Todos los Martes rezamos por los sacerdotes y las almas consagradas
Desde aqui compartiremos nuestros encuentros.. Oh, Jesús, Pastor eterno de las almas, Dadnos muchos y santos sacerdotes y haz de nuestras familias semilleros de vocaciones.
A todos los sacerdotes, transfórmalos en Ti, Señor. Que el Espíritu Santo los posea, y que por ellos renueve la faz de la tierra.
Imagen Peregrina que pertenece al MOVIMIENTO MARIANO ARCAS SAGRADOSCORAZONES
Evangelio según san Juan 6, 35-40
En aquel tiempo dijo Jesús a la gente: "Yo soy el pan de vida. El que viene a mí no volverá a tener hambre; el que cree en mí nunca tendrá sed. Pero ustedes, como ya les he dicho, no creen, a pesar de haber visto. Todos los que me da el Padre vendrán a mí, y yo no rechazaré nunca al que venga a mí. Porque yo he bajado del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me envió. Y su voluntad es que yo no pierda a ninguno de los que él me ha dado, sino que los resucite en el último día. La voluntad de mi Padre es que todos los que vean al Hijo y crean en él tengan vida eterna, y yo los resucitaré en el último día".Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.
Sal 65
Las obras del Señor son admirables.
Aclama a Dios, tierra entera, canten en honor de su nombre, alaben su gloria, digan a Dios: "¡Qué admirables son tus obras!" Las obras del Señor son admirables. Que se postre ante ti la tierra entera, que canten para ti, que canten en honor de tu nombre. Vengan a ver lo que ha hecho Dios, sus hazañas en favor de los hombres. Las obras del Señor son admirables. Convirtió el mar en tierra seca, por el río cruzaron a pie; así pues, celebrémoslo con alegría.El gobierna con su poder eternamente. Las obras del Señor son admirables.
Oremos a Cristo, el Señor, que murió y resucitó por nosotros.
-Cristo, luz y salvación de todos los pueblos, derrama el fuego de tu Espíritu sobre los cristianos, llamados a ser testigos de tu resurrección.
-Que el pueblo de Israel te reconozca como el Mesías de su esperanza, y toda la tierra se llene del conocimiento de tu gloria.
-Consérvanos, Señor Jesús, en la unidad y comunión de tu Iglesia para que el mundo crea que el Padre te ha enviado.
-Tú, que has vencido la muerte, destruye en nosotros el poder del mal, y sana las heridas que el enemigo o nosotros mismos nos hemos causado.
Oración: Señor Jesucristo, que has manifestado tu gloria a todas las naciones, vela solícito por la obra de tu amor, para que la Iglesia persevere en la confesión de tu nombre. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén. Meditacion del Dia
"De las dificultades y contradicciones que el Señor permitirá en nuestra vida nacerán incontables frutos de apostolado..."
La unión con Dios a través de las adversidades, de cualquier género que sean, es una gracia de Dios que está dispuesto a concedernos siempre; pero, como todas las gracias, exige el ejercicio de la propia libertad, nuestra correspondencia, el no desechar los medios que pone a nuestro alcance, de modo singular el saber abrir el alma en la dirección espiritual si en alguna ocasión la Cruz nos pareciera más pesada. “No es lo mismo un viento suave que el huracán. Con el primero, cualquiera resiste: es juego de niños, parodia de lucha.
“—Pequeñas contradicciones, escasez, apurillos... Los llevabas gustosamente, y vivías la interior alegría de pensar: ¡ahora sí que trabajo por Dios, porque tenemos Cruz!...
“Pero, pobre hijo mío: llegó el huracán, y sientes un bamboleo, un golpear que arrancaría árboles centenarios. Eso..., dentro y fuera. ¡Confía! No podrá desarraigar tu Fe y tu Amor, ni sacarte de tu camino..., si tú no te apartas de la “cabeza”, si sientes la unidad”. San Josemaría Escrivá, Surco El Señor nos espera en el sagrario para animarnos y alentarnos siempre... y para decirnos que lo más pesado de la Cruz lo llevó Él, camino del Calvario. Junto a Él aprendemos a llevar con paz y serenidad aquello que nos resulta más costoso y difícil: “Aunque todo se hunda y se acabe, aunque los acontecimientos sucedan al revés de lo previsto, con tremenda adversidad, nada se gana turbándose. Además, recuerda la oración confiada del profeta: “el Señor es nuestro Juez, el Señor es nuestro Legislador, el Señor es nuestro Rey, Él es quien nos ha de salvar”.
“—Rézala devotamente, a diario, para acomodar tu conducta a los designios de la Providencia, que nos gobierna para nuestro bien”Ibídem, n. 844 De la persecución que padecieron aquellos primeros fieles en la fe surgieron nuevas conversiones en lugares inesperados. De las dificultades y contradicciones que el Señor permitirá en nuestra vida nacerán incontables frutos de apostolado, nuestro amor se hará fuerte y delicado, y nuestra alma saldrá más purificada de esas pruebas, si las hemos sabido llevar con serenidad y cerca de Cristo.
Al terminar nuestra oración le decimos al Señor que queremos buscarle en todas las circunstancias , favorables unas y otras adversas, y en medio de las dificultades interiores o exteriores que tengamos. “A la hora del desprecio de la Cruz, la Virgen está allá, cerca de su Hijo, decidida a correr su misma suerte. —Perdamos el miedo a conducirnos como cristianos responsables, cuando no resulta cómodo en el ambiente donde nos desenvolvemos: Ella nos ayudará”Ibidem, n. 977. Fuente ; www.iesvs.org
Papa del año 649
al año 655. Nació en Todi (Umbría, Italia), y fue elegido
papa el año 649. Aquel mismo año celebró un Concilio en la
basílica de Letrán en el que condenó sin paliativos el
error monotelita de Eutiques, que negaba la doble voluntad de Cristo derivada
de su doble naturaleza, divina y humana. Por ello tuvo que enfrentarse con el
emperador de Oriente Constancio II, defensor de la herejía de Eutiques.
El Emperador hizo que el exarca de Rávena lo apresara en Letrán y
lo llevara a Constantinopla. Allí se le juzgó y fue condenado a
muerte por supuesta traición, pena que, dada la ancianidad del
Pontífice, se conmutó por la de destierro al Quersoneso (Crimea),
donde murió como un mártir el 13 de abril del año 655.- Oración: Dios todopoderoso, tú has querido que san Martín, papa y mártir, no fuera vencido ni por las amenazas, ni por los sufrimientos; concédenos, a nosotros, soportar con fortaleza de espíritu las adversidades de este mundo. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
Novena a Jesus el buen Pastor
Dia 5
Oh Jesús, Buen Pastor, acoge nuestra alabanza y nuestro humilde agradecimiento por todas las Vocaciones que mediante Tu Espíritu, regalas a Tu Iglesia. Asiste a los Obispos, Presbíteros, Misioneros y a todas las personas consagradas; haz que den ejemplo de vida auténticamente Evangélica. Da fortaleza y perseverancia en su propósito a aquellos que se preparan al Sagrado Ministerio y a la Vida consagrada. Multiplica los evangelizadores para anunciar Tu Nombre a todas las gentes. Protege a todos los jóvenes de nuestras familias y comunidades: concédeles prontitud y generosidad para seguirte. Vuelve también hoy Tu mirada sobre ellos y llámalos, concede a todos los llamados la fuerza de abandonar todo para elegirte solo a Ti que eres el Amor. Perdona la no correspondencia y las infidelidades de aquellos que has escogido. Escucha, Oh Cristo, nuestras preces por intercesión de María Santísima, Madre Tuya y Reina de los Apóstoles. Ella, que por haber creído y respondido generosamente, es la causa de nuestra alegría, acompaña con Su Presencia y Su ejemplo a aquellos que llamas al servicio total de Tu Reino. Amén.
“volved, hijos apóstatas – oráculo del Yahvé- porque Yo Soy vuestro Señor, Os iré recogiendo uno a uno de cada ciudad, y por parejas de cada familia, y os traeré a Sión. Os pondré pastores según Mi Corazón, que os den pasto de conocimiento y prudencia”(Jeremías 3, 14-15)
Señor Jesús, Tú eres nuestro PASTOR, y has suscitado en Tu Iglesia pastores que nos conduzcan por los pastos del conocimiento y de la prudencia. Tú quieres que no falten hoy día, hombres y mujeres de fe, que consagren sus vidas al servicio del Evangelio y al cuidado de la Iglesia. Haz que el Espíritu Santo ilumine los corazones, y fortalezca las voluntades de Tus fieles, para que, acogiendo Tu llamada, lleguen a ser los Sacerdotes y diáconos, religiosos, religiosas y consagrados que Tu pueblo necesita. La cosecha es abundante, y los operarios pocos. Envía Señor, operarios a Tu mies. Amén.
Padrenuestro , Gloria Compromiso Hoy voy a pedir de manera especial por todos los Religiosos y Religiosas que trabajan por mi comunidad. Leeré en oración el Salmo 30.
En aquel tiempo, la gente preguntó a Jesús: "¿Qué señal puedes ofrecernos para que, al verla, te creamos? ¿Cuál es tu obra? Nuestros antepasados comieron el maná en el desierto, como dice la Escritura: Les dio a comer pan del cielo". Jesús les respondió: "Les aseguro que no fue Moisés quien les dio el pan del cielo. Es mi Padre quien les da el verdadero pan del cielo. El pan de Dios viene del cielo y da la vida al mundo". Entonces le dijeron: "Señor, danos siempre de ese pan". Jesús les contestó: "Yo soy el pan de vida. El que viene a mí no volverá a tener hambre; el que cree en mí nunca tendrá sed".Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.
Dios nuestro, tú que abres las puertas de tu Reino a quienes renacen del agua y del Espíritu, haz fructificar en nosotros la gracia del bautismo para que, libres de toda culpa, podamos alcanzar la herencia que nos has prometido. Por nuestro Señor Jesucristo...Amén.
Salmo 30
En tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu.
Señor, sé para mí roca de amparo y fortaleza protectora. Tú eres mi roca y mi fortaleza; guíame y condúceme por el honor de tu nombre. En tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu.
A tus manos confío mi espíritu: tú el Dios fiel, me rescatarás; yo confío en el Señor. Me llenaré de júbilo y alegría por tu amor. En tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu.
Que tu rostro resplandezca sobre tu siervo, sálvame por tu amor. Al amparo de tu presencia nos ocultas de las intrigas de los hombres. En tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu.
Oremos Juntos
Para que las funciones y ministerios que cada sacerdote ha de desempeñar en la Iglesia, pidamos que Dios los asista y ayude:
A nuestro Santo Padre, el Papa Francisco… Envuélvelo en tu gracia, Señor A los Cardenales, Nuncios y legados del Papa Envíales tu luz, Señor
A los Obispos, prelados y clérigos… Dales tus dones, Señor
A los sacerdotes de seminarios… Dales tu sabiduría, Señor
A los sacerdotes diocesanos… Nunca los dejes, Señor
A los sacerdotes religiosos… Hazlos perfectos, Señor
A los sacerdotes en los hospitales… Dales constancia, Señor
A los sacerdotes enfermos… Sánalos, Señor
A los sacerdotes pobres… Socórrelos, Señor
A los sacerdotes ancianos… Sostenlos, Señor
A los sacerdotes jóvenes… Impúlsalos a tu gloria, Señor
A los sacerdotes misioneros… Protégelos, Señor
A los sacerdotes predicadores… Ilumínalos, Señor
A los sacerdotes directores de almas… Instrúyelos, Señor
A los sacerdotes párrocos… Dales cautela, Señor
De los sacerdotes vicarios… No te apartes, Señor
A los sacerdotes celosos… Ayúdalos, Señor
A los sacerdotes que desean amarte… Enciéndelos, Señor
A los sacerdotes tristes… Consuélalos, Señor
A los sacerdotes turbados… Dales paz, Señor
A los sacerdotes aislados… Acompáñalos, Señor
A los sacerdotes atados a lo terreno… Rompe sus cadenas, Señor
A los sacerdotes difuntos… Dales la gloria, Señor.
Te ofrecemos, ¡oh Padre!, en favor de las vocaciones religiosas y sacerdotales por las manos purísimas de María, la Sangre preciosa de Jesús, que purifica, redime y salva. Y Tú, Espíritu Santo, que tanto amas a la Iglesia y que eres su alma y su vida, dígnate escuchar las súplicas que hacemos por ellos. Te lo pedimos por María Inmaculada, auxilio, consuelo, espejo y guía de todos los Sacerdotes. Amén.
Oracion Final Renueva en todos tus sacerdotes, en los fervorosos y en los abatidos, en los que luchan, en los que te aman con ardor, en los que han perdido la esperanza, el amor a Ti y a tu Iglesia. Que resplandezcan en sus vidas las virtudes de la pureza y la obediencia, la paciencia y la caridad, la dulzura y la comprensión, el celo ardiente por la salvación de las almas, la humildad y la sencillez. Danos sacerdotes según tu corazón. Inspira y ayuda, Señor, a los sacerdotes que trabajan en los seminarios y casas de formación para que den a tu Iglesia santos, doctores, mártires, apóstoles, una nueva generación de testigos de Cristo inspirados de un nuevo ardor misionero para la nueva evangelización. Envíanos, Señor, sacerdotes santos. Te pedimos, Señor, por todos aquellos que consagran sus vidas a la pastoral vocacional para que en nombre de Cristo no dejen de lanzar las redes para dar a la Iglesia las vocaciones que necesita para cumplir con su misión. Necesitamos tus sacerdotes. Envíalos, Señor. Fuente Vicaria de San Martin de Porres
Danos, Señor, muchos y santos sacerdotes. Danos, Señor, muchos y santos sacerdotes. Danos, Señor, muchos y santos sacerdotes.
Santa Teresa de Jesus de los Andes. Nació en Santiago de Chile el 13 de julio de 1900, en el seno de una familia acomodada y muy cristiana. Desde su niñez procuró comulgar diariamente y pasar largo rato en diálogo amistoso con Jesús, a la vez que vivía una intensa vida mariana. Profundamente afectiva, se creía incapaz de vivir separada de los suyos. Sin embargo, asumió generosa la prueba de estudiar en régimen de internado, como entrenamiento para la separación definitiva que consumaría el 7 de mayo de 1919, ingresando en las Carmelitas Descalzas de Los Andes. No alcanzó a vivir ni un año entero en el convento, pues murió de tifus el 12 de abril de 1920. Las religiosas aseguraban que había entrado ya santa. Cristo, ese loco de amor, me ha vuelto loca, decía ella. Alcanzó una envidiable madurez integrando en la más armoniosa síntesis lo divino y lo humano: oración, estudios, deberes hogareños... y deporte, al que era aficionadísima. Juan Pablo II la canonizó en 1993. Oración: Teresa de Los Andes Que de la mano de María te convertiste En una joven enamorada de Jesucristo, Eres modelo de santidad Y camino de perfección para la Iglesia. Tú supiste reír, amar, jugar y servir. Tú fuiste fuerte para asumir el dolor Y generosa para amar. Tú supiste contemplar a Dios En las cosas sencillas de la vida. Muéstranos el amor del Padre Para vivir la amistad con alegría Y con ternura en la familia. Ayuda a los débiles y a los tristes Para que el Espíritu Los anime en la esperanza. Intercede por nosotros Y pide para Chile el amor y la paz. Teresa de Los Andes, Hija predilecta de la Iglesia Chilena, Religiosa del Carmelo, Amiga de los jóvenes, servidora de los pobres, Ruega por nosotros cada día. Amén. Fuente directorio franciscano
Meditacion
Dice san Francisco en su Saludo a las virtudes: «La santa obediencia confunde a todas las voluntades corporales y carnales, y tiene mortificado su cuerpo para obedecer al Espíritu y para obedecer a su hermano» (SalVir 14-15).Comienza así el Testamento de san Francisco: -El Señor me dio de esta manera a mí, hermano Francisco, el comenzar a hacer penitencia: porque, como estaba en pecados, me parecía extremadamente amargo ver a los leprosos. Y el Señor mismo me condujo entre ellos, y practiqué la misericordia con ellos. Y al apartarme de los mismos, aquello que me parecía amargo, se me convirtió en dulzura del alma y del cuerpo; y después me detuve un poco, y salí del siglo (Test 1-3) www.franciscanos.org
Evangelio según san Juan 6, 22-29 Al día siguiente, la gente continuaba en la otra orilla del lago. Se habían dado cuenta de que allí solamente había una barca y sabían que Jesús no había embarcado en ella con sus discípulos, sino que éstos habían partido solos. Otras barcas llegaron de Tiberíades, y se detuvieron cerca del lugar donde la gente había comido el pan, después que el Señor había dado gracias a Dios. Cuando se dieron cuenta de que ni Jesús ni sus discípulos estaban allí, subieron a las barcas y se dirigieron a Cafarnaún en busca de Jesús. Lo encontraron en la otra orilla y le dijeron: "Maestro, ¿cuándo has llegado aquí?" Jesús les contestó: "Les aseguro que no me buscan por los signos que vieron, sino porque comieron pan hasta saciarse. Esfuércense por conseguir no el alimento transitorio, sino el permanente, el que da la vida eterna. Este es el alimento que les dará el Hijo del hombre, porque Dios, el Padre, lo ha acreditado con su sello".Ellos le preguntaron: "¿Qué debemos hacer para actuar como Dios quiere?" Respondió Jesús: "Esto es lo que Dios espera de ustedes: que crean en aquél que él envió".Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.
Señor, tú que iluminas a los extraviados con la luz de tu Evangelio para que vuelvan al camino de la verdad; concede a cuantos nos llamamos cristianos imitar fielmente a Cristo y rechazar lo que pueda alejarnos de él, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.
Sal 118 Dichosos los que siguen la ley del Señor.
Aunque los poderosos conspiren contra mí, medito tus normas. Pues mis delicias son tus preceptos; tus normas, mis consejeros. Dichosos los que siguen la ley del Señor.
Yo te expongo mi camino y tú me escuchas, enséñame tus normas. Enséñame la senda de tus decretos, y meditaré en tus maravillas. Dichosos los que siguen la ley del Señor.
Apártame del camino falso, dame el gusto por tu ley. He elegido el camino verdadero, he deseado tus mandamientos. Dichosos los que siguen la ley del Señor.
Santa Gema Galgani. Nació cerca de Lucca (Italia) el año 1878. Vivió sólo 25 años, pero fueron muy intensos en acontecimientos humanos, fallecimientos de familiares y enfermedades, y en experiencias espirituales. Fue insigne en la contemplación de la Pasión del Señor y en la paciencia con que soportó dolores y adversidades. En su juventud recibió la inspiración de seguir el camino de la cruz de Cristo, y tuvo algunas visiones de su ángel custodio; el tema de la caridad para con los pobres la obsesionó desde niña. Leyó la vida de san Gabriel de la Dolorosa, que se le apareció y la confortó. Siempre tuvo una salud muy frágil y las enfermedades se le amontonaron: osteítis tuberculosa, trastornos de apariencia neurótica, tabes dorsal, meningitis, parálisis, etc. Se multiplicaron sus experiencias místicas y los fenómenos sobrenaturales, no siempre bien interpretados, lo que la hizo sufrir mucho. En 1899 recibió el don místico de la estigmatización. Quiso ser religiosa, pero no pudo. Con todo, el Señor le hizo vivir intensamente su condición de víctima, esposa del Crucificado. Murió en Lucca el 11 de abril de 1903. Su memoria se celebra el 16 de mayo.- Oración: Señor, que hiciste a santa Gema imagen fiel de tu Hijo muerto y resucitado, concédenos por su intercesión que, participando aquí en la tierra de los sufrimientos de Cristo, merezcamos participar también de su gloria en el cielo, para siempre. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
El Señor iba preparando a Santa Gema, a través del crisol del sufrimiento, para derramar en ella gracias y "joyas", que nunca ella imaginó, pudiese Él concederle. ¡Qué lejos estaba de pensar que ese Cristo crucificado a quien tanto amaba, muy pronto la iba a convertir en un retrato vivo de sí mismo!.
IMÁGEN VIVA DE JESÚS: VICTIMA
El 8 de junio 1899, víspera de la Fiesta del Sagrado Corazón, después de haber sido rechazada en varias comunidades religiosas a causa de su frágil salud, Jesús la eleva en este día a la categoría de "Víctima".
Dice Santa Gemma: "Después de la Comunión, Jesús me avisó de que por la tarde me haría una gracia grandísima. Se lo dije a Monseñor Volpi, y este me dijo que estuviese atenta y que se lo contara luego". Llegó la tarde. De repente me asaltó un fuerte dolor de mis pecados. Después me sentí recogida... Al recogimiento sucedió la pérdida de los sentidos y me hallé en presencia de mi Madre Celestial y del angel de la guarda, que me mandó hacer un acto de contrición. Después mi Madre me dijo: -"Hijita, en nombre de Jesús te sean perdonados tus pecados. Mi Hijo te ama mucho y quiere hacerte una gracia muy grande. Sabrás hacerte digna de ella... Yo seré tu Madre. Sabrás mostrarte verdadera hija." Me cubrió con su manto, y en ese instante apareció Jesús. De sus llagas no salía sangre sino llamas de fuego, que vinieron a cerbarse en mis manos, pies y costado. Creía morir y habría caído al suelo si mi Madre no me hubiera sostenido. Permanecí así varias horas. Después mi Madre me besó en la frente, desapareció y me hallé de rodillas. Seguía sintiendo un dolor fuerte en las manos, pies y costado. Me levanté para acostarme, pero noté que de estas partes manaba sangre..."
Santa Gemma, la víctima de Jesús, comienza a "suplir en su carne lo que le falta a la Pasión de Cristo". Este fenómeno se repetirá en las tardes del jueves al viernes, todas las semanas. Para disimular las llagas usa guantes. Su confesor ordinario, Monseñor Volpi le dice que no se deje ver las manos porque la gente se podría reír de ella....Los grandes amores de Santa Gemma, durante toda su vida fueron Jesús Crucificado, la Virgen María, la Eucaristía y la sed de conversión de las almas. Para ellos vivió toda su vida y por ellos murió como víctima de amor.
¡Santa Gemma Galgani, ruega por nosotros!.
Oración compuesta por Santa Gemma
Aquí me tenéis postrada a vuestros Pies Santísimos, mi querido Jesús, para manifestaros en cada instante mi reconocimiento y gratitud por tantos y tan contínuos favores como me habéis otorgado y que todavía queréis concederme. Cuántas veces os he invocado, ¡oh Jesús!, me habéis dejado siempre satisfecha; he recurrido a menudo a vos, y siempre me habéis consolado .
¿Cómo podré expresaros mis sentimientos amado Jesús? Os doy gracias ... pero otra gracia quiero de Vos. ¡Oh, Dios mío! , si es de vuestro agrado ... (Aquí se manifiesta la gracia que se desea conseguir). Si no fuérais Todopoderoso no os haría esta súplica . ¡Oh Jesús!, tened piedad de mí. Hagase en todo vuestra santísima Voluntad. Padrenuestro, Avemaría y Gloria . (Con licencia eclesiástica) recorrido de la Ciudad de Santa Gema Visitalo Aqui
Oremos a Cristo, autor y señor de la vida, a quien Dios resucitó de entre los muertos, y que por su poder nos resucitará a nosotros.
-Cristo, luz que brilla en las tinieblas, rey de la vida y salvador de los que han muerto, concédenos vivir siempre en tu alabanza.
-Señor Jesús, que anduviste por los caminos de la pasión y de la cruz, concédenos que, unidos a ti en el dolor y en la muerte, resucitemos también contigo.
-Hijo del Padre, tú que has hecho de nosotros un pueblo de reyes y sacerdotes, enséñanos a ofrecer con alegría nuestro sacrificio de alabanza.
-Rey de la gloria, esperamos anhelantes el día de tu manifestación gloriosa, para poder contemplar tu rostro y ser semejantes a ti.
Oración: Señor Jesucristo, que, vencedor de la muerte, nos has abierto las puertas de la vida, concédenos ser renovados por tu Espíritu, para vivir en el reino de la luz y de la vida. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.
Novena a Jesus el Buen Pastor Pedimos especialmente Por Todos los Sacerdotes del Mundo Entero Por las Almas Consagradas de todo el Mundo Por las Congregaciones Sacerdotales y religiosas
Oracion Inicial para todos los dias Oh Jesús, Buen Pastor, acoge nuestra alabanza y nuestro humilde agradecimiento por todas las Vocaciones que mediante Tu Espíritu, regalas a Tu Iglesia. Asiste a los Obispos, Presbíteros, Misioneros y a todas las personas consagradas; haz que den ejemplo de vida auténticamente Evangélica. Da fortaleza y perseverancia en su propósito a aquellos que se preparan al Sagrado Ministerio y a la Vida consagrada. Multiplica los evangelizadores para anunciar Tu Nombre a todas las gentes. Protege a todos los jóvenes de nuestras familias y comunidades: concédeles prontitud y generosidad para seguirte. Vuelve también hoy Tu mirada sobre ellos y llámalos, concede a todos los llamados la fuerza de abandonar todo para elegirte solo a Ti que eres el Amor. Perdona la no correspondencia y las infidelidades de aquellos que has escogido. Escucha, Oh Cristo, nuestras preces por intercesión de María Santísima, Madre Tuya y Reina de los Apóstoles. Ella, que por haber creído y respondido generosamente, es la causa de nuestra alegría, acompaña con Su Presencia y Su ejemplo a aquellos que llamas al servicio total de Tu Reino. Amén. Dia 1
Salmo23 El Señor es mi Pastor, nada me falta. En prados de hierba fresca me hace reposar, me conduce junto a fuentes tranquilas y repara mis fuerzas. Me guía por el camino justo, por amor a Su Nombre. Aunque pase por un valle tenebroso, ningún mal temeré, porque Tú estás conmigo. Tu vara y Tu cayado me dan seguridad. Me preparas un banquete en frente de mis enemigos, perfumas con ungüento mi cabeza y mi copa rebosa. Tu amor y Tu bondad me acompañan todos los días de mi vida; y habitaré en la Casa del Señor por años sin término. Meditacion Señor Jesús, Tú eres nuestro PASTOR, y Contigo nada nos falta. Tú quieres que no falten hombres y mujeres de fe, que consagren sus vidas al servicio del Evangelio y al cuidado de la Iglesia. Haz que Tu Espíritu Santo ilumine los corazones, y fortalezca las voluntades de Tus fieles, para que, acogiendo Tu llamado, lleguen a ser los Sacerdotes y diáconos, religiosos, religiosas y consagrados que Tu pueblo necesita. La cosecha es abundante, y los obreros son pocos. Envía, Señor, obreros a Tu mies. Amén. Oremos “Padre nuestro, que estás en el Cielo, santificado sea Tu Nombre – venga a nosotros Tu Reino – hágase Tu Voluntad en la tierra como en el Cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal. Amén”.
Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo. Como era en el principio, es ahora y siempre por los siglos de los siglos. Amén.
COMPROMISO: Hoy voy a pedir de manera especial por el Santo Padre Francisco que se encuentra iniciando su importante Misión en la iglesia. Leeré en oración el Salmo 23.
Dia 2
“Yo Soy el Buen Pastor; y conozco Mis ovejas y las Mías Me conocen a Mí. Como el Padre Me conoce a Mi, asi Yo conozco al Padre y doy Mi vida por las ovejas. También tengo otras ovejas que no son de éste redil; también a estas las tengo que conducir y escucharan Mi Voz; y habrá un solo rebaño, un solo Pastor” (Juan 10, 14-16) Señor Jesús, Tú eres nuestro PASTOR, que conoces a cada una de Tus ovejas y quieres formar un solo rebaño. Tú quieres que no falten hoy día hombre y mujeres de fe, que consagren sus vidas al servicio del Evangelio y al cuidado de la Iglesia. Haz que Tu Espíritu Santo ilumine los corazones, y fortalezca las voluntades de Tus fieles, para que, acogiendo Tu llamado, lleguen a ser los Sacerdotes y diáconos, religiosos, religiosas y consagrados que Tu pueblo necesita. La cosecha es abundante, y los obreros son pocos. Envía, Señor, obreros a Tu mies. Amén.
Padre Nuestro, Gloria-
COMPROMISO: Hoy voy a pedir de manera especial por el Obispo de mí Arquidiócesis, para que el Señor Buen Pastor, lo siga iluminando en su importante Misión. Leeré en oración el Salmo 28.
Dia 3 “Dirás a los pastores: Así dice el Señor Yahvé: ¡Ay de los pastores de Israel que se apacientan a sí mismo! ¿No deben los pastores apacentar al rebaño? Vosotros os habéis tomado la leche, os habéis vestido con la lana, habéis sacrificado a las ovejas más cebadas; pero no habéis apacentado al rebaño” (Ezequiel 34, 2-3) Señor Jesús, Tú eres nuestro PASTOR, que has querido guiar a Tu pueblo por medio de los pastores, infunde en Tu iglesia el Espíritu de entrega y fortaleza para que surjan dignos servidores de Tu Altar y testigos fieles del Evangelio. Te pedimos por cada uno de ellos para que cumplan a cabalidad con la misión que les has encomendado de guiar Tu rebaño por las sendas del amor y del bien. Atrae a aquellos que sean apartado de Ti y no apacientan el rebaño con fidelidad y rectitud. Amén.
Padre Nuestro, Gloria-
COMPROMISO: Hoy voy a pedir de manera especial por el Párroco de mi Parroquia, para que el Señor Buen Pastor, lo ilumine en su labor a cargo de la Parroquia. Leeré en oración el Salmo 6. Sitio de la Novena
Señor Jesús, te pido por tus sacerdotes. Que cuando estén clavados en la cruz del confesionario, pongas en ellos tu corona de luz en vez de tu corona de espinas.
Que cuando, día a día, te traigan al pan convertido en tu cuerpo, ello no se les vuelva rutina, sino diario milagro.
Que su trato con las almas sea siempre para dejar en ellas el amor y el valor que Tú nos entregas.
Que cuando jóvenes, tengan la fortaleza de tus últimos tres años y cuando viejos, sigan sintiendo que «Dios alegra su juventud».
Que espíritu viviente en carne y hueso, sean como Tú, profundamente humanos y perfectamente divinos.
Que cuando el desánimo y la debilidad los agobien en el camino de su calvario, estés Tú, como Cirineo, para llevarles la cruz y volvérselas gozo.
¡Y que nunca falte quien de la vida por ellos, así como Tú la diste por nosotros!
ORACIÓN por la santificacion de los sacerdotes (S.S. PAPA PÍO XII)
Oh Jesús, Pontífice Eterno, Buen Pastor, Fuente de vida, que por singular generosidad de tu dulcísimo Corazón nos has dado nuestros sacerdotes para que podamos cumplir plenamente los designios de santificación que tu gracia inspira en nuestras almas; te suplicamos: ven y ayúdalos con tu asistencia misericordiosa.
Sé en ellos, oh Jesús, fe viva en sus obras, esperanza inquebrantable en las pruebas, caridad ardiente en sus propósitos. Que tu palabra, rayo de la eterna Sabiduría, sea, por la constante meditación, el alimento diario de su vida interior. Que el ejemplo de tu vida y Pasión se renueve en su conducta y en sus sufrimientos para enseñanza nuestra, y alivio y sostén en nuestras penas.
Concédeles, oh Señor, desprendimiento de todo interés terreno y que sólo busquen tu mayor gloria. Concédeles ser fieles a sus obligaciones con pura conciencia hasta el postrer aliento. Y cuando con la muerte del cuerpo entreguen en tus manos la tarea bien cumplida, dales, Jesús, Tú que fuiste su Maestro en la tierra, la recompensa eterna: la corona de justicia en el esplendor de los santos. Amén.
Evangelio según San Lucas 1,26-38. El Ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen que estaba comprometida con un hombre perteneciente a la familia de David, llamado José. El nombre de la virgen era María. El Ángel entró en su casa y la saludó, diciendo: "¡Alégrate!, llena de gracia, el Señor está contigo". Al oír estas palabras, ella quedó desconcertada y se preguntaba qué podía significar ese saludo. Pero el Ángel le dijo: "No temas, María, porque Dios te ha favorecido. Concebirás y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús; él será grande y será llamado Hijo del Altísimo. El Señor Dios le dará el trono de David, su padre, reinará sobre la casa de Jacob para siempre y su reino no tendrá fin". María dijo al Ángel: "¿Cómo puede ser eso, si yo no tengo relaciones con ningún hombre?". El Ángel le respondió: "El Espíritu Santo descenderá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra. Por eso el niño será Santo y será llamado Hijo de Dios. También tu parienta Isabel concibió un hijo a pesar de su vejez, y la que era considerada estéril, ya se encuentra en su sexto mes, porque no hay nada imposible para Dios". María dijo entonces: "Yo soy la servidora del Señor, que se cumpla en mí lo que has dicho". Y el Ángel se alejó.
Señor abre mis labios Y mi boca proclamará tu alabanza
Verdaderamente ha resucitado el Señor. Aleluya. Salmo 94 Venid, aclamemos al Señor, demos vítores a la Roca que nos salva; entremos a su presencia dándole gracias, aclamándolo con cantos.
Porque el Señor es un Dios grande, soberano de todos los dioses: tiene en su mano las simas de la tierra, son suyas las cumbres de los montes; suyo es el mar, porque él lo hizo, la tierra firme que modelaron sus manos.
Venid, postrémonos por tierra, bendiciendo al Señor, creador nuestro. Porque él es nuestro Dios, y nosotros su pueblo, el rebaño que él guía.
Ojalá escuchéis hoy su voz: «No endurezcáis el corazón como en Meribá, como el día de Masá en el desierto; cuando vuestros padres me pusieron a prueba y dudaron de mí, aunque habían visto mis obras.
Durante cuarenta años aquella generación me repugnó, y dije: Es un pueblo de corazón extraviado, que no reconoce mi camino; por eso he jurado en mi cólera que no entrarán en mi descanso»
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.
Verdaderamente ha resucitado el Señor. Aleluya.
Cántico de Zacarías. Lc 1, 68-79
Bendito sea el Señor, Dios de Israel, porque ha visitado y redimido a su pueblo. suscitándonos una fuerza de salvación en la casa de David, su siervo, según lo había predicho desde antiguo por boca de sus santos profetas:
Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos y de la mano de todos los que nos odian; ha realizado así la misericordia que tuvo con nuestros padres, recordando su santa alianza y el juramento que juró a nuestro padre Abraham.
Para concedernos que, libres de temor, arrancados de la mano de los enemigos, le sirvamos con santidad y justicia, en su presencia, todos nuestros días.
Y a ti, niño, te llamarán Profeta del Altísimo, porque irás delante del Señor a preparar sus caminos, anunciando a su pueblo la salvación, el perdón de sus pecados.
Por la entrañable misericordia de nuestro Dios, nos visitará el sol que nace de lo alto, para iluminar a los que viven en tiniebla y en sombra de muerte, para guiar nuestros pasos por el camino de la paz.
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén. Os digo con toda verdad: el que no nace de arriba no podrá entrar en el reino de Dios. Aleluya.
Oremos a Dios Padre todopoderoso, glorificado por la muerte y resurrección de Cristo, y digámosle confiados:
Ilumina, Señor, nuestras mentes.
Padre, fuente de toda luz, que has querido iluminar el mundo con la gloria de Cristo resucitado, ilumina, desde el principio de este día, nuestras almas con la luz de la fe.
Tú que por medio de tu Hijo, resucitado de entre los muertos, has abierto a los hombres las puertas de la salvación, haz que, a través de los trabajos de este día, se acreciente nuestra esperanza.
Tú que por medio de tu Hijo resucitado has derramado sobre el mundo tu Espíritu Santo, enciende nuestros corazones con el fuego de este mismo Espíritu.
Tú que para librarnos entregaste a tu Hijo a la muerte, haz que él sea hoy para nosotros salvación y redención.
Acudamos
a Cristo, nuestro Salvador, que nos redimió con su muerte y
resurrección, y supliquémosle, diciendo: Señor, ten piedad de nosotros.
-Tú que subiste a Jerusalén para sufrir la pasión y entrar así en la gloria, conduce a tu Iglesia a la Pascua eterna.
-Tú que, exaltado en la cruz, quisiste ser atravesado por la lanza del
soldado, sana nuestras heridas y atráenos a tu corazón abierto.
-Tú que convertiste el madero de la cruz en árbol de vida, haz que los
bautizados compartamos tu cruz y gocemos de la abundancia de sus frutos.
-Tú que, clavado en la cruz, perdonaste al ladrón arrepentido,
perdónanos también a nosotros que perdonamos a quienes nos han
ofendido.
Oración: Dios todopoderoso, mira la fragilidad de
nuestra naturaleza y levanta nuestra débil vivencia cristiana con la
fuerza de la pasión de tu Hijo. Que vive y reina contigo por los siglos
de los siglos. Amén.
Padre nuestro...
Dios
todopoderoso y eterno, a quien confiadamente invocamos con el nombre de
Padre, intensifica en nosotros el espíritu de hijos adoptivos tuyos,
para que merezcamos entrar en posesión de la herencia que nos tienes
prometida. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina
contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los
siglos. Amén
El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna. Amén.
San Ambrosio, Obispo y doctor de la Iglesia. Nació en Tréveris (Alemania) hacia el año 340 de familia romana cristiana. Estudió en Roma derecho y retórica, y comenzó una brillante carrera en la administración civil del Imperio. El año 374, siendo Prefecto de Milán, intervino para impedir tumultos, y, cuando todavía era catecúmeno y se preparaba para el bautismo, fue aclamado obispo de la ciudad; rápidamente fue bautizado, instruido, y por último ordenado de obispo el 7 de diciembre. Por sus dotes personales y por la formación que adquirió, fue consejero de emperadores, apóstol de la caridad, reformador litúrgico, formador de almas (convirtió y bautizó a san Agustín), comentarista de la Escritura, defensor de la doctrina católica frente al arrianismo y de la libertad de la Iglesia. Murió el 4 de abril del año 397. Su fiesta se celebra el 7 de diciembre, día de su ordenación episcopal.- Oración: Señor y Dios nuestro, tú que hiciste al obispo san Ambrosio doctor esclarecido de la fe católica y ejemplo admirable de fortaleza apostólica, suscita en medio de tu pueblo hombres que, viviendo según tu voluntad, gobiernen a tu Iglesia con sabiduría y fortaleza. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
SAN ISIDORO DE SEVILLA, Obispo y doctor, el último de los Santos Padres latinos de la Iglesia. Nació hacia el año 560, y era oriundo, como sus santos hermanos Leandro, Fulgencio y Florentina, de Cartagena (España). Educado por su hermano san Leandro, arzobispo hispalense, le sucedió en la sede sevillana, donde desarrolló su extraordinaria labor pastoral y literaria, procurando la maduración cultural y moral del clero, fundando un colegio, prototipo de los futuros seminarios. Su sabiduría iba unida a una gran humildad y caridad. Compuso libros llenos de erudición, entre los que hay que destacar el de las Etimologías, organizó bibliotecas, convocó y presidió varios concilios, entre ellos el IV de Toledo del 633, ordenó la liturgia hispano-visigoda, dio cánones sabios para renovar la vida de los religiosos y de los fieles. Después de 40 años de episcopado, murió el 4 de abril del 636. El año 1063 fue trasladado su cuerpo a León, donde hoy recibe culto en la iglesia de su nombre. Su fiesta se celebra en España el 26 de abril.- Oración: Señor, Dios todopoderoso, tú elegiste a san Isidoro, obispo y doctor de la Iglesia, para que fuese testimonio y fuente del humano saber; concédenos, por su intercesión, una búsqueda atenta y una aceptación generosa de tu eterna verdad. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén
Para meditar con San Ambrosio Hay que orar especialmente por todo el cuerpo de la Iglesia Tratado de San Ambrosio, sobre Caín y Abel Libro 1,9,34.38-39 Ofrece a Dios un sacrificio de alabanza, cumple tus votos al Altísimo. Alabar a Dios es lo mismo que hacer votos y cumplirlos. Por eso, se nos dio a todos como modelo aquel samaritano que, al verse curado de la lepra juntamente con los otros nueve leprosos que obedecieron la palabra del Señor, volvió de nuevo al encuentro de Cristo y fue el único que glorificó a Dios, dándole gracias. De él dijo Jesús: No ha vuelto más que este extranjero para dar gloria a Dios. Y le dijo: «Levántate, vete: tu fe te ha salvado».
Con esto el Señor Jesús en su enseñanza divina te mostró, por una parte, la bondad de Dios Padre y, por otra, te insinuó la conveniencia de orar con intensidad y frecuencia: te mostró la bondad del Padre, haciéndote ver cómo complace en darnos sus bienes, para que con ello aprendas a pedir bienes al que es el mismo bien; te mostró la conveniencia de orar con intensidad y frecuencia, no para que tú repitas sin cesar y mecánicamente fórmulas de oración, sino para que adquieras el espíritu de orar asiduamente. Porque, con frecuencia, las largas oraciones van acompañadas de vanagloria, y la oración continuamente interrumpida tiene como compañera la desidia.
Luego te amonesta también el Señor a que pongas el máximo interés en perdonar a los demás cuando tú pides perdón de tus propias culpas; con ello, tu oración se hace recomendable por tus obras. El Apóstol afirma, además, que se ha de orar alejando primero las controversias y la ira, para que así la oración se vea acompañada de la paz del espíritu y no se entremezcle con sentimientos ajenos a la plegaria. Además, también se nos enseña que conviene orar en todas partes: así lo afirma el Salvador, cuando dice, hablando de la oración: Entra en tu aposento.
Pero, entiéndelo bien, no se trata de un aposento rodeado de paredes, en el cual tu cuerpo se encuentra como encerrado, sino más bien de aquella habitación que hay en tu mismo interior, en la cual habitan tus pensamientos y moran tus deseos. Este aposento para la oración va contigo a todas partes, y en todo lugar donde te encuentres continúa siendo un lugar secreto, cuyo solo y único árbitro es Dios.
Se te dice también que has de orar especialmente por el pueblo de Dios, es decir, por todo el cuerpo, por todos los miembros de tu madre, la Iglesia, que viene a ser como un sacramento del amor mutuo. Si sólo ruegas por ti, también tú serás el único que suplica por ti. Y, si todos ruegan solamente por sí mismos, la gracia que obtendrá el pecador será, sin duda, menor que la que obtendría del conjunto de los que interceden si éstos fueran muchos. Pero, si todos ruegan por todos, habrá que decir también que todos ruegan por cada uno.
Concluyamos, por tanto, diciendo que, si oras solamente por ti, serás, como ya hemos dicho, el único intercesor en favor tuyo. En cambio, si tú oras por todos, también la oración de todos te aprovechará a ti, pues tú formas también parte del todo. De esta manera, obtendrás una gran recompensa, pues la oración de cada miembro del pueblo se enriquecerá con la oración de todos los demás miembros. En lo cual no existe ninguna arrogancia, sino una mayor humildad y un fruto más abundante. Tomado del sitio www.corazones.org
Imprime esta oracion y obsequiale a tu sacerdote amigo, o a las religiosas de tu comunidad, asi te convertiras en un misionero de Maria y Ella te lo agradecera. Ayudala a llegar a sus Hijitos consagrados, Gracias Dios te Bendiga!!!!
Después de escuchar las palabras del ángel, las mujeres se alejaron a toda prisa del sepulcro, y llenas de temor y de gran alegría, corrieron a dar la noticia a los discípulos. Pero de repente Jesús les salió al encuentro y las saludó. Ellas se le acercaron, le abrazaron los pies y lo adoraron.
Entonces les dijo Jesús:
“No tengan miedo. Vayan a decir a mis hermanos que se dirijan a Galilea. Allá me verán”.
Mientras las mujeres iban de camino, algunos soldados de la guardia fueron a la ciudad y dieron parte a los sumos sacerdotes de todo lo ocurrido. Estos se reunieron con los ancianos, y juntos acordaron dar una fuerte suma de dinero a los soldados, con estas instrucciones:
“Digan: ‘Durante la noche, estando nosotros dormidos, llegaron sus discípulos y se robaron el cuerpo’. Y si esto llega a oídos del gobernador, nosotros nos arreglaremos con él y les evitaremos cualquier complicación”.
Ellos tomaron el dinero y actuaron conforme a las instrucciones recibidas. Esta versión de los soldados se ha ido difundiendo entre los judíos hasta el día de hoy. Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.
Dios nuestro, que por medio del bautismo das nuevos hijos a tu Iglesia y la haces crecer continuamente, concédenos vivir siempre de acuerdo con la fe que recibimos en el bautismo. Por nuestro Señor Jesucristo... Amén.
Salmo 15 Protege, Señor, a los que esperamos en ti. Aleluya.
Protégeme, Dios mío, pues eres mi refugio. Yo siempre he dicho que tú eres mi Señor. El Señor es la parte que me ha tocado en herencia; mi vida está en sus manos.
Protege, Señor, a los que esperamos en ti. Aleluya.
Bendeciré al Señor, que me aconseja, hasta de noche me instruye internamente. Tengo siempre presente al Señor y con él a mi lado, jamás tropezaré.
Protege, Señor, a los que esperamos en ti. Aleluya.
Por eso se me alegran el corazón y el alma y mi cuerpo vivirá tranquilo, porque tú no me abandonarás a la muerte ni dejarás que sufra yo la corrupción.
Protege, Señor, a los que esperamos en ti. Aleluya.
Enséñame el camino de la vida, sáciame de gozo en tu presencia y de alegría perpetua junto a ti. Protege, Señor, a los que esperamos en ti. Aleluya.
Oremos
Dirijamos nuestra súplica al Señor Jesús, que manifiesta su poder sobre todo en la misericordia y el perdón, y pidámosle que acoja nuestro corazón contrito y humillado.
-Por la Iglesia: para que sea signo e instrumento de reconciliación y lugar de acogida abierta a todos los hombres.
-Por los sacerdotes, ministros de la Iglesia: para que realicen con entrega generosa el ministerio sacramental del perdón y de la misericordia.
-Por los que sufren las consecuencias del pecado: el egoísmo, el odio, la opresión, el desprecio, la marginación: para que vean atendidas sus demandas de justicia y de paz.
-Por los que nos reunimos en torno al altar y celebramos la Eucaristía: para que luego seamos testigos de la palabra del Señor y de su amor.
Oración: Ten misericordia de nosotros, Señor Jesús, perdona nuestros pecados y asístenos con tu gracia para que no volvamos a pecar. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.
El Señor ha resucitado de entre los muertos, como lo había dicho, alegrémonos y regocijémonos todos, porque reina para siempre. ¡Aleluya! (Antífona de entrada de la Misa). Nuestra Madre la Iglesia nos introduce en estos días en la alegría pascual a través de los textos de la liturgia; nos pide que esta alegría sea anticipo y prenda de nuestra felicidad eterna en el Cielo. Se suprimen en este tiempo los ayunos y otras mortificaciones corporales, como símbolo de esta alegría del alma y del cuerpo..
La verdadera alegría no depende del bienestar material, de no padecer necesidad, de la ausencia de dificultades, de la salud... La alegría profunda tiene su origen en Cristo, en el amor que Dios nos tiene y en nuestra correspondencia a ese amor. Y yo os daré una alegría que nadie os podrá quitar (Juan 16, 22). Nadie: ni el dolor, ni la calumnia, ni el desamparo..., ni las propias flaquezas, si volvemos con prontitud al Señor, sabernos en todo momento hijos de Dios. En la Última Cena, el Señor no había ocultado a los Apóstoles las contradicciones que les esperaban; sin embargo, les prometió que la tristeza se tornaría en gozo. En el amor a Dios, que es nuestro Padre, y a los demás, y en el consiguiente olvido de nosotros mismos, está el origen de esa alegría profunda del cristiano (Santos Evangelios, EUNSA, Pamplona ). El pesimismo y la tristeza deberán ser siempre algo extraño al cristiano. Algo, que si se diera, necesitaría de un remedio urgente.
El alejamiento de Dios, el descamino, es lo único que podría turbarnos y quitarnos ese don tan preciado. Por lo tanto, luchemos por buscar al Señor en medio del trabajo y de todos nuestros quehaceres, mortificando nuestros caprichos y egoísmos. Esta lucha interior da al alma una peculiar juventud de espíritu. No cabe mayor juventud y alegría que la del que se sabe hijo de Dios y procura actuar en consecuencia. Estar alegres es una forma de dar gracias a Dios por los innumerables dones que nos hace. Con nuestra alegría hacemos mucho bien a nuestro alrededor, pues esa alegría lleva a los demás a Dios. Dar alegría será con frecuencia la mejor muestra de caridad para quienes están a nuestro lado. Muchas personas pueden encontrar a Dios en nuestro optimismo, en la sonrisa habitual, en nuestra actitud cordial. Pensemos en la alegría de la Santísima Virgen, "abierta sin reservas a la alegría de la Resurrección; sus hijos en la tierra, volviendo los ojos hacia la madre de la esperanza y madre de la gracia, la invocamos como causa de nuestra alegría" (Paulo VI, Gaudete in Domino).
Romanos 5,7-11 "En verdad, apenas habrá quien muera por un justo; por un hombre de bien tal vez se atrevería uno a morir -; mas la prueba de que Dios nos ama es que Cristo, siendo nosotros todavía pecadores, murió por nosotros. ¡Con cuánta más razón, pues, justificados ahora por su sangre, seremos por él salvos de la cólera! Si cuando éramos enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, ¡con cuánta más razón, estando ya reconciliados, seremos salvos por su vida! Y no solamente eso, sino que también nos gloriamos en Dios, por nuestro Señor Jesucristo, por quien hemos obtenido ahora la reconciliación."
Era la víspera de la fiesta de la pascua. Jesús sabía que le había llegado la hora de dejar este mundo para ir al Padre. Y él, que había amado a los suyos, que estaban en el mundo, llevó su amor hasta el final. Estaban cenando y ya el diablo había convencido a Judas Iscariote, hijo de Simón, para que entregara a Jesús. Entonces Jesús, sabiendo que el Padre le había entregado todo, y que de Dios había venido y a Dios regresaba, se levantó de la mesa, se quitó el manto, tomó una toalla y se la colocó en la cintura. Después echó agua en una palangana y comenzó a lavar los pies de los discípulos y a secárselos con la toalla que llevaba a la cintura. Cuando llegó a Simón Pedro, éste se resistió: "Señor, ¿cómo vas a lavarme tú a mí los pies?" Jesús le contestó: "Lo que estoy haciendo, tú no lo puedes comprender ahora; lo comprenderás después". Pedro insistió: "Jamás permitiré que me laves los pies". Entonces Jesús le contestó: "Si no te lavo los pies, no tendrás nada que ver conmigo". Simón Pedro reaccionó diciendo: "Señor, no sólo los pies; lávame también las manos y la cabeza". Pero Jesús le dijo: "El que se ha bañado sólo necesita lavarse los pies, porque está completamente limpio; y ustedes están limpios, aunque no todos". Sabía muy bien Jesús quién lo iba a entregar; por eso dijo: "No todos están limpios". Después de lavarles los pies, se puso de nuevo el manto, volvió a sentarse a la mesa y dijo: "¿Comprenden lo que acabo de hacer con ustedes? Ustedes me llaman Maestro y Señor, y tienen razón, porque efectivamente lo soy. Pues bien, si yo, que soy el Maestro y el Señor, les he lavado los pies, también ustedes deben hacer lo mismo unos con otros. Les he dado ejemplo, para que hagan lo mismo que yo he hecho con ustedes".Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.
Dios nuestro, nos has reunido hoy para celebrar aquella misma memorable Cena en que tu Hijo, antes de entregarse a la muerte, confió a la Iglesia el sacrificio nuevo y eterno, sacramento de su amor; concédenos alcanzar, por la participación en este sacramento, la plenitud del amor y de la vida. Por nuestro Señor Jesucristo... Amén.
Sal 115
Gracias, Señor, por tu sangre que nos lava. ¿Cómo pagaré al Señor todo el bien que me ha hecho? Levantaré el cáliz de la salvación, invocando su nombre. Gracias, Señor, por tu sangre que nos lava.
El Señor siente profundamente la muerte de sus fieles. Señor, yo soy tu siervo, hijo de tu esclava; rompiste mis ataduras. Gracias, Señor, por tu sangre que nos lava.
Te ofreceré un sacrificio de acción de gracias invocando tu nombre; cumpliré mis promesas al Señor en presencia de todo el pueblo. Gracias, Señor, por tu sangre que nos lava.
Jueves Santo
Según una antiquísima tradición de la Iglesia, en este día están prohibidas todas las misas sin pueblo. Al atardecer, en la hora más oportuna, se celebra la misa de la Cena del Señor, en la que participa plenamente toda la comunidad local y todos los sacerdotes y clérigos que ejercen su ministerio. Los sacerdotes que han participado en la misa crismal o ya han celebrado para bien de los fieles, pueden concelebrar de nuevo la misa vespertina. Donde lo exija el bien pastoral, el Ordinario del lugar puede permitir la celebración de otra misa, por la tarde, en los templos u oratorios públicos o semipúblicos, y en caso de verdadera necesidad, incluso por la mañana, pero solamente para los fieles que de ningún modo puedan participar en la misa vespertina. Cuídese que estas misas no se celebren solamente para bien de unos pocos y no perjudiquen en nada a la misa vespertina, que es la principal. La sagrada comunión solamente se puede distribuir a los fieles dentro de la misa; a los enfermos se la pueden llevar a cualquier hora del día. El sagrario debe estar completamente vacío. Conságrense en esta misa suficientes hostias, de modo que alcancen para la comunión del clero y del pueblo hoy y mañana.
Fuente www.iesvs.org
Presentemos nuestras súplicas al Padre, recordando el momento en que el Verbo de Dios se hizo carne y habitó entre nosotros.
-Por la Iglesia santa de Dios: para que reciba en su corazón y en su mente al Verbo divino a ejemplo de María, la Virgen creyente.
-Por todos aquellos a los que todavía no ha sido anunciado el Evangelio: para que Dios les envíe mensajeros de su palabra.
-Por los enfermos y los que sufren por cualquier causa: para que reciban con esperanza el anuncio de la encarnación del hijo de Dios.
-Por todos los creyentes: para que, atentos a la palabra de Dios, estemos siempre dispuestos a hacer su voluntad.
Oración: Dios Padre nuestro, acuérdate con bondad de tu Iglesia y de cuantos confiamos en la intercesión de aquélla que fue anunciada como Madre virginal de tu Hijo Jesucristo. Él que vive y reina por los siglos de los siglos. Amén
Beato Diego Jose de Cadiz. Nació en Cádiz (España) el 30 de marzo de 1743. De joven entró en la Orden Capuchina y, terminados los estudios, recibió la ordenación sacerdotal en 1766. El decenio siguiente lo dedicó a la predicación por toda Andalucía, y luego extendió su campo de apostolado a toda España y Portugal. Fue un predicador asombroso, incansable misionero popular, que reunía a multitudes de toda clase y condición para escucharle. Sus dotes oratorias iban acompañadas de singulares gracias del cielo, y su lenguaje era llano y directo. Combatió los peligros que traía consigo la "Ilustración", lo que le ocasionó enemistades y persecución. Fue hombre de oración y penitente, muy devoto de la Virgen, la "Divina Pastora". Se le consideraba apóstol de la misericordia. Escribió numerosas obras. Murió en Ronda (Málaga) el 24 de marzo de 1801.- Oración: Oh Dios, que has concedido al beato Diego José la sabiduría de los santos, y le has encomendado la salvación de su pueblo; concédenos, por su intercesión, discernir lo que es bueno y justo, y anunciar a todos los hombres la riqueza insondable que es Cristo. Él, que vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.
Beata Maria Karlowska Nació en Karlowo (Polonia) el año 1865 de una familia acomodada, muy religiosa y devota del Corazón de Jesús, lo que influyó en su espiritualidad. Muertos sus padres en 1882, hizo voto de castidad para vivir consagrada al Señor. Diez años después, el encuentro ocasional con una prostituta la decidió a trabajar en la recuperación de las que compartían su suerte, para lo que no dudó en ponerse en contacto con tales muchachas y mujeres, especialmente en los hospitales. Encontró muchas dificultades de todo género para llevar adelante sus propósitos. Trabajó en diversas ciudades de Polonia. Comenzó abriendo un centro de acogida. Luego buscó una congregación religiosa que se hiciera cargo del mismo y, al no encontrarla, fundó en 1895 la Congregación del Buen Pastor de la Divina Providencia, en la que ella misma profesó. Su principal actividad es ayudar a recuperar la dignidad de hijas de Dios a las jóvenes y mujeres pobres caídas en la corrupción de costumbres, y cuidar a las enfermas. Murió el 24 de marzo de 1935 en Pniewite, cerca de Gdansk (Polonia)
Meditacion del Jueves Santo
LA ULTIMA CENA PASCUAL
Empieza el sufrimiento del Jueves Santo.
Los apóstoles -son diez- se dedican intensamente a preparar el Cenáculo.
Judas, encaramado encima de la mesa, observa si hay aceite en todas
las ampollas de la lámpara, que es grande y parece una corola de fucsia
doble. Y es que está formada por una barra -el tallo- rodeada de cinco
lámparas en ampollas que asemejan a pétalos; luego tiene una segunda
vuelta, más abajo, que es toda una coronita de pequeñas llamas; luego,
por último, tiene tres pequeñas lamparitas colgadas de delgadas cadenas y
que parecen los pistilos de la flor luminosa. Luego baja de un salto y
ayuda a Andrés a colocar la vajilla en la mesa con arte. Sobre ésta se
ha extendido un finísimo mantel.Oigo que Andrés dice:
-¡Qué espléndido lino!
Y Judas Iscariote:
-Uno de los mejores manteles de Lázaro. Marta se ha empeñado en traerlo.
-¿Y estas copas? ¿Y estas jarras, entonces? - observa Tomás, que ha
puesto el vino en las preciosas jarras y las mira una y otra vez con
ojos de experto, espejándose en sus panzas estilizadas y acariciando sus
asas trabajadas con cincel.
-¿Quién sabe lo que costarán, eh? - pregunta Judas Iscariote.
-Está trabajado con martillo. A mi padre le encantarían. La plata y el
oro en hojas se pliegan con facilidad cuanto están calientes. Pero
tratado así... Para estropearlo basta un momento; es suficiente a un
golpe mal dado. Se necesitan fuerza y ligereza al mismo tiempo.
-¿Ves las asas? Sacadas del bloque, no soldadas. Cosas de ricos... Fíjate que toda la limadura y lo desbastado se pierden.
No sé si entiendes lo que te digo.
-¡Claro que entiendo! En pocas palabras, es como uno que hace una escultura.
-Exactamente.
Todos observan con admiración. Luego vuelven a su trabajo: quién coloca los asientos, quién prepara los aparadores.
Entran juntos Pedro y Simón.
-¡Oh, por fin habéis venido! ¿A dónde habéis ido otra vez? Habéis
llegado con el Maestro y con nosotros y os habéis escapado de nuevo -
dice Judas Iscariote.
-Una gestión que había que hacer antes de la hora» responde escuetamente Simón.
-¿Sientes melancolías?
-Creo que con lo que hemos oído durante estos días, y en esos labios
que nunca hemos encontrado falaces, hay buenas razones para sentirlas.
-Y con ese tufo de... Bien, cállate, Pedro - masculla Pedro entre dientes.
-¿Tú también?... Me pareces un desquiciado desde hace algunos días.
Tienes cara de conejo agreste cuando siente tras sí al chacal - responde
Judas Iscariote.
-Y tú tienes morros de garduña. Tú tampoco estás
muy guapo desde hace unos días. Miras de una manera... Hasta se te han
torcido los ojos... ¿A quién esperas, o qué esperas ver? Pareces seguro.
Quieres parecerlo. Pero se te ve como a uno temeroso de algo - replica
Pedro.
-¡En cuanto a miedo!... ¡Tampoco tú eres ningún héroe!
-¡Ninguno lo somos, Judas. Tú llevas el nombre del Macabeo, pero no lo
eres. El mío significa: "Dios otorga gracias", pero te juro que tiemblo
por dentro como quien se supiera portador de desgracia y, sobre todo,
tengo miedo de caer en desgracia ante Dios. Simón de Jonás, a pesar de
su nuevo nombre de "piedra", ahora se manifiesta blando como cera en el
fuego.
Ya no es estable en su voluntad. ¡Y yo nunca lo vi con miedo
en medio de desatadas tempestades! Mateo, Bartolmái y Felipe parecen
sonámbulos. Mi hermano y Andrés no hacen más que suspirar. Los dos
primos, en quienes se une el dolor de la sangre con el del amor al
Maestro, pues ya los ves: parecen hombres ya viejos. Tomás ha perdido su
jovialidad. Y Simón está tan ajado por el dolor -yo diría: tan
corroído, lívido y abatido-, que parece otra vez el leproso consumido de
hace tres años - le responde Juan.
-Sí. Nos ha sugestionado a todos con su melancolía - observa Judas Iscariote.
-Mi primo Jesús, el Maestro y Señor mío y vuestro, está y no está
melancólico. Si con esta palabra quieres decir que está triste por el
exceso de dolor que todo Israel le está dando - y nosotros vemos este
dolor- y por el otro, oculto dolor que sólo Él ve, te digo: "Tienes
razón"; pero si usas ese término para decir que está desquiciado, eso te
lo prohíbo - dice Santiago de Alfeo.
-¿Y no es demencia una idea
fija de melancolía? Yo he estudiado también lo profano, y tengo
conocimientos. Jesús ha dado demasiado de sí, y ahora tiene la mente
cansada.
-Lo cual significa "demente", ¿no es verdad? - pregunta el otro primo, Judas, que está aparentemente calmo.
-¡Justamente eso! ¡Había visto con claridad tu padre, justo de
santa memoria, a quien tú tanto te pareces en justicia y sabiduría!
Jesús -triste destino de una ilustre casa demasiado vieja y que padece
senilidad psíquica- ha tenido siempre una tendencia a esta enfermedad.
Suave al principio, luego cada vez más agresiva. Tú mismo has visto cómo
ha atacado a fariseos y escribas, saduceos y herodianos. Él se ha hecho
imposible la vida, como un camino sembrado de esquirlas de cuarzo. Y se
las ha sembrado Él solo. Nosotros... lo hemos amado tanto, que el amor
nos ha puesto un velo delante de nuestros ojos. Pero los que lo amaron
sin idolatrarlo: tu padre, tu hermano José, y primero Simón, vieron las
cosas con equilibrio... Hubiéramos debido abrir los ojos ante sus
palabras. Sin embargo, su dulce hechizo de enfermo nos sedujo. Y
ahora... ¡En fin!
-Judas Tadeo, que -de la misma altura de Judas Iscariote- está
justo frente a él y parece oírlo con calma, reacciona violentamente. Con
un fuerte revés arroja a Judas, supino, a uno de los asientos, y con
una cólera contenida en la voz, inclinándose sobre la cara del cobarde
que no reacciona -quizás temiendo que Judas Tadeo esté al corriente de
su crimen- le dice con voz penetrante:
-¡Esto por la demencia, reptil! Y si no te estrangulo es porque
Jesús está allí y es noche de Pascua. ¡Pero piensa, piénsalo bien! Si le
ocurre algo malo y ya no está Él para detener mi fuerza, nadie te
salva. Es como si ya tuvieras el nudo corredizo en el cuello; y serán
estas manos mías honradas y fuertes de artesano galileo y de
descendiente del hondero de Goliat, las que te lo hagan. ¡Levántate,
enervado libertino! Y atento a lo que haces, ¡eh!
Judas se alza, lívido, sin la más mínima reacción. Y lo que me
maravilla es que ninguno reacciona ante este gesto nuevo de Judas Tadeo.
A1 contrario... está claro que todos lo aprueban.
Vuelve el
ambiente a la normalidad y un instante después Jesús entra. Se asoma en
el umbral de la pequeña puerta por la que su alto físico apenas pasa.
Pone pie en el tan reducido descansillo, y, con su mansa, triste
sonrisa, abriendo los brazos, dice:
-La paz sea con vosotros.
Es una voz cansada, como la de uno que estuviera languideciendo en lo físico o en lo moral.
Baja. Acaricia la cabeza rubia de Juan, que ha ido a su encuentro.
Sonríe, como si no supiera nada, a su primo Judas, y dice al otro primo:
-Tu madre te ruega que seas dulce con José. Ha preguntado por mí y por ti hace poco a las mujeres. Siento no haberle saludado.
-Lo vas a hacer mañana.
-¿Mañana?... Bueno... tendré tiempo de verlo...
-¡Oh, Pedro, por fin estaremos un poco juntos! Desde ayer me pareces un
fuego fatuo: te veo y luego no te veo. Hoy casi puedo decir que te he
perdido. Tú también, Simón.
-Nuestro pelo más blanco que negro te
puede dar la seguridad de que no nos hemos ausentado por apetito carnal –
dice serio Simón.
-Aunque... a todas las edades se pueda tener esa
hambre... ¡Los viejos! Son peores que los jóvenes... - dice ofensivo
Judas Iscariote.
Simón lo mira. Ya iba a replicar. Pero también lo mira Jesús y dice:
-¿Te duele una muela? Tienes el carrillo derecho hinchado y rojo.
-Sí. Me duele. Pero no tiene mayor importancia.
Los otros no dicen nada y la cosa muere así.
-¿Habéis hecho todo lo que había que hacer? ¿Tú, Mateo? ¿Y tú, Andrés? ¿Y Tú, Judas, has pensado en la ofrenda al Templo?
Tanto los dos primeros como Judas Iscariote dicen:
-Todo hecho, todo lo que dijiste que había que hacer para hoy. No te preocupes.
-Yo he llevado las primicias de Lázaro a Juana de Cusa. Para los niños. Me han dicho: "¡Eran mejores aquellas manzanas!".
¡Aquellas tenían el sabor del hambre! Y eran tus manzanas - dice Juan con rostro sonriente y de ensoñación.
También Jesús sonríe ante un recuerdo...
-Yo he visto a Nicodemo y a José - dice Tomás.
-¿Los has visto? ¿Has hablado con ellos? - pregunta Judas Iscariote con exagerado interés.
-Sí, ¿qué hay de raro en ello? José es un buen cliente de mi padre.
-No lo habías dicho antes... ¡Por eso me he asombrado!...
Judas trata de remediar la impresión que ha dado, una impresión de ansiedad, por el encuentro de José y Nicodemo con Tomás.
-Me resulta extraño que no hayan venido a presentarte su obsequioso saludo. Ni ellos ni Cusa ni Manahén... Ninguno de los...
Pero Judas Iscariote se ríe con una falsa carcajada interrumpiendo a Bartolomé, y dice:
-El cocodrilo vuelve a su madriguera en el momento apropiado.
-¿Qué quieres decir? ¿Qué insinúas? - pregunta Simón con una agresividad como nunca ha tenido.
-¡Calma, calma! ¿Qué os sucede? ¡Es la noche de Pascua! Nunca hemos
tenido aparejo tan digno para consumir el cordero. Celebremos, pues, la
cena con espíritu de paz. Veo que os he turbado mucho con mis
instrucciones de estas últimas Noches. Pero, ¿veis? ¡He terminado! Ahora
ya no os voy a causar más turbación. No está todo dicho en cuanto a mí
se refiere.
Sólo lo esencial. El resto... lo comprenderéis después. Se os
dirá... ¡Sí, vendrá el que os lo dirá! Juan, ve con Judas y algún otro
por las copas para la purificación. Y luego nos sentamos a la mesa.
La dulzura de Jesús verdaderamente parte el corazón.
Juan con Andrés, Judas Tadeo con Santiago, traen una copa grande,
echan agua en ella y ofrecen a Jesús la toalla, y también a los
compañeros, los cuales hacen luego lo mismo con ellos. Y ponen la copa
(en realidad es una palangana de metal) en un rincón.
-Y ahora cada uno a su sitio. Yo aquí, y aquí, a la derecha, Juan;
al otro lado, mi fiel Santiago: los dos primeros discípulos.
Después de Juan mi Piedra fuerte. Y después de Santiago el que es como
el aire, que no se advierte pero siempre está y consuela: Andrés. A su
lado mi primo Santiago. ¿No te duele, dulce hermano, el que asigne el
primer puesto a los primeros? Eres el sobrino del Justo, cuyo espíritu,
más que nunca en esta hora, late en suspendido vuelo sobre mí. ¡Ten paz,
padre de mi debilidad de niño, encina a cuya sombra hallaron alivio la
Madre y el Hijo! ¡Ten paz!... Después de Pedro, Simón... Simón, ven un
momento aquí. Quiero mirar fijamente tu rostro leal. Después te veré ya
sólo mal, porque otros me cubrirán tu honesto rostro.
Gracias, Simón. Por todo - y lo besa.
Simón, dejado ya, va a su sitio y, un instante, se lleva las manos a la cara con un gesto de aflicción.
-En frente de Simón mi Bartolmái. Dos honradeces y sabidurías que
se reflejan recíprocamente. Están bien juntos. Y, al lado, tú, Judas,
hermano mío. Así te veo... y me parece estar en Nazaret... cuando alguna
fiesta nos reunía a todos en torno a una mesa... También en Caná...
¿Recuerdas? Estábamos el uno al lado del otro. Una fiesta... una fiesta
de boda... el primer milagro... el agua transformada en vino... También
hoy una fiesta... y también hoy habrá un milagro... el vino cambiará de
naturaleza... y será... - Jesús se sume en su pensamiento. Con la cabeza
baja, está como aislado en su mundo secreto. Los demás lo miran sin
decir nada.
Alza de nuevo la cabeza y mira fijamente a Judas Iscariote, y le dice:
-Tú estarás frente a mí.
-¿Tanto me quieres? ¿Más que a Simón, que siempre quieres tenerme enfrente?
-Mucho. Tú lo has dicho.
-¿Por qué, Maestro?
-Porque eres el que más ha hecho de todos para esta hora.
Judas mira al Maestro y a sus compañeros con una mirada muy cambiante:
al primero con una cierta, irónica compasión; a los otros, con aire de
triunfo.
-Y a tu lado, en una parte, Mateo; en la otra, Tomás.
-Entonces Mateo a mi izquierda y Tomás a mi derecha.
-Como quieras, como quieras - dice Mateo - Me basta con tener bien de frente a mi Salvador.
-Por último, Felipe. ¿Veis? El que no está a mi lado en el lado de honor, tiene el honor de estar frente a mí.
Jesús, en pie en su sitio, vierte en la amplia copa que está colocada
delante de Él -todos tienen altas copas, pero El tiene una mucho más
grande, además de la que tienen todos; debe ser la copa ritual-, vierte
el vino. Alza la copa, la ofrece, la pone en la mesa.
Luego todos juntos preguntan con tono de salmo:
-¿Por qué esta ceremonia?
Pregunta formal, de rito, está claro.
A la cual Jesús, como cabeza de familia, responde:
-Este día recuerda nuestra liberación de Egipto. Bendito sea Yeohveh,
que ha creado el fruto de la vid. Bebe un sorbo de este vino ofrecido y
pasa el cáliz a los demás. Luego ofrece el pan, lo parte, lo distribuye;
luego las hierbas empapadas en la salsa rojiza que hay en cuatro
salseras.
Terminada esta parte de la comida cantan salmos, todos en
coro. Se lleva a la mesa, desde el aparador, la amplia bandeja del
cordero asado, y la ponen delante de Jesús.
Pedro, que desempeña el papel de... primera parte, de coro, si le gusta más, pregunta:
-¿Por qué este cordero, así?
-Como recuerdo de cuando Israel fue salvado por el cordero inmolado. No
murió ningún primogénito donde la sangre brillaba en las jambas y el
dintel. Y, después, mientras todo Egipto lloraba a los primogénitos
varones muertos, desde el palacio del faraón hasta los tugurios, los
hebreos, capitaneados por Moisés, se movieron hacia la tierra de la
liberación y la promesa.
Ceñidas ya sus cinturas, calzados los pies,
cayado en mano, fue diligente el pueblo de Abraham para ponerse en
marcha cantando los himnos del júbilo.
Todos se ponen en pie y entonan:
-Cuando Israel salió de Egipto y la casa de Jacob de un pueblo bárbaro,
Judea vino a ser su santuario» etc., etc. (en la Neovulgata Salmo 114).
Ahora Jesús corta el cordero, llena un nuevo cáliz, bebe de él y lo pasa. Luego entonan otro canto:
-Niños, alabad al Señor; bendito sea el Nombre del Eterno, ahora y por
los siglos de los siglos. De Oriente a Occidente debe ser alabado» etc.
(Salmo 113).
Jesús da los trozos de cordero cuidando de que todos
queden bien servidos, justamente como haría un padre de familia rodeado
de los amados hijos de su corazón. Solemne, un poco triste, mientras
dice:
-He deseado ardientemente comer con vosotros esta Pascua. Ha
sido para mí el deseo de los deseos, desde que fui –abaeterno- "el
Salvador". Sabía que esta hora precedería a esa otra. Mas la alegría de
darme infundía, anticipadamente, este consuelo a mi padecer... He
deseado ardientemente comer con vosotros esta Pascua, porque ya nunca
comeré del fruto de la vid hasta la llegada del Reino de Dios. Entonces
me sentaré nuevamente con los elegidos en el Banquete del Cordero, para
el desposorio de los Vivientes con el Viviente. Pero vendrán a él
solamente los que hayan sido humildes y limpios de corazón como Yo soy.
-Maestro, hace un momento has dicho que el que no tiene el honor del
sitio lo tiene por estar enfrente de ti. ¿Cómo podemos saber, entonces,
quién es el primero de entre nosotros? - pregunta Bartolomé.
-Todos y
ninguno. Una vez... volvíamos cansados... nauseados por el odio
farisaico. Pero no estabais cansados de discutir entre vosotros acerca
de quién era el mayor... Un niño vino a mí rápido... un pequeño amigo
mío... Y su inocencia endulzó la desazón que Yo tenía por muchas cosas
(no la última, vuestra humanidad obstinada). ¿Dónde estás ahora, pequeño
Benjamín que tuviste aquella sabia respuesta que te vino del Cielo
porque -ángel como eras- el Espíritu te hablaba? En aquel momento os
dije: "Si uno quiere ser el primero, sea el último y el servidor de
todos". Y os puse como ejemplo al sabio niño. Ahora os digo:
"Los
reyes de las naciones las dominan. Y los pueblos oprimidos, aun
odiándolos, los aclaman, y los reyes son llamados “Benefactores”,
“Padres de la Patria”. Mas el odio se anida bajo el falso obsequio".
Pero entre vosotros no debe ser así. Que el mayor sea como el menor; el
que es cabeza, como uno que sirve. Efectivamente: ¿quién es mayor, el
que está a la mesa o el que sirve? El que está a la mesa. Yo, sin
embargo, os sirvo; y, dentro de poco, os serviré más. Vosotros sois los
que habéis estado conmigo en las pruebas. Y Yo dispongo para vosotros un
puesto en mi Reino de la misma forma que en Él Yo seré Rey según la
voluntad del Padre-, para que comáis y bebáis en mi mesa eterna y estéis
sentados en tronos juzgando a las doce tribus de Israel. Habéis
permanecido a mi lado en mis pruebas... Esto y no otra cosa es lo que os
hace grandes ante los ojos del Padre.
-¿Y los que vendrán después? ¿No tendrán un lugar en el Reino? ¿Sólo nosotros?
-¡Oh, cuántos príncipes habrá en mi Casa! Todos los que hayan sido
fieles a Cristo en las pruebas de la vida serán príncipes en mi Reino.
Porque los que hayan perseverado hasta el final en el martirio de la
existencia serán como vosotros, que conmigo habéis perseverado en mis
pruebas. Yo me identifico en mis creyentes. A los predilectos les doy,
como enseña, ese Dolor que abrazo por vosotros y por todos los hombres.
El que me sea fiel en el Dolor será un bienaventurado mío; como
vosotros, mis amados.
Jesús se levanta -debe también alzarse Juan,
para dejar a Jesús salir mejor de su sitio-, va a un arquibanco y se
quita la túnica roja; la pone doblada encima del manto, ya doblado, se
ciñe a la cintura una toalla grande, luego va a otra palangana, que
todavía está vacía y limpia. Echa en ella agua, lleva la palangana al
centro de la habitación, junto a la mesa, y la pone encima de un
taburete. Los apóstoles lo miran estupefactos.
-¿No me preguntáis que qué hago?
-No lo sabemos. Te digo que ya estamos purificados - responde Pedro.
-Y Yo te repito que eso no importa. Mi purificación le sirve al que ya está purificado para estarlo más.
Se arrodilla. Desata las sandalias a Judas Iscariote y le lava los
pies; uno primero, otro después. Es fácil hacerlo, porque los triclinios
están hechos de tal manera que los pies quedan hacia la parte externa.
Judas está estupefacto. No dice nada. Pero, cuando Jesús, antes de
calzar el pie izquierdo y levantarse, pone el gesto de besarle el pie
derecho ya calzado, Judas retrae bruscamente el pie y da un golpe con la
suela en la boca divina. Lo hace sin querer. No es un golpe fuerte,
pero a mí me causa mucho dolor. Jesús sonríe, y, al apóstol, que le
dice: «¿Te he hecho daño? Ha sido sin querer... Perdona», le responde:
-No, amigo. Lo has hecho sin malicia y no hace daño.
-Judas lo mira... Es una mirada inquieta, huidiza...
Jesús pasa a Tomás, luego a Felipe... Rodea el lado estrecho de la mesa
y va donde su primo Santiago. Lo lava, y lo besa en la frente al
levantarse. Pasa a Andrés, que está rojo de vergüenza y hace esfuerzos
por no llorar; lo lava, lo acaricia como a un niño. Luego está Santiago
de Zebedeo, que no hace sino susurrar: « ¡Oh, Maestro! ¡Maestro!
¡Maestro! ¡Anonadado y sublime Maestro mío!». Juan se ha desatado ya las
sandalias y, mientras Jesús está agachado secándole los pies, él se
inclina y lo besa en el pelo.
¡Pero, a Pedro!... ¡No es fácil convencerlo para este rito!
-¿Tú lavarme a mí los pies? ¡Ni por asomo! Mientras viva, no te lo
permitiré. Yo soy un gusano, Tú eres Dios. Cada uno en su lugar.
-Lo que Yo hago tú no puedes comprenderlo por ahora. Más adelante lo comprenderás. Déjame.
-Todo lo que Tú quieras, Maestro. ¿Quieres cortarme el cuello? Hazlo. Pero no me lavarás los pies.
-¡Oh, mi Simón! ¿No sabes que si no te lavo no tendrás parte en mi
Reino? ¡Simón, Simón! Necesitas esta agua para tu alma y para el mucho
camino que debes recorrer. ¿No quieres venir conmigo? Si no te lavo, no
vienes a mi Reino.
-¡Oh, Señor mío bendito! ¡Pues entonces lávame todo! ¡Los pies, las manos y la cabeza!
-El que, como vosotros, se ha bañado no necesita lavarse más que los
pies, porque ya está enteramente purificado. Los pies... El hombre con
los pies camina sobre cosas sucias. Y ello sería poco, pues ya os dije
que lo que ensucia no es lo que entra y sale con el alimento, ni
contamina al hombre lo que se pega a los pies por el camino. No. Lo que
le contamina es lo que incuba y madura en su corazón y de allí sale y
contamina sus acciones y sus miembros. Y los pies del hombre de corazón
no limpio se dirigen hacia la crápula, la lujuria, los tratos ilícitos,
los delitos... Por tanto, son, de entre los miembros del cuerpo, los que
tienen mucha parte que purificar... como también los ojos, y la boca...
¡Oh, hombre!, ¡hombre!, ¡perfecta criatura un día, el primero, y luego
tan corrompido por el Seductor! ¡Y no había en ti malicia, oh hombre, ni
pecado!... ¿Y ahora? ¡Eres todo malicia y pecado y no hay parte en ti
que no peque!
Jesús ha lavado los pies a Pedro. Los besa. Y Pedro
llora y toma con sus gruesas manos las dos manos de Jesús, se las pasa
por los ojos y las besa luego.
También Simón se ha quitado las
sandalias y, sin decir nada, se deja lavar. Pero luego, cuando Jesús
está ya para pasar a Bartolomé, Simón se arrodilla, le besa los pies y
dice:
-¡Límpiame de la lepra del pecado como me limpiaste de la
lepra del cuerpo, para no quedar confundido en la hora del juicio,
Salvador mío!
-No temas, Simón. Vendrás a la Ciudad celeste, blanco como nieve alpina.
-¿Y yo, Señor? ¿A tu viejo Bartolmái qué le dices? Me viste a la sombra
de la higuera y leíste mi corazón. ¿Ahora qué ves?, ¿dónde me ves?
Tranquiliza a este pobre anciano que teme no tener ni fuerza ni tiempo
para llegar a como quieres que seamos. Se le ve muy emocionado a
Bartolomé.
-Tampoco temas tú. En aquel momento dije: "He aquí a un
verdadero israelita en quien no hay engaño". Ahora digo: "He aquí a un
verdadero cristiano digno del Cristo". ¿Que dónde te veo? Sentado en un
trono eterno, vestido de púrpura. Yo estaré siempre contigo.
Le toca
el turno a Judas Tadeo, el cual, cuando ve a sus pies a Jesús, no sabe
contenerse y reclina la cabeza sobre el brazo que tiene apoyado en las
mesa y llora.
-No llores, dulce hermano. Te sientes como uno que
debiera soportar que le arrancasen un nervio, y te parece que no puedes
soportarlo. Pero será un dolor breve. Luego... ¡serás feliz, porque me
quieres! Te llamas Judas. Y eres como nuestro gran Judas (1 Macabeos 3,
1-9): como un gigante. Eres el protector. Tus acciones son de león y
cachorro de león rugientes.
Desanidarás a los impíos, que ante ti
retrocederán, y los inicuos sentirán terror. Yo sé las cosas. Sé fuerte.
Una eterna unión estrechará y hará perfecto nuestro parentesco, en el
Cielo - Lo besa también a él, en la frente, como a su otro primo.
-Yo soy pecador, Maestro. A mí no...
-Eras pecador, Mateo. Ahora eres el Apóstol. Eres una "voz" mía. Te
bendigo. ¡Cuánto camino han recorrido estos pies para avanzar sin cesar,
hacia Dios!... El alma los incitaba y ellos han abandonado todo camino
que no fuera mi camino. Continúa.
¿Sabes dónde termina el sendero? En el seno del Padre mío y tuyo.
Jesús ha terminado. Deja la toalla, se lava en agua limpia las
manos, se pone de nuevo la túnica, vuelve a su sitio y, al sentarse,
dice:
-Ahora estáis limpios, aunque no todos. Sólo los que han tenido la voluntad de estarlo.
Mira fijamente a Judas de Keriot, que ha hecho como si no hubiera oído,
ocupado en explicar a su compañero Mateo cómo su padre se decidió a
mandarlo a Jerusalén: palabras inútiles que tienen para Judas -quien, a
pesar de su audacia, debe sentirse incómodo- la única finalidad de
guardar las apariencias.
Jesús vierte vino por tercera vez en el cáliz común. Bebe. Ofrece de beber. Luego canta, y los otros le siguen en coro:
«Amo porque el Señor escucha la voz de mi oración, porque inclina
su oído hacia mí. Le invocaré durante toda mi vida. Me rodeaban dolores
de muerte» etc. (Según la numeración de la Neovulgata, se recitan por
orden: Salmo 116 (que agrupa el 114 y el 115 de la Vulgata), Salmo 117,
Salmo 118 (largo himno), Salmo 119 (el que no termina nunca) Un momento
de pausa. Luego sigue cantando: «Tuve fe y por eso hablé. Me había
humillado profundamente y en medio de mi turbación decía: "Todo hombre
es mentiroso"». Mira fijo a Judas.
Jesús, que ha comido poquísimo y ha bebido sólo un sorbo de vino
por cada cáliz -sin embargo, como si se sintiera febril, ha bebido mucha
agua- continúa hablando:
-Quiero que comprendáis mi gesto de antes. Os he dicho que el
primero es como el último, y que os daría un alimento que no es
corporal. Os he dado un alimento de humildad. Para vuestro espíritu.
Vosotros me llamáis: Maestro y Señor. Decís bien, porque lo soy.
Entonces, si Yo os he lavado los pies, también debéis lavároslos
vosotros los unos a los otros. Os he dado ejemplo para que hagáis lo
mismo que Yo he hecho. En verdad os digo: el siervo no es más que su
señor, ni el apóstol más que Aquel que lo ha constituido apóstol. Tratad
de comprender estas cosas. Y si, comprendiéndolas, las ponéis por obra,
seréis bienaventurados. Pero no seréis todos bienaventurados. Yo os
conozco. Sé a quiénes he elegido. No de la misma manera me refiero a
todos. Pero digo la verdad. Por otra parte, debe cumplirse lo que en
relación a mí fue escrito (Salmo 41, 10): “Aquel que come conmigo el pan
ha alzado contra mí su calcañar". Os digo todo antes de que suceda,
para que no abriguéis dudas respecto a mí. Cuando todo esté cumplido,
creeréis todavía más que Yo soy Yo. El que me recibe a mí recibe al que
me ha enviado: al Padre santo que está en los Cielos. Y el que reciba a
los que Yo envíe me recibirá a mí mismo. Porque Yo estoy con el Padre y
vosotros estáis conmigo... Pero ahora vamos a cumplir el rito. Vierte de nuevo vino en el cáliz común y, antes de beber de él y de
pasarlo para que beban, se levanta, y con Él se levantan todos, y canta
otra vez uno de los salmos de antes: «Tuve fe y por eso hablé... » Y
luego uno que no termina nunca.
¡Hermoso... pero eterno! Creo identificarlo, por el comienzo y lo
largo que es, como el salmo 118. Lo cantan así: un trozo todos juntos;
luego, por turnos, uno dice un dístico y los otros, juntos, un trozo; y
así hasta el final. ¡Yo creo que al final tienen que sentir sed!
Jesús se sienta. No se recuesta; se queda sentado, como nosotros. Y habla:
-Ahora que el antiguo rito ha sido cumplido, voy a celebrar el nuevo.
Os he prometido un milagro de amor. Es la hora de realizarlo. Por esto
he deseado esta Pascua. De ahora en adelante, ésta será la hostia
inmolada en perpetuo rito de amor. Os he amado durante toda la vida de
la Tierra, amigos amados. Os he amado durante toda la eternidad, hijos
míos. Y quiero amaros hasta el final. No hay cosa mayor que ésta.
Recordadlo. Yo me marcho. Pero permaneceremos siempre unidos mediante el
milagro que voy a cumplir ahora.
Jesús toma un pan todavía entero. Lo pone encima del cáliz, que está
completamente lleno. Bendice y ofrece ambos, luego parte el pan y toma
de él trece trozos. Se los da, uno a uno, a los apóstoles, y dice:
-Tomad y comed. Esto es mi Cuerpo. Haced esto en memoria mía, que me marcho.
Pasa el cáliz y dice:
-Tomad y bebed. Ésta es mi Sangre. Éste es el cáliz del nuevo pacto en
la Sangre y por la Sangre mía, que será derramada por vosotros para el
perdón de vuestros pecados y para daros la Vida. Haced esto en memoria
mía. Jesús está tristísimo. Toda huella de sonrisa, de luz, de color, lo han
abandonado. Su rostro es ya de agonía. Los apóstoles lo miran
angustiados.
Jesús se levanta y dice:
-No os mováis. Vuelvo enseguida». Toma el trozo decimotercero de pan y el cáliz y sale del Cenáculo.
-Va donde su Madre - susurra Juan.
Y Judas Tadeo suspira:
-¡Pobre mujer!
Pedro pregunta en voz baja:
-¿Crees que Ella sabe?
-Sabe todo. Siempre lo ha sabido todo.
Autor: Maria Valtorta “Il Poema dell'Uomo-Dio” Nota: Los escritos corresponden a Revelaciones Privadas.
Revelaciones privadas: La Iglesia acepta que pueden existir, su función no es la de “completar” la Revelación definitiva de Cristo, sino la de ayudar a vivirla más plenamente en una cierta época de la historia, la autoridad de las revelaciones privadas es esencialmente diversa de la única revelación pública: ésta exige nuestra fe, aquellas sólo se la exige a la persona que efectivamente las hubiera recibido. El criterio de verdad y de valor de una revelación privada es su orientación a Cristo. Cuando ella nos aleja de Cristo, cuando se hace autónoma o, más aún, cuando se hace pasar como otro y mejor designio de salvación, más importante que el Evangelio, entonces no proviene ciertamente del Espíritu Santo, que nos guía hacia el interior del Evangelio y no fuera del mismo. Nuestra intención con estos mensajes es acercar a nuestros lectores de una forma viva a Nuestro Señor Jesucristo y a nuestra Sma. Madre.