuridad, hasta que despunte el día y el lucero de la mañana amanezca en los corazones de ustedes.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.




LA TRANSFIGURACIÓN DEL SEÑOR. 
Esta fiesta celebra el misterio de la vida de Cristo en el que su gloria y divinidad se asoman al tiempo y al mundo, permitiéndonos adivinar su identidad: Dios a la vez que hombre. El hecho nos lo refieren los evangelios. Camino de Jerusalén para sufrir la pasión, Jesús se retiró a un monte alto, el Tabor, con sus discípulos predilectos, Pedro, Santiago y Juan, para orar. Allí se transfiguró, y aparecieron Moisés y Elías, personificación de la Ley y los Profetas del Antiguo Testamento, que hablaban con Jesús de su muerte. Los apóstoles quedaron atónitos. Y oyeron una voz que salía de la nube que los envolvía: «Éste es mi Hijo, el amado, el predilecto, en quien me complazco. Escuchadle». La gloria de la divinidad resplandece en el rostro de Cristo, mientras el Padre lo acredita ante los apóstoles para que lo escuchen.- Oración: Oh Dios, que en la gloriosa transfiguración de tu Unigénito confirmaste los misterios de la fe con el testimonio de los profetas, y prefiguraste maravillosamente nuestra perfecta adopción como hijos tuyos, concédenos, te rogamos, que, escuchando siempre la palabra de tu Hijo, el predilecto, seamos un día coherederos de su gloria. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
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Oremos 

Por la Iglesia: para que sea en medio del mundo como una lámpara que brilla en lugar oscuro.

-Por los que buscan el rostro de Dios: para que puedan encontrarlo en el rostro del hombre.

-Por los que intentan transformar este mundo: para que sus esfuerzos alumbren el mundo nuevo que Cristo nos presagia en su transfiguración.

-Por todos los cristianos: para que, prestando atención a la palabra de Cristo, sepamos irradiarla a los demás.

Oración: Dios Padre nuestro, tu Hijo muy amado ha recibido de ti la honra y la gloria que a todos nos prometes; concédenos también a nosotros los bienes que de ti esperamos. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén



«Maestro, qué bien se está aquí» (Lc 9,33): es la expresión de éxtasis de Pedro, que a menudo se parece a nuestro deseo respecto de los consuelos del Señor. Pero la Transfiguración nos recuerda que las alegrías sembradas por Dios en la vida no son puntos de llegada, sino luces que él nos da en la peregrinación terrena, para que «Jesús solo» sea nuestra ley y su Palabra sea el criterio que guíe nuestra existencia

Que la Virgen María nos ayude a vivir intensamente nuestros momentos de encuentro con el Señor para que podamos seguirlo cada día con alegría. A ella dirigimos nuestra mirada invocándola con la oración del Ángelus.
Benedicto XVI, Ángelus del 6-VIII-06 y del 28-II-10
fuente; franciscanos.org









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Te Contamos que el Santo Rosario desde El Santuario de Maria Madre de las Almas Consagradas de Venezuela, se realizara el dia 20 de Agosto de 2020, 12hs de Argentina , Suscribete a Su Canal de Youtube para seguirlo desde alli!!!

domingo, 26 de julio de 2020

«El Señor dice: Vigilad, pues, orando en todo tiempo...Y cuando estéis de pie para orar, decid: Padre nuestro, que estás en el cielo..Dios es espíritu, y los que lo adoran es preciso que lo adoren en espíritu y verdad» (1 R 22,27-31).




Evangelio según san Mateo 13, 44-52

Gloria a ti, Señor.


En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos:
"El Reino de los cielos se parece a un tesoro escondido en un campo: el que lo encuentra lo vuelve a esconder y, lleno de alegría, va y vende cuanto tiene y compra aquel campo.
El Reino de los cielos se parece también a un comerciante en perlas finas, que, al encontrar una perla muy valiosa, va y vende cuanto tiene y la compra.
El Reino de los cielos se parece también a la red que los pescadores echan en el mar y recoge toda clase de peces; cuando se llena la red, los pescadores la sacan a la playa y se sientan a escoger los
pescados, ponen los buenos en canastos y tiran los malos. Lo mismo sucederá al final de los tiempos: vendrán los ángeles, separarán a los malos de los buenos y los arrojarán al horno encendido. Allí será el llanto y la desesperación. ¿Han entendido todo esto?"
Ellos le contestaron:
"Sí".
El les dijo:
"Por eso, todo escriba instruido en las cosas del Reino de los cielos es semejante a un padre de familia, que va sacando de su tesoro cosas nuevas y cosas antiguas".
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.




Primer libro de los Reyes 3, 5.7-12

En aquellos días, el Señor se le apareció al rey Salomón en sueños y le dijo:
"Salomón, pídeme lo que quieras, que yo te lo daré".
Salomón le respondió:
"Señor, tú trataste con misericordia a tu siervo David, mi padre, porque se portó contigo con lealtad, con justicia y rectitud de corazón. Más aún, también ahora lo sigues tratando con misericordia, porque has hecho que un hijo suyo lo suceda en el trono. Sí, tú quisiste, Señor y Dios mío, que yo, tu siervo, sucediera en el trono a mi padre, David. Pero yo no soy más un muchacho y no sé cómo actuar. Soy tu siervo y me encuentro perdido en medio de este pueblo tuyo, tan numeroso, que es imposible contarlo.
Por eso te pido que me concedas sabiduría de corazón para que sepa gobernar a tu pueblo y distinguir entre el bien y el mal.
Pues sin ella, ¿quién será capaz de gobernar a este pueblo tuyo tan grande?"
Al Señor le agradó que Salomón le hubiera pedido sabiduría y le dijo:
"Por haberme pedido esto, y no una larga vida, ni riquezas, ni la muerte de tus enemigos, sino sabiduría para gobernar, yo te concedo lo que me has pedido. Te doy un corazón sabio y prudente, como no lo ha habido antes ni lo habrá después de ti. Te voy a conceder, además, lo que no me has pedido: tanta gloria y riqueza, que no habrá rey que se pueda comparar contigo".
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.


Refleccion del Padre Dario sobre la Lectura del libro de los Reyes

Salmo 118


Dichoso el que cumple la voluntad del Señor.

Dichoso el hombre de conducta intachable, que cumple la ley del Señor. Dichoso el que es fiel a sus enseñanzas y lo busca de todo corazón.
Dichoso el que cumple la voluntad del Señor.

Tú, Señor, has dado tus preceptos para que se observen exactamente. Ojalá que mis pasos se encaminen al cumplimiento de tus mandamientos.
Dichoso el que cumple la voluntad del Señor.

Favorece a tu siervo para que viva y observe tus palabras. Ábreme los ojos para ver las maravillas de tu voluntad.
Dichoso el que cumple la voluntad del Señor.

Muéstrame, Señor, el camino de tus leyes y yo lo seguiré con cuidado. Enséñame a cumplir tu voluntad y a guardarla de todo corazón.
Dichoso el que cumple la voluntad del Señor.

Muéstrame, Señor, el camino de tus leyes y yo lo seguiré con cuidado. Enséñame a cumplir tu voluntad y a guardarla de todo corazón.
Dichoso el que cumple la voluntad del Señor.


SAN JOAQUÍN Y SANTA ANA.
Una antigua tradición, que arranca del siglo II, atribuye estos nombres a los padres de la Santísima Virgen María. Los evangelios no nos hablan de ellos. Las noticias sobre los mismos nos han sido transmitidas por los escritos apócrifos, en particular el Protoevangelio de Santiago, del siglo II. Éste cuenta que Joaquín contrajo matrimonio a los veinte años con Ana, perteneciente como él a la tribu de Judá y al linaje de David. Procedentes de Galilea, se instalaron pronto en Jerusalén, cerca de la piscina Probática, en la que Jesús curó a un paralítico. La actual iglesia de Santa Ana recuerda esta tradición, aunque según otra, la casa de los abuelos de Jesús estaría en Séforis (Galilea). Ser los padres de María es mucho. 
Oración: 
Señor, Dios de nuestros padres, tú concediste a san Joaquín y a santa Ana la gracia de traer a este mundo a la Madre de tu Hijo; concédenos, por la plegaria de estos santos, la salvación que has prometido a tu pueblo. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén

Oremos a Dios Padre para que la intercesión y el ejemplo de san Joaquín y santa Ana, padres de María y abuelos de Jesús, nos impulsen a una vida santa.

Por la Iglesia, el nuevo Israel, el pueblo definitivo de Dios, para que sea la gran familia de los hijos de Dios Padre.

Por el pueblo judío, del que nació Cristo, hijo de Abrahán, de David, de María, para que encuentre en Cristo el cumplimiento de las profecías mesiánicas.

Por las familias cristianas y por todas las familias, para que sean hogares en los que reine la paz, el amor, la solidaridad.

Por los abuelos, los ancianos, las personas que se encuentran solas y desatendidas, para que se vean rodeadas del respeto y aprecio de los demás.

Oración: Señor, Dios de nuestros padres, enséñanos a tratar y amar a Cristo Jesús como lo hicieron sus abuelos, Joaquín y Ana, y su madre, María. Te lo pedimos, por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
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San Francisco de Asís, nos enseña a Rezar


Cuando en un hombre, a través de esta interacción mutua de pureza de corazón y de abajamiento y condescendencia de Dios a la búsqueda del hombre puro, se enciende la visión de Dios como contenido y coronamiento de la oración, éste ya nunca más abandonará la oración.
Rezará siempre y en todas partes, porque se ha perdido a sí mismo y ha encontrado a Dios: «Por consiguiente, amemos a Dios y adorémoslo con corazón puro y mente pura, porque él mismo, buscando esto sobre todas las cosas, dijo: Los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y verdad... Y digámosle alabanzas y oraciones día y noche diciendo: Padre nuestro, que estás en el cielo..., porque es preciso que oremos siempre y que no desfallezcamos» (2CtaF 19-21).

Al igual que en la Carta a los fieles, Francisco exhorta en la Regla no bulada con palabras casi idénticas: «El Señor dice: Vigilad, pues, orando en todo tiempo, para que seáis considerados dignos de huir de todos los males que han de venir, y de estar en pie ante el Hijo del Hombre. Y cuando estéis de pie para orar, decid: Padre nuestro, que estás en el cielo. Y adorémosle con puro corazón, porque es preciso orar siempre y no desfallecer; pues el Padre busca tales adoradores. Dios es espíritu, y los que lo adoran es preciso que lo adoren en espíritu y verdad» (1 R 22,27-31).

La oración continua e incesante es por tanto «oración en el Espíritu», obra del Espíritu del Señor, que descansa en los hombres puros y hace en ellos «su habitación y morada» (1 R 22). Él ora en, con y por nosotros, como tan gráficamente expresa Francisco, aunque con palabras desmañadas: «Y porque todos nosotros, miserables y pecadores, no somos dignos de nombrarte, imploramos suplicantes que nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo amado, en quien bien te complaciste, junto con el Espíritu Santo Paráclito, te dé gracias por todos como a ti y a él os place, él que te basta siempre para todo y por quien tantas cosas nos hiciste. Aleluya» (1 R 23,5). En este contexto alcanza todo su profundo sentido esta frase de la Regla de los hermanos menores y de las Damas pobres: «Sobre todas las cosas deben desear tener el Espíritu del Señor y su santa operación, orar siempre a él con puro corazón...» (2 R 10,8-9; RCl 10).
fuente: franciscanos.org

San Pablo a los Romanos 8, 28-30


Hermanos: Ya sabemos que todo contribuye para bien de los que aman a Dios, de aquellos que han sido llamados por él, según su designio salvador. En efecto, a quienes conoce de antemano, los predestina para que reproduzcan en sí mismos la imagen de su propio Hijo, a fin de que Él sea el primogénito entre muchos hermanos. A quienes predestina, los llama; a quienes los llama, los justifica; y a quienes justifica, los glorifica.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.




Pidamos, hermanos y hermanas, el auxilio del Espíritu Santo, para que inspire nuestras oraciones y ruegue con nosotros por las necesidades del mundo:

Para los que empiezan a conocer a Cristo y desean la gracia del bautismo, y para los que preparan el bautismo de sus hijos, pidamos el favor de Dios todopoderoso.
Te rogamos, Señor, óyenos.

Para nuestra comunidad, para todos los que habitan en ella y para todos los pueblos y naciones, pidamos al Señor paz y prosperidad abundantes.
Te rogamos, Señor, óyenos.

Para los que persiguen a la Iglesia y para los pecadores que viven intranquilos, pidamos la luz del Espíritu y la gracia de la conversión.
Te rogamos, Señor, óyenos.

Por los que estamos aquí reunidos y por aquellos por los que queremos rezar, pidamos al Señor que nos guarde en la fe y nos reúna en el Reino de su Hijo.
Te rogamos, Señor, óyenos.

Señor Dios, que en Cristo nos has hecho descubrir el tesoro escondido y la perla de gran valor, concédenos la luz de tu Espíritu; para que, viviendo en medio del mundo, sepamos valorar las riquezas inestimables de tu Reino y, para poseerlas, estemos dispuestos a renunciar a todo.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.







Rezamos por nuestras intenciones y la de la Iglesia

Por las intenciones de Maria Madre de las Almas Consagradas

Por Nuestro Santo Padre Francisco I
Por la Congregacion de las Siervas de Jesus
Por la Congregacion de las Siervas de Maria
Por las Congregaciones religiosas
Por los seminarios de todo el mundo
Por los sacerdotes
Por los consagrados
Por los misioneros de la Palabra
Por las parroquias y sus parrocos
Por los ministros que visitan enfermos
Por los grupos de oracion
por los grupos que difunden la devocion a Maria Madre de las Almas Consagradas
Por la mision de Maria en Argentina y el mundo
Por el movimiento Mariano Arcas Sagrados Corazones
Por todos los que rezan por los enfermos del mundo entero
Por la Paz en Medio Oriente
Por la Paz en el Mundo

Maria Madre de las Almas Consagradas mensajes y novena

sábado, 25 de julio de 2020

La gloria de Cristo se realiza precisamente en la cruz, participando en nuestros sufrimientos.





Evangelio según san Mateo 20, 20-28

Gloria a ti, Señor.


En aquel tiempo, la madre de los Zebedeos se acercó a Jesús con sus hijos y se arrodilló para pedirle un favor.
El le preguntó:
"¿Qué quieres?"
Ella contestó:
"Manda que estos dos hijos míos se sienten uno a tu derecha y otro a tu izquierda cuando tú reines".
Jesús respondió:
"No saben lo que piden. ¿Pueden beber el cáliz de amargura que yo voy a beber?"
Ellos dijeron:
"Sí, podemos".
Jesús les respondió:
"Beberán mi cáliz, pero sentarse a mi derecha o a mi izquierda no me toca a mí concederlo, sino que es para quienes lo ha reservado mi Padre".
Al oír aquello, los otros diez se indignaron contra los dos hermanos. Pero Jesús los llamó y les dijo:
"Ustedes saben que los jefes de las naciones las gobiernan tiránicamente y que los dirigentes las oprimen. No debe ser así entre ustedes. El que quiera ser importante entre ustedes, sea su servidor, y el que quiera ser el primero, que sea su esclavo. De la misma manera que el Hijo del hombre no ha venido a ser servido, sino a servir y a dar su vida en rescate de todos".
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.




Padre Julio Balza  . (Colombia) Meditacion del Evangelio Breve

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 4, 33; 5, 12a. 27-33; 12, 1b-2

En aquellos días, los apóstoles daban testimonio con mucha fortaleza de la resurrección de Jesús, el Señor, y todos gozaban de gran estima y realizaban muchos signos y prodigios en medio del pueblo.
Lo hicieron entrar para que compareciera ante el Consejo, y el sumo sacerdote les preguntó:
"¿No les prohibimos terminantemente enseñar en nombre de ése? Y sin embargo, han llenado Jerusalén con sus enseñanzas y además quieren hacernos responsables de la muerte de ese hombre".
Pedro y los apóstoles respondieron:
"Hay que obedecer a Dios antes que a los hombres. El Dios de nuestros antepasados ha resucitado a Jesús, a quien ustedes mataron colgándolo de un madero. Dios lo ha exaltado a su derecha como Príncipe y Salvador, para dar a Israel la ocasión de arrepentirse y de obtener el perdón de los pecados. Nosotros y el Espíritu Santo, que Dios ha dado a los que le obedecen, somos testigos de todo esto".
Ellos, enfurecidos de tales palabras, querían matarlos. Y el rey Herodes mandó ejecutar a Santiago, hermano de Juan.
Palabra de Dios.
Te alabamos Señor.


Salmo  66

¡Oh Dios!, que te alaben los pueblos, que todos los pueblos te alaben.


Que Dios se apiade y nos bendiga, que haga brillar su rostro sobre nosotros; para que se conozcan en la tierra tus caminos, tu salvación en todas las naciones.
¡Oh Dios!, que te alaben los pueblos, que todos los pueblos te alaben.

Que se alegren y canten de júbilo las naciones, porque juzgas rectamente los pueblos, y gobiernas las naciones de la tierra.
¡Oh Dios!, que te alaben los pueblos, que todos los pueblos te alaben.

La tierra ha dado su fruto, nos bendice el Señor, nuestro Dios. Que Dios nos bendiga, y que lo teman hasta en los más remotos lugares de la tierra.
¡Oh Dios!, que te alaben los pueblos, que todos los pueblos te alaben.

Oremos
Para que la Iglesia guarde sin alterar en todo el mundo la enseñanza que recibió en sus orígenes por medio de la predicación apostólica y la transmita con fidelidad de generación en generación, roguemos al Señor.
Escúchanos, Señor.

Para que no cesen de nacer en todo el mundo Iglesias, que, como retoño legítimo de las primeras comunidades fundadas por los apóstoles, se alimenten de la Palabra que ellos anunciaron y que arraigó también en nuestra tierra, roguemos al Señor.
Escúchanos, Señor.

Para que, quienes como Santiago, el primero de los apóstoles que derramó la sangre por el nombre de Cristo, sufren persecuciones, sean semilla de una nueva primavera cristiana, roguemos al Señor.
Escúchanos, Señor.

Para que el Señor nos ilumine con el testimonio del martirio de Santiago, y nos fortalezca de manera que estemos dispuestos a beber, como él, el cáliz del sufrimiento, roguemos al Señor.
Escúchanos, Señor.


Señor Jesús, Redentor nuestro, que llamaste a Santiago para que dejase las redes y se hiciera pescador de hombres; escucha nuestra oración y fortalece nuestras débiles voluntades, para que, como él, seamos fieles a tu llamada. 
Tú, que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.
..
SANTIAGO EL MAYOR, APÓSTOL, patrono de España. Nació en Betsaida; era hijo de Zebedeo y hermano del apóstol Juan. Jesús, pasando junto al lago de Galilea, vio a los dos hermanos, que estaban repasando las redes, y los llamó a su seguimiento. Junto con su hermano y Pedro, Santiago fue uno de los tres discípulos más cercanos a Jesús, en la curación de la hija de Jairo (Mc 5,37), en la Transfiguración (Mt 17,1), en Getsemaní. Por su carácter pronto e impetuoso, el Señor le impuso a él y a su hermano el sobrenombre de «hijos del trueno» (Mc 3,17). Fue decapitado por Herodes Agripa en Jerusalén el año 44. Desde la antigüedad está muy difundida la persuasión de que Santiago predicó el Evangelio en los confines de Occidente, o sea, en España, y de que sus discípulos recogieron sus restos en Jerusalén y vinieron a enterrarlos en lo que hoy es Compostela. Su sepulcro, a lo largo de la Edad Media y hasta nuestros días, es meta de innumerables peregrinaciones de toda la Cristiandad. 
Oración:
Dios todopoderoso y eterno, que consagraste los primeros trabajos de los apóstoles con la sangre de Santiago, haz que, por su martirio, sea fortalecida tu Iglesia y, por su patrocinio, España (nuestro pueblo) se mantenga fiel a Cristo hasta el final de los tiempos. 
Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.


La gloria de Cristo se realiza precisamente en la cruz, participando en nuestros sufrimientos.

De la catequesis de S. S. Benedicto XVI
en la audiencia general del miércoles 21-VI-2006

"Esta maduración de la fe fue llevada a cabo en plenitud por el Espíritu Santo en Pentecostés, de forma que Santiago, cuando llegó el momento del testimonio supremo, no se echó atrás. Al inicio de los años 40 del siglo I, el rey Herodes Agripa, nieto de Herodes el Grande, como nos informa san Lucas, «por aquel tiempo echó mano a algunos de la Iglesia para maltratarlos e hizo morir por la espada a Santiago, el hermano de Juan» (Hch 12, 1-2)

La concisión de la noticia, que no da ningún detalle narrativo, pone de manifiesto, por una parte, que para los cristianos era normal dar testimonio del Señor con la propia vida; y, por otra, que Santiago ocupaba una posición destacada en la Iglesia de Jerusalén, entre otras causas por el papel que había desempeñado durante la existencia terrena de Jesús.

Una tradición sucesiva, que se remonta al menos a san Isidoro de Sevilla, habla de una estancia suya en España para evangelizar esa importante región del imperio romano. En cambio, según otra tradición, su cuerpo habría sido trasladado a España, a la ciudad de Santiago de Compostela.
Como todos sabemos, ese lugar se convirtió en objeto de gran veneración y sigue siendo meta de numerosas peregrinaciones, no sólo procedentes de Europa sino también de todo el mundo. Así se explica la representación iconográfica de Santiago con el bastón del peregrino y el rollo del Evangelio, características del apóstol itinerante y dedicado al anuncio de la «buena nueva», y características de la peregrinación de la vida cristiana.

Por consiguiente, de Santiago podemos aprender muchas cosas: la prontitud para acoger la llamada del Señor incluso cuando nos pide que dejemos la «barca» de nuestras seguridades humanas, el entusiasmo al seguirlo por los caminos que él nos señala más allá de nuestra presunción ilusoria, la disponibilidad para dar testimonio de él con valentía, si fuera necesario hasta el sacrificio supremo de la vida. Así, Santiago el Mayor se nos presenta como ejemplo elocuente de adhesión generosa a Cristo. Él, que al inicio había pedido, a través de su madre, sentarse con su hermano junto al Maestro en su reino, fue precisamente el primero en beber el cáliz de la pasión, en compartir con los Apóstoles el martirio.

Y al final, resumiendo todo, podemos decir que el camino no sólo exterior sino sobre todo interior, desde el monte de la Transfiguración hasta el monte de la agonía, simboliza toda la peregrinación de la vida cristiana, entre las persecuciones del mundo y los consuelos de Dios, como dice el concilio Vaticano II. 
Siguiendo a Jesús como Santiago, sabemos, incluso en medio de las dificultades, que vamos por el buen camino.

fuente Franciscanos.org



Visita a Santiago de Compostela Padre Jose de Jesus Aguilar Valdes