A todos los sacerdotes, transfórmalos en Ti, Señor. Que el Espíritu Santo los posea, y que por ellos renueve la faz de la tierra.

viernes, 18 de septiembre de 2020

Hoy Rezamos En presencia de los Ángeles, suba al cielo nuestro canto: gloria al Padre, gloria al Hijo, gloria al Espíritu Santo. Amén.






Evangelio según san Lucas 8, 1-3
Gloria a ti, Señor.


En aquel tiempo, Jesús a recorría ciudades y pueblos predicando la Buena Noticia del Reino de Dios; lo acompañaban los Doce y algunas mujeres que habían sido curadas de espíritus malignos y enfermedades. Entre ellas María, llamada Magdalena, de la que habían salido siete demonios; Juana, mujer de Cusa, administrador de Herodes; Susana y otras muchas que le ayudaban con sus bienes.
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.


Carta del apóstol san Pablo a los Corintios 15, 12-20

Hermanos: Si predicamos que Cristo resucitó de entre los muertos, ¿cómo es que algunos
de ustedes andan diciendo que los muertos no resucitan? Si los muertos no resucitan, tampoco Cristo resucitó; y si Cristo no ha resucitado, nuestra predicación y la fe de ustedes son vanas. Seríamos, además, falsos testigos de Dios, puesto que hemos afirmado falsamente que Dios resucitó a Cristo, siendo así que, si los muertos no resucitan, tampoco Cristo ha resucitado. Y si Cristo no ha resucitado, es vana la fe de ustedes y siguen en sus pecados; y los que murieron con Cristo, se han perdido.
Si nuestra esperanza en Cristo acaba con esta vida, somos los más infelices de todos los hombres.
Pero no, Cristo resucitó de entre los muertos, como la primicia de todos los muertos.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo 16

Atiéndeme, Dios mío, y escucha mi oración.

Señor, hazme justicia y a mi clamor atiende; presta oído a mi súplica, pues mis labios no mienten.
Atiéndeme, Dios mío, y escucha mi oración.

A ti mi voz elevo, pues sé que me respondes. Atiéndeme, Dios mío, y escucha mis palabras; muéstrame los prodigios de tu misericordia, pues a quien acude a ti, lo salvas de sus contrarios.
Atiéndeme, Dios mío, y escucha mi oración.

Protégeme, Señor, como a las niñas de tus ojos, bajo la sombra
de tus alas escóndeme; pues yo, por serte fiel, 
contemplaré tu rostro y al despertarme, espero saciarme de tu vista.
Atiéndeme, Dios mío, y escucha mi oración.

SAN JOSÉ DE COPERTINO 
Nació el año 1603 en Copertino, pueblo del sur de Italia, de familia pobre y honrada. Desde joven mostró tener muy escasas las dotes intelectuales y las habilidades manuales. Superando muchas dificultades ingresó en la Orden de los franciscanos conventuales y sólo gracias a la fuerte ayuda de Dios llegó al presbiterado. Tras su ordenación sacerdotal se entregó de lleno al sagrado ministerio, inflamado en celo de las almas. Adornado de carismas singulares, éxtasis y levitaciones, por lo que es conocido como el «Santo de los vuelos», los superiores tuvieron que cambiarlo con frecuencia de un convento a otro, huyendo del fanatismo popular. Descolló por su obediencia, humildad, paciencia y caridad para con los necesitados de Dios. Manifestó ardiente devoción a los misterios de la vida de Cristo, en especial la Eucaristía, y a la Madre de Dios. Sus biógrafos dicen que lograba transmitir su santa y franciscana alegría mediante el modo de orar, enriquecido por atractivas composiciones musicales y versos populares que entusiasmaban a sus oyentes, reavivando su devoción. Murió en Ósimo (Marcas) en 1663.
Oración: Dios de misericordia, que con admirable sabiduría has querido que tu Hijo, al ser levantado de la tierra, atrajera todas las cosas hacia él, concédenos, por intercesión de san José de Copertino, tender a la perfección que nos has propuesto en la persona de tu Hijo, y vernos libres de la malicia de este mundo. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.


Dijo Jesús a la gente y a sus discípulos: «El que quiera venir en pos de mí, que se niegue a sí mismo, que cargue con su cruz y me siga. Porque, quien quiera salvar su vida, la perderá; pero el que pierda su vida por mí y por el Evangelio, la salvara» (Mc 8,34-35).


                                      

Dice san Francisco en su Testamento:
 «A todos los sacerdotes quiero temer, amar y honrar como a mis señores. Y no quiero en ellos considerar pecado, porque discierno en ellos al Hijo de Dios, y son señores míos. Y lo hago por esto, porque nada veo corporalmente en este siglo del mismo altísimo Hijo de Dios, sino su santísimo Cuerpo y su santísima Sangre, que ellos reciben y ellos solos administran a los otros» (Test 8-10).



Invoquemos a Dios, el Padre de quien toma nombre toda familia en el cielo y en la tierra, y presentémosle humildes y confiados nuestras súplicas.

Padre santo, que te revelaste en el Verbo encarnado, haz que cada día conozcamos mejor a tu Hijo, Dios y hombre verdadero.

Padre celestial, que alimentas a las aves del cielo y engalanas la hierba del campo, da a todos los hombres el pan de cada día.

Creador de todas las cosas, que nos has encomendado el cuidado tu obra, concede a los trabajadores disfrutar dignamente del fruto de su trabajo.

Dios de bondad, que quieres la santificación y felicidad de todos tus hijos, concede abundante paz y misericordia a cuantos sufren.

Oración: Señor, Dios nuestro, concédenos vivir siempre alegres en tu servicio, porque en servirte a ti, creador de todo bien, consiste el gozo pleno y verdadero. Te lo pedimos por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

Hoy Viernes rezamos un Santo Rosario por los Sacerdotes en este Tiempo, vamos preparando el corazon para continuar con la Novena el Domingo 27 de Septiembre comenzaremos la Novena para finalizar el dia Lunes 5 de Octubre y el dia 6 de Octbre rezaremos un Santo Rosario para honrar a Maria Madre de las Almas Consagradas.
Vamos  a rezar este Rosario por las Intenciones de Maria y tambien hoy contemplaremos la devocion a los Santos Angeles Custodios , con mucha fe vamos a invocarlos y rezar junto a ellos por todas las intenciones de los sacerdotes , del Papa, de las congregaciones religiosas que rezan unidas, por este tiempo que estamos pasando, recemos y conozcamos aun mas sobre nuestro angel custodio.


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EL SANTO ÁNGEL CUSTODIO DE ARGENTINA
Explicación de la Imagen por la autora Hna. M. Catalina
 Tomado del sitio de Faceboock del Padre Fernando Cardenas



Así como Dios tiene un plan para cada una de sus criaturas, lo tiene igualmente con instituciones y pueblos enteros. Cada Nación representa en cierto sentido un pensamiento eterno de Dios que tiene su destino en Él: “todas las naciones vendrán a adorarlo” (Apoc. 15,4)
Del mismo modo que la Providencia Divina coloca cada persona bajo la custodia de un Ángel particular, también las naciones tienen su propio Ángel.
El Ángel de cada nación protege el territorio y las personas a él confiados; defiende los valores espirituales y culturales, tradiciones e instituciones, representa, reza e intercede ante Dios por esa nación.
La imagen del Ángel de la Argentina aparece en dos misiones características: la protección y la intercesión.
La figura del Ángel está acompañada por distintos símbolos que representan nuestra tradición y cultura argentina, especialmente aquellos valores espirituales que nos unen como pueblo y que el Ángel custodia por Voluntad de Dios.
Aparece la Santísima Trinidad en la figura de la mano providente del Padre; la Paloma símbolo del Espíritu Santo y el Sagrado Corazón de Jesús. Las gotas de la Preciosísima Sangre que caen, representan la Redención. La Frase “Te Deum Laudamus”, hace referencia al Himno Te Deum, relacionado con la fecha patria del 25 de mayo y expresa el deseo de glorificar y agradecer a Dios por el Don de la Patria.
La capa del Ángel significa el manto de María y simboliza la protección y devoción mariana profundamente arraigada en el corazón de nuestro pueblo (idea acentuada en la Basílica de la Virgen de Luján, nuestra patrona).
El pajarito representa a los argentinos que se unen a los Ángeles y a la creación en la adoración a Dios.
La rosa en la mano del Ángel se refiere al "día del niño por nacer", que celebramos cada 25 de marzo, y el compromiso de proteger toda vida humana desde el primer instante de la concepción.
La espada del Ángel hace referencia a la Cruz de Cristo.
La carabela que surca el Rio de la Plata recuerda especialmente la Evangelización y todo el bien recibido de otros pueblos como aporte a la formación de nuestra cultura Nacional.

Meditemos la solicitud y la bondad del Padre que en Su providencia da a cada nación un Ángel destinado a guardar y regir el destino común de un pueblo, según la finalidad para lo cual lo constituyó. 
Por eso, su misión como colaborador del Espíritu Santo, es encender un nuevo fervor y anhelo por el encuentro con Cristo, para que en Él, a ejemplo de María, podamos dar esa respuesta de entrega al plan de Dios, para bien de nuestros hermanos.
Que el Ángel Custodio de nuestra nación nos recuerde siempre las palabras del Señor, nos ayude a mantener firmemente implantado en nuestra tierra el estandarte de la Fe y a sólo en el Señor, poner nuestra Esperanza (Hb 10,23)
ORACIÓN
Dios eterno y omnipotente, que destinaste a cada nación a su Ángel de la Guarda, concede que por la intercesión y patrocinio del Ángel de la Argentina, seamos liberados de todas las adversidades. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén

Estimados amigos, queremos invitarlos a participar de la Santa Misa en honra de los Santos Angeles el 10 de Septiembre a las 11hs en la Parroquia Patrocinio de San Jose - Ayacucho 1072 entre M.T. de Alvear y la Avda. Santa Fe - Ciudad de Buenos Aires.


ESPAÑA


Cada reino tiene su Ángel particular, y la Iglesia le dedica un culto especial. La piedad de nuestros mayores obtuvo de la santidad de León XIl, por conducto del rey de España, el que se fijara la festividad del santo Ángel de nuestra patria el día 1° de Octubre con rito doble de 2ª clase con octava, y en el hermoso oficio de este día se lee:

Tú, Señor, nos guardaras y custodiarás por medio de tu Ángel de toda prava generación, porque en rededor nuestro andan los malos. Envíanos, Señor, el auxilio angélico desde tu santuario, y desde Sion defiende nuestro Reino. Señor Dios omnipotente, edificador y guarda de la Jerusalén, ciudad celeste, envía tu Ángel para que guarde este lugar y este Reino con todos sus habitadores. No se adormirá, no, el Ángel que guarda este Reino.

Estas y otras tiernas súplicas y alabanzas dirige la Iglesia en la festividad del santo Ángel, y que parecen inspiradas principalmente para las necesidades de nuestros días. No desmerezcamos, por lo tanto, la eficaz protección de nuestro cariñoso Patrono, que tan necesaria nos es en las tristes circunstancias que atraviesa nuestra patria, y ante las mas azarosas que la amenazan. ¡Cuán provechoso nos seria si, al invocar al Ángel de la Guarda cuando nos levantamos, dirigiéramos también una mirada de confianza a ese Guardián' de nuestra patria, saludándole a lo menos con esta jaculatoria: "Santo Ángel, patrono de España, rogad por nosotros!" Acudamos asimismo a él en los peligros de nuestra nación.

Pero no descuidemos sobre todo el celebrar su fiesta, uniendo en este día nuestras oraciones a las de la Iglesia, ofreciéndole nuestros homenajes como un tributo de amor y gratitud, y también de reparación por la indiferencia de tantos corazones confiados a su cuidado, y por nuestro olvido para con él hasta el presente.


Oracion al Santo Angel Custodio de España
 
Oh, bienaventurado espíritu celestial, a quien la Divina Misericordia se ha dignado confiar el glorioso Reino de España, para que lo defiendas y custodies; postrados ante ti y en amorosa unión contigo damos al Señor humildes y fervientes gracias por haber tenido para con nosotros la misericordiosa providencia de ponernos bajo tu protección; contigo le alabamos y bendecimos y a su divino servicio rendidamente nos ofrecemos.

Acepta, Ángel Santo, estos piadosos cultos que a tu honor dedicamos, ilumina nuestras inteligencias, conforta nuestras voluntades, presenta al Señor nuestras plegarias avaloradas con las tuyas; defiéndenos del enemigo de nuestras almas, que también lo es, y muy feroz, de nuestra Patria; alcánzanos del Señor que saquemos fruto y provecho espiritual de estos cultos, que crezcamos en la veneración a ti, en tu amor y en la docilidad a tus enseñanzas y dirección para que defendidos, custodiados y regidos por ti sirvamos fidelísimamente a Dios en nuestra vida privada y pública; para que se salven muestras almas y las de nuestros compatriotas todos; para que España sea siempre el paladín de la Fe Católica y Dios Nuestro Señor la bendiga, prospere y glorifique. Amén.


Aqui vamos a escuchar al Padre Jose de Jesus que nos da Luz 
a este tema de los Angeles
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Misión y Jerarquía de los Ángeles, su representación y sus nombres en la Biblia.


HIMNO DE LAUDES
al Santo Angel de la Guarda


Ángel santo de la guarda, compañero de mi vida, tú que nunca me abandonas, ni de noche ni de día.

Aunque espíritu invisible, se que te hallas a mi lado, escuchas mis oraciones y cuenta todos mis pasos.

En las sombras de la noche, me defiendes del demonio, tendiendo sobre mi pecho tus alas de nácar y oro.

Ángel de Dios, que yo escuche tu mensaje y que lo siga, que vaya siempre contigo hacia Dios, que me lo envía.

Testigo de lo invisible, presencia del cielo amiga, gracias por tu fiel custodia, gracias por tu compañía.

En presencia de los Ángeles, suba al cielo nuestro canto: gloria al Padre, gloria al Hijo, gloria al Espíritu Santo. Amén.


Oracion del papa a la Virgen ante la epidemia del Coronavirus
 
Oh María, Tú resplandeces siempre en nuestro camino como signo de salvación y esperanza. Nosotros nos encomendamos a Ti, salud de los enfermos, que ante la Cruz fuiste asociada al dolor de Jesús manteniendo firme tu fe.

Tú, Salvación del Pueblo Romano, sabes lo que necesitamos y estamos seguros de que proveerás para que, como en Caná de Galilea, pueda regresar la alegría y la fiesta después de este momento de prueba.

Ayúdanos, Madre del Divino Amor, a conformarnos a la voluntad del Padre y a hacer lo que nos dirá Jesús, que ha tomado sobre sí nuestros sufrimientos. Y ha tomado sobre sí nuestros dolores para llevarnos, a través de la Cruz, al gozo de la Resurrección. Amén.

Bajo tu protección, buscamos refugio, Santa Madre de Dios. No desprecies las súplicas de los que estamos en la prueba y líbranos de todo peligro, ¡oh Virgen gloriosa y bendita!
Papa Francisco

Devocionario.com
más información y video del Papa con la oración en Vartican News.



 Para pedir por los sacerdotes

Señor Jesús, te pido por tus sacerdotes. Que cuando estén clavados en la cruz del confesionario, pongas en ellos tu corona de luz en vez de tu corona de espinas.

Que cuando, día a día, te traigan al pan convertido en tu cuerpo, ello no se les vuelva rutina, sino diario milagro.

Que su trato con las almas sea siempre para dejar en ellas el amor y el valor que Tú nos entregas.

Que cuando jóvenes, tengan la fortaleza de tus últimos tres años y cuando viejos, sigan sintiendo que «Dios alegra su juventud».

Que espíritu viviente en carne y hueso, sean como Tú, profundamente humanos y perfectamente divinos.

Que cuando el desánimo y la debilidad los agobien en el camino de su calvario, estés Tú, como Cirineo, para llevarles la cruz y volvérselas gozo.

¡Y que nunca falte quien de la vida por ellos, así como Tú la diste por nosotros!

Oremos hoy Viernes el Via Crucis junto al padre Jose de Jesus

martes, 15 de septiembre de 2020

Señor Jesús, te damos gracias porque nos has dado a María como madre; santifícanos por su intercesión.

            



Evangelio según san Juan 19, 25-27
Gloria a ti, Señor.
En aquel tiempo, junto a la cruz de Jesús estaban su madre, la hermana de su madre, María la de Cleofás, y María Magdalena. Al ver a su madre y junto a ella al discípulo que tanto quería, Jesús dijo a su madre: "
"Mujer, ahí está tu hijo".
Luego dijo al discípulo: "
"Ahí está tu madre".
Y desde entonces el discípulo se la llevó a vivir con él.
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.




Salmo 30

Señor, por tu amor tan grande ponme a salvo.

A ti, Señor, me acojo, que no quede yo nunca defraudado; Señor, tú que eres justo, ponme a salvo.
Señor, por tu amor tan grande ponme a salvo.

Ven a rescatarme sin retardo, sé tú mi fortaleza y mi refugio. Pues eres mi refugio y fortaleza, por tu nombre, Señor, guía mis pasos.
Señor, por tu amor tan grande ponme a salvo.

Sácame de la red que me han tendido, pues eres tú mi amparo. En tus manos encomiendo mi espíritu y tu lealtad me librará, Dios mío.
Señor, por tu amor tan grande ponme a salvo.

Pero yo en ti confío; "tú eres mi Dios", Señor, siempre te digo; mi suerte está en tus manos, líbrame del poder de mi enemigo que viene tras mis pasos.
Señor, por tu amor tan grande ponme a salvo.

Qué grande es la bondad que has reservado, Señor, para tus fieles. Con quien se acoge a ti, Señor, y a la vista de todos, ¡qué bueno eres!
Señor, por tu amor tan grande ponme a salvo.





Invoquemos a Dios Padre, por intercesión de María, imagen de lo que el hombre puede llegar a ser cuando se abre a la palabra de Dios.

Para que el pueblo santo de Dios sea testigo de la fe ante el mundo como María, que cooperó de modo especial a la obra de la redención.

Para que nuestros pastores, imitando a la Virgen fiel, precedan y guíen al pueblo en la fidelidad a Cristo y lleven a los pobres el Evangelio.

Para que todos los que se entregan al servicio de los demás sean imagen de la solicitud de Cristo y de María por los hermanos.

Para que los padres de familia, a ejemplo de María que acompañó a Jesús hasta la cruz, sepan vivir en la realidad cotidiana la luz y la esperanza de la fe.

Para que todos los creyentes, que invocamos a María como vida, dulzura y esperanza nuestra, recibamos de ella la perseverancia hasta el encuentro definitivo con su Hijo.

Oración:
Señor Dios, que has hecho de la Virgen María la colaboradora generosa del Redentor, concédenos también a nosotros adherirnos a Cristo para colaborar a la salvación del mundo. Te lo pedimos por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.




NUESTRA SEÑORA, LA VIRGEN DE LOS DOLORES
Después de la fiesta de la Exaltación de la Cruz, la Iglesia ha venido celebrando la participación de María en la pasión de su Hijo. En la actualidad, lo que celebramos es sobre todo el dolor de María en sentido global al compartir tan de cerca la suerte de Cristo. Tiempo hubo en que la mirada se centraba principalmente en la compasión de María al pie de la cruz, la Dolorosa, la Piedad. Esta visión se fue ampliando hasta abarcar los siete dolores de la Virgen o las siete espadas clavadas en su corazón: la espada de dolor anunciada por el anciano Simeón, la huida a Egipto, la pérdida y hallazgo del niño Jesús en el templo, el camino del calvario, la crucifixión, el descendimiento de la cruz y la sepultura de Cristo y soledad de su Madre. Refiriéndose a esta celebración, escribía Pablo VI que es «ocasión propicia para revivir un momento decisivo de la historia de la salvación y para venerar junto con el Hijo exaltado en la Cruz a la Madre que comparte su dolor».
Oración: Señor, tú has querido que la Madre compartiera los dolores de tu Hijo al pie de la cruz; haz que la Iglesia, asociándose con María a la pasión de Cristo, merezca participar de su resurrección. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

Decía san Francisco a los sacerdotes: -Oídme, hermanos míos: si la bienaventurada Virgen es tan honrada, como es digno, porque llevó al Señor en su santísimo seno; si el Bautista se estremeció y no se atrevía a tocar la cabeza santa de Dios; si el sepulcro, en el que yació por algún tiempo, es venerado, ¡cuán santo, justo y digno debe ser quien toca con sus manos, toma en su corazón y en su boca y da a los demás para que lo tomen, al que ya no ha de morir, sino que ha de vivir eternamente y ha sido glorificado! (CtaO 21-22).

franciscanos.org


Invoquemos a Dios Padre, que eligió a María para madre de su Hijo Unigénito.

-Señor Dios, tú que quisiste que María concibiera por obra del Espíritu Santo, otórganos por intercesión de la Virgen los frutos de este Espíritu.

-María meditaba tus palabras, guardándolas en su corazón; haz que también nosotros las acojamos, guardemos y meditemos.

-Señor Jesús, te damos gracias porque nos has dado a María como madre; santifícanos por su intercesión.

-Tú que diste a María fuerza para permanecer al pie de la cruz, confórtanos en la tribulación y reanima nuestra esperanza.

Oremos Junto a Maria por
Los Sacerdotes del mundo entero
por las almas consagradas
por las congregaciones religiosas
por las congregaciones de sacerdotes 
por abundantes vocaciones sacerdotales y religiosas
por los enfermos y afligidos
por la union de todos 
por paz a las naciones
por misericordia para el mundo entero
por nuestra propia conversion
Oremos Unidos junto a Maria

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Oración: Acoge, Padre, nuestras súplicas y derrama sobre nosotros la fuerza de tu Espíritu para que, siguiendo el ejemplo de María, obedezcamos siempre la voz de tu Hijo. Que vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.







martes, 8 de septiembre de 2020

¡Oh Virgen naciente, esperanza y aurora de salvación para todo el mundo, vuelve benigna tu mirada materna hacia todos nosotros, reunidos aquí para celebrar y proclamar tus glorias!




Evangelio según san Mateo 1, 18-23

Gloria a ti, Señor.


Cristo vino al mundo de la siguiente manera: Estando María, su madre, desposada con José, y antes de vivir juntos, sucedió que ella esperaban un hijo por obra del Espíritu Santo. José, su esposo, que era justo y no quería denunciarla, decidió dejarla en secreto. Mientras pensaba en esto, el ángel del Señor le dijo en sueños:
"José, hijo de David, no dudes en recibir a María como tu esposa, porque ella ha concebido por obra del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de los pecados".
Todo esto sucedió para que se cumpliera lo que había dicho el Señor por el profeta Isaías:
La virgen concebirá y dará a luz un hijo, a quien pondrán el nombre de Enmanuel, que quiere decir "Dios-con-nosotros".
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.


Libro del profeta Miqueas 5, 1-4a

Esto dice el Señor:
"Pues tú, Belén de Efrata, pequeña entre las aldeas de Judá, de ti saldrá el jefe de Israel; sus orígenes se remontan a tiempos pasados, a los días más antiguos.
Por eso el Señor abandonará a los suyos hasta el tiempo en que dé a luz la que ha de dar a luz. Entonces el resto de sus hermanos se unirá a los hijos de Israel. El se levantará para pastorear a su pueblo con la fuerza y la majestad del Señor, su Dios. Ellos habitarán tranquilos, porque extenderá su poder hasta los extremos de la tierra; él mismo será la paz".
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.



Salmo 12, 6ab:6cd

Me llenaré de alegría en el Señor.

Confío, Señor, en tu lealtad, mi corazón se alegra con tu salvación.
Me llenaré de alegría en el Señor.

Cantaré al Señor por el bien que me ha hecho, tocaré mi música 
en honor del Dios altísimo.
Me llenaré de alegría en el Señor.

Padre Dario


Oremos

Para que los fieles que han consagrado a Dios su cuerpo y el amor 
exclusivo de su espíritu, a imitación de María amen cada día
 más intensamente la virginidad que han prometido, roguemos al Señor.
Escúchanos, Señor.

Para que en el pueblo de la antigua alianza, del cual nació María, 
arraigue cada vez con más fuerza la fe en el Dios único,
y llegue a conocer también en Jesucristo al Mesías esperado, 
roguemos al Señor.
Escúchanos, Señor.

Para que el Padre del cielo, que dispuso que el nacimiento de María 
anunciase la alegría al mundo entero, se compadezca de los que lloran
y ven este mundo como un valle de lágrimas, roguemos al Señor.
Escúchanos, Señor.

Para que todos nosotros, ayudados por la intercesión poderosa de María,
Virgen fiel, perseveremos en el bien hasta la muerte, roguemos al Señor.
Escúchanos, Señor.

Escucha, Dios de bondad, las oraciones de tu pueblo y accede a nuestra peticiones, ya que nos ponemos bajo la protección de la Madre de tu Hijo, Jesucristo, el Señor, que vive y reina por los siglos de los siglos.
Amén



LA NATIVIDAD DE LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA
Natividad de la Virgen María, descendiente de Abrahán, nacida de la tribu de Judá y de la progenie del rey David, de la cual nació el Hijo de Dios, hecho hombre por obra del Espíritu Santo, para liberar a la humanidad de la antigua servidumbre del pecado. La celebración del cumpleaños de la Virgen, en que los fieles le ofrecen su homenaje e imploran su protección, está ligada a la basílica de Santa Ana, construida en el siglo V en el ámbito de la piscina Probática (Jn 5,1-9), junto al templo de Jerusalén. La tradición localizaba allí la casa de Joaquín y de Ana, padres de la Virgen. El protoevangelio apócrifo de Santiago fija el lugar del nacimiento de María en las cercanías del Templo, y ya en el siglo V los peregrinos visitaban junto a la piscina Probática «la iglesia de Santa María, en la que ella nació».
La basílica actual fue edificada por los cruzados; en la cripta se venera la casa de Joaquín y de Ana, y el lugar del nacimiento de su hija María. La liturgia une el aniversario del nacimiento de la Virgen con la perspectiva del comienzo de los misterios de la salvación. La celebración mariana es la primicia de los bienes que su Hijo nos traerá. En esta misma fecha, o en los días inmediatos, se celebra también a la Virgen bajo múltiples nombres y advocaciones.- Oración: Concede, Señor, a tus hijos el don de tu gracia, para que, cuantos hemos recibido las primicias de la salvación por la maternidad de la Virgen María, consigamos aumento de paz en la fiesta de su Nacimiento. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

Elevemos nuestras súplicas al Salvador, que quiso nacer de María Virgen, y digámosle: Que tu Madre, Señor, interceda por nosotros.

Oh Sol de justicia, a quien la Virgen inmaculada precedía cual aurora luciente, haz que vivamos siempre iluminados por la claridad de tu presencia.

Verbo eterno del Padre, que elegiste a María como arca incorruptible de tu morada, líbranos de la corrupción del pecado.

Salvador nuestro, que quisiste que tu Madre estuviera junto a tu cruz, concédenos, por su intercesión, compartir con alegría tus padecimientos.

Jesús, que, colgado en la cruz, nos diste a María por madre, haz que también nosotros vivamos como hijos suyos.

Oración: Escucha, Padre todopoderoso, las oraciones de tu pueblo, que venera con amor y gratitud el nacimiento de la Madre de tu Unigénito, y derrama sobre nosotros, por su intercesión, los dones de tu bondad. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.



Dice san Francisco: Sobre todos los que cumplan la voluntad de Dios, «descansará el espíritu del Señor, y hará en ellos habitación y morada. Y serán hijos del Padre celestial, cuyas obras hacen. Y son esposos, hermanos y madres de nuestro Señor Jesucristo... Somos madres, cuando lo llevamos en nuestro corazón y en nuestro cuerpo, por el amor y por una conciencia pura y sincera; y lo damos a luz por medio de obras santas, que deben iluminar a los otros como ejemplo» (2CtaF 48-53).

Consagracion a Maria
.Padre Jose de Jesus



Al término este 22 de noviembre del encuentro con los sacerdotes, religiosos, seminaristas y catequistas en Tailandia, el Papa Francisco invitó a todos a recitar la siguiente oración para pedir a Cristo para que en más familias nazcan vocaciones al sacerdocio y la vida religiosa.

La oración, adaptada del Mensaje del Papa 
por el 51° Día Mundial de la Oración por las Vocaciones, es la siguiente:

Señor de la cosecha,

Bendice a la juventud con el don de la valentía
 para que respondan a tu llamado. 
Abre sus corazones a grandes ideales y a grandes cosas.

Inspira a todos tus discípulos al amor y servicio mutuo
Para que florezcan vocaciones en la tierra fértil de tu pueblo fiel.

Inculca en los que viven la vida religiosa, 
sirven en ministerios parroquiales y nuestras familias,
 la confianza y la gracia de invitar a otros
 a abrazar el camino audaz y noble de una vida consagrada a Ti.

Únenos a Jesús a través de la oración y los sacramentos
para poder cooperar contigo en la construcción del Reino 
de la misericordia, de la verdad, de la justicia y de la paz. Amén.

Autor: Pedro Sergio Antonio Donoso Brant
CUBA



NATIVIDAD DE LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA
De la homilía de Juan Pablo II en Frascati el 8-IX-1980

Queridísimos hermanos y hermanas:

Estamos reunidos para proclamar el alegre mensaje de la esperanza cristiana porque celebramos hoy «con alegría el nacimiento de María, la Virgen; de ella salió el sol de justicia, Cristo, nuestro Dios».

Esta festividad mariana es toda ella una invitación a la alegría, precisamente porque, con el nacimiento de María Santísima, Dios daba al mundo como la garantía concreta de que la salvación era ya inminente: la humanidad que, desde milenios, en forma más o menos consciente, había esperado algo o alguien que la pudiese liberar del dolor, del mal, de la angustia, de la desesperación, y que dentro del pueblo elegido había encontrado, especialmente en los profetas, a los portavoces de la palabra de Dios, confortante y consoladora, podía mirar finalmente, conmovida y emocionada, a María «Niña», que era el punto de convergencia y de llegada de un conjunto de promesas divinas, que resonaban misteriosamente en el corazón mismo de la historia.

Precisamente esta Niña, todavía pequeña y frágil, es la «Mujer» del primer anuncio de la redención futura, contrapuesta por Dios a la serpiente tentadora: «Pongo perpetua enemistad entre ti y la mujer y entre tu linaje y el suyo; éste te aplastará la cabeza, y tú le morderás a él el calcañal». Precisamente esta Niña es la «Virgen» que «concebirá y parirá un hijo, y le pondrá por nombre Emmanuel, que quiere decir "Dios con nosotros"». Precisamente esta Niña es la «Madre» que parirá en Belén «a aquel que señoreará en Israel».

La liturgia de hoy aplica a María recién nacida el pasaje de la Carta a los Romanos, en el que san Pablo describe el designio misericordioso de Dios en relación con los elegidos: María es predestinada por la Trinidad a una misión altísima; es llamada; es santificada; es glorificada (Rom 8,30).

Dios la ha predestinado a estar íntimamente asociada a la vida y a la obra de su Hijo unigénito. Por esto la ha santificado, de manera admirable y singular, desde el primer momento de su concepción, haciéndola «llena de gracia»; la ha hecho conforme con la imagen de su Hijo: una conformidad que, podemos decir, fue única, porque María fue la primera y la más perfecta discípulo del Hijo.

El designio de Dios en María culminó después en esa glorificación, que hizo a su cuerpo mortal conforme con el cuerpo glorioso de Jesús resucitado; la Asunción de María en cuerpo y alma al cielo representa como la última etapa de la trayectoria de esta criatura, en la que el Padre celestial ha manifestado, de manera exaltante, su divina complacencia.

Por tanto, toda la Iglesia no puede menos de alegrarse hoy al celebrar la Natividad de María Santísima, que -como afirma con acentos conmovedores san Juan Damasceno- es esa «puerta virginal y divina, por la cual y a través de la cual Dios, que está por encima de todas las cosas, hizo su entrada en la tierra corporalmente... Hoy brotó un vástago del tronco de Jesé, del que nacerá al mundo una flor sustancialmente unida a la divinidad. Hoy, en la tierra, de la naturaleza terrena, Aquel que en un tiempo separó el firmamento de las aguas y lo elevó a lo alto, ha creado un cielo, y este cielo es con mucho divinamente más espléndido que el primero».

Contemplar a María significa mirarnos en un modelo que Dios mismo nos ha dado para nuestra elevación y para nuestra santificación.

Y María hoy nos enseña, ante todo, a conservar intacta la fe en Dios, esa fe que se nos dio en el bautismo y que debe crecer y madurar continuamente en nosotros durante las diversas etapas de nuestra vida cristiana. Comentando las palabras de san Lucas (Lc 2,19), san Ambrosio se expresa así: «Reconozcamos en todo el pudor de la Virgen Santa, que, inmaculada en el cuerpo no menos que en las palabras, meditaba en su corazón los temas de la fe». También nosotros debemos meditar continuamente en nuestro corazón «los temas de la fe», es decir, debemos estar abiertos y disponibles a la Palabra de Dios, para conseguir que nuestra vida cotidiana -a nivel personal, familiar, profesional- esté siempre en perfecta sintonía y en armoniosa coherencia con el mensaje de Jesús, con la enseñanza de la Iglesia, con los ejemplos de los Santos.

Texto de la carta original

Al hacerme eco de estas palabras de mi gran predecesor, os digo, fieles de Frascati: Cristo Cabeza tiene necesidad de vosotros, porque vosotros sois sus miembros. La Iglesia tiene necesidad de vosotros, porque vosotros la formáis. No os dejéis desanimar por las dificultades ni, mucho menos, fascinar o intimidar por concepciones o ideologías en contraste con el mensaje cristiano. "Esta es la victoria que ha vencido al mundo: nuestra fe" (1 Jn 5, 4), nos asegura San Juan Evangelista; que esta fe sea siempre sólida, profunda, genuina, activa, dinámica.

¡Oh Virgen naciente,

esperanza y aurora de salvación para todo el mundo, vuelve benigna tu mirada materna hacia todos nosotros, reunidos aquí para celebrar y proclamar tus glorias!

¡Oh Virgen fiel,

que siempre estuviste dispuesta y fuiste solícita para acoger, conservar y meditar la Palabra de Dios, haz que también nosotros, en medio de las dramáticas vicisitudes de la historia, sepamos mantener siempre intacta nuestra fe cristiana, tesoro precioso que nos han transmitido nuestros padres!

¡Oh Virgen potente,

que con tu pie aplastaste la cabeza de la serpiente tentadora, haz que cumplamos, día tras día, nuestras promesas bautismales, con las cuales hemos renunciado a Satanás, a sus obras y a sus seducciones, y que sepamos dar en el mundo un testimonio alegre de esperanza cristiana!

¡Oh Virgen clemente,

que abriste siempre tu corazón materno a las invocaciones de la humanidad, a veces dividida por el desamor y también, desgraciadamente, por el odio y por la guerra, haz que sepamos siempre crecer todos, según la enseñanza de tu Hijo, en la unidad y en la paz, para ser dignos hijos del único Padre celestial!

Amén.

domingo, 6 de septiembre de 2020

"..Que resplandezca en tu rostro la serenidad, en tu mente la alegría, en tu boca la acción de gracias."



Evangelio según san Mateo 18, 15-20

Gloria a ti, Señor.


En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos:
"Si tu hermano comete un pecado, ve y amonéstalo a solas. Si te escucha, habrás salvado a tu hermano. Si no te hace caso, hazte acompañar de una o dos personas para que todo lo que se diga conste por boca de dos o tres testigos. Pero si ni así te hace caso, díselo a la comunidad; y si ni a la comunidad le hace caso, apártate de él como de un pagano o de un publicano.
Yo les aseguro que todo lo que aten en la tierra, quedará atado en el cielo, y todo lo que desaten en la tierra, quedará desatado en el cielo.
Yo les aseguro, también, que si dos de ustedes se ponen de acuerdo para pedir algo, sea lo que fuere, mi Padre celestial se lo concederá; pues donde dos o tres se reúnen en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos".
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.


Fray Alejandro Ferreirós OFMConv. nos invita a escuchar la refleccion




Lectura del libro del profeta Ezequiel
33, 7-9

Esto dice el Señor:
"A ti, hijo de hombre, te he constituido centinela para la casa de Israel; cuando escuches una palabra de mi boca, tú se la comunicarás de mi parte.
Si yo pronuncio sentencia de muerte contra un hombre, porque es malvado, y tú no lo amonestas para que se aparte del mal camino, el malvado morirá por su culpa, pero yo te pediré a ti cuentas de su vida.
En cambio, si tú lo amonestas para que deje su mal camino y él no lo deja, morirá por su culpa, pero tú habrás salvado tu vida".
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo  94

Señor, que no seamos sordos a tu voz.

Vengan, lancemos vivas al Señor, aclamemos al Dios que nos salva. 

Acerquémonos a él, llenos de júbilo, y démosle gracias.
Señor, que no seamos sordos a tu voz.

Vengan, y puestos de rodillas, adoremos y bendigamos al Señor,
 que nos hizo, pues él es nuestro Dios y nosotros, su pueblo; 
él, nuestro pastor y nosotros, sus ovejas.
Señor, que no seamos sordos a tu voz.

Hagámosle caso al Señor, que nos dice: 
"No endurezcan su corazón, como el día de la rebelión en el desierto, 
cuando sus padres dudaron de mí, aunque habían visto mis obras".
Señor, que no seamos sordos a tu voz.


 Carta de San Pablo a los Romanos
13, 8-10
Hermanos: No tengan con nadie otra deuda que la del amor mutuo, porque el que ama al prójimo, ha cumplido ya toda la ley. En efecto, los mandamientos que ordenan: No cometerás adulterio, no robarás, no matarás, no darás falso testimonio, no codiciarás y todos los otros, se resumen en éste: Amarás a tu prójimo como a ti mismo, pues quien ama a su prójimo no le causa daño a nadie. Así pues, cumplir perfectamente la ley consiste en amar.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.


Acudamos a Cristo, Palabra del Padre, que al acampar entre nosotros nos abrió el camino de la salvación, y digámosle: Líbranos, Señor, de todo mal.

Por el misterio de tu encarnación, por tu nacimiento y tu infancia, por toda tu vida consagrada al servicio del Padre: Líbranos, Señor, de todo mal.

Por tu trabajo, por tu predicación y tus largas horas de camino, por tu trato con los pecadores: Líbranos, Señor, de todo mal.

Por tu agonía y tu pasión, por tu cruz y tu desolación, por tus angustias, por tu muerte y sepultura: Líbranos, Señor, de todo mal.

Por tu resurrección y ascensión a los cielos, por la donación del Espíritu Santo, por tu gloria eterna, libra, Señor, a nuestros hermanos difuntos y llévalos contigo. Y a nosotros líbranos, Señor, de todo mal.
Oración: Dios todopoderoso, por el nacimiento de tu Hijo en nuestra carne, líbranos del yugo con que nos domina la servidumbre del pecado. Por el mismo Jesucristo, nuestro Señor. Amén



Oremos al Señor, nuestro Padre

Por la Iglesia, necesitada siempre de reforma en sus instituciones y de conversión en sus miembros.

Por el papa, los obispos y los sacerdotes, a quienes Cristo ha confiado el cuidado de todas las Iglesias.

Por los laicos, comprometidos por su bautismo en la acción misionera de la Iglesia.

Por la multitud de bautizados que viven al margen de la Iglesia y de su condición de cristianos.

Por los que viven marginados de la sociedad, desamparados, incomprendidos, despreciados.

Oración: Escucha, Señor, nuestras súplicas, que hoy te dirigimos confiando y concédenos lo que te pedimos. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.


«Señor, no me corrijas con ira, no me castigues con cólera. Señor mío, todas mis ansias están en tu presencia, no se te ocultan mis gemidos; siento palpitar mi corazón, me abandonan las fuerzas, y me falta hasta la luz de los ojos. No me abandones, Señor, Dios mío, no te quedes lejos; ven aprisa a socorrerme, Señor mío, mi salvación» (Salmo 37).

TRAS LA TRISTEZA, ESPERA CON ALEGRÍA EL GOZO

De las cartas de san Pedro Damián (Libro 8, 6)
Me has pedido, dilectísimo hermano, que te transmita por carta unas palabras de consuelo capaces de endulzar tu corazón, amargado por tantos sufrimientos como te afligen.

Pero si tu inteligencia está despierta, a mano tienes el consuelo que necesitas, pues la misma palabra divina te instruye como a hijo, destinado a obtener la herencia. Medita en aquellas palabras: Hijo mío, cuando te acerques al temor de Dios, prepárate para las pruebas; mantén el corazón firme, sé valiente.

Donde está el temor está la justicia. La prueba que para nosotros supone cualquier adversidad no es un castigo de esclavos, sino una corrección paterna.

Por esto Job, en medio de sus calamidades, si bien dice: Que Dios se digne torturarme y cortar de un tirón la trama de mi vida, añade a continuación: Sería un consuelo para mí; aun torturado sin piedad, saltaría de gozo.

Para los elegidos de Dios, sus mismas pruebas son un consuelo, pues en virtud de estos sufrimientos momentáneos dan grandes pasos por el camino de la esperanza hasta alcanzar la felicidad del cielo.

Lo mismo hacen el martillo y la lima con el oro, quitándole la escoria para que brille más. El horno prueba la vasija del alfarero, el hombre se prueba en la tribulación. Por esto dice también Santiago: Hermanos míos: Teneos por muy dichosos cuando os veáis asediados por toda clase de pruebas.

Con razón deben alegrarse quienes sufren por sus malas obras una pena temporal, y, en cambio, obtienen por sus obras buenas los premios sempiternos del cielo.

Todo ello significa que no deben deprimir tu espíritu los sufrimientos que padeces y las correcciones con que te aflige la disciplina celestial; no murmures ni te lamentes, no te consumas en la tristeza o la pusilanimidad. Que resplandezca en tu rostro la serenidad, en tu mente la alegría, en tu boca la acción de gracias.

Alabanza merece la dispensación divina, que aflige temporalmente a los suyos para librarlos del castigo eterno, que derriba para exaltar, corta para curar y deprime para elevar.

Robustece tu espíritu con éstos y otros testimonios de la Escritura y, tras la tristeza, espera con alegría el gozo que vendrá.

Que la esperanza te levante ese gozo, que la caridad encienda tu fervor. Así tu mente, bien saciada, será capaz de olvidar los sufrimientos exteriores y progresará en la posesión de los bienes que contempla en su interior.


SAN PEDRO DAMIANI. 
Obispo y doctor de la Iglesia. Nació en Rávena el año 1007, de una familia pobre y numerosa. Pronto quedó huérfano, pero con la ayuda de un hermano suyo realizó estudios en Rávena, Faenza y Padua, y luego ejerció la docencia universitaria. A los 28 años se retiró al yermo camaldulense de Fonte Avellana, del que más tarde sería elegido prior; fue reformador y propagador de la vida religiosa. En aquella dura época ayudó eficazmente a los papas, con sus escritos y legaciones, en la reforma de la Iglesia y en la formación del clero, preparando así la gran reforma de Gregorio VII. Creado cardenal y obispo de Ostia, murió en Faenza el 22 de febrero de 1072; su fiesta se celebra el 21 de Febrero
Oración: Dios todopoderoso, concédenos seguir con fidelidad los consejos y ejemplos de san Pedro Damiani, obispo, para que, amando a Cristo sobre todas las cosas, y dedicados siempre al servicio de tu Iglesia, merezcamos llegar a los gozos eternos. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.


Noveno Dia 

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ORACION A MARIA MADRE DE LAS ALMAS CONSAGRADAS
¡Oh Santísima Virgen María
te invoco como Madre de las personas consagradas!
Concédenos profundizar cada día más en el amor a Jesús Eucaristía
y vivir de tal manera que podamos así, llevar muchas almas al conocimiento de Cristo.
Que nuestra entrega se refleje
en la unión y caridad en vida cristiana y que todas nuestras acciones
sean guiadas por tu mano.
Que la vida de infancia espiritual, la confianza en Dios,
el amor a Jesús en el Santísimo Sacramento, la oración
y abnegación por los sacerdotes
y el celo por atraer las almas a la Divina Eucaristía,
sean tarea permanente,
compromiso con nuestros hermanos
con un sólo corazón en el amor. Amén

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Pedimos en esta Novena por
Por todos los sacerdotes que en este tiempo estan sufriendo en su salud
por los sacerdotes que ya partieron a causa de este virus mortal
Por las Vocaciones a la Vida Consagrada para que el Señor ilumine, con la intercesion de Maria, Jóvenes que acepten este proyecto de vida como opción fundamental.
Por los sacerdotes del mundo entero
Por el Papa Francisco
Por el Obispo Oscar Ojea
Por Monseñor Cardenal Mario Aurelio Poli
Por el Padre Adrian
Por el Padre Jorge Luis
Por el Padre Dante
Por el Padre Gustavo
Por el Padre Eduardo
Por el Padre Enrique
Por los Palotinos
Por los teatinos y clerigos regulares
Por Toda la Diocesis de San Isidro
Por Todas las Diocesis de Argentina
Por La parroquia San Jose y el Noviciado de las pequeñas Hermanas de la Divina Providencia
Por las Orioninas y el Hogar San Justo de San Fernando
Por las Carmelitas del Carmelo de Santa Teresita de Lisieux
por la paz y la concordia en el mundo
Por la paz en medio oriente
Por la union de todas las religiones
Por el Seminarista Jose de la Parroquia Sagrada Familia
Por la Hermana Clara por su salud
Por Gladys y su salud
Por las Siervas de Maria de Mar del Plata, por mas vocaciones
Por los frutos de La Visita de Maria a estas comunidades
Por las intenciones de Maria Madre de las Almas Consagradas
y todo lo que hay en tu corazon


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Meditacion con el Mensaje de Maria
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Santo Rosario por las intenciones de esta novena y especialmente por las Siervas de Jesus de venezuela y por todas las congregaciones de religiosas y religiosos en todo el mundo




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.Aqui te dejamos este obsequio de parte del padre Jose de Jesus con la Bendicion al final de un fragmento de la Reliquia de la Cruz de Jesus desde el Monasterio donde se encuentra.

sábado, 5 de septiembre de 2020

Bajo tu amparo nos acogemos, Santa Madre de Dios, no desprecies nuestras súplicas en las necesidades, antes bien líbranos de todo peligro, oh Virgen gloriosa y bendita. Amén.



Evangelio según san Lucas 6, 1-5

Gloria a ti, Señor.


Un sábado, Jesús atravesaba por unos sembrados. Sus discípulos arrancaban espigas al pasar, las restregaban entre las manos y se comían los granos.
Entonces unos fariseos les preguntaron:
"¿Por qué hacen lo que está prohibido en sábado?"
Jesús les respondió:
"¿No han leído lo que hizo David cuando él y sus hombres sintieron hambre? Entró en el templo de Dios, comió los panes sagrados, que sólo los sacerdotes podían comer, y les dio también a sus hombres".
Y añadió:
"El Hijo del hombre es señor del sábado".
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.


 San Pablo a los Corintios 4, 6-15

Hermanos: Si he hablado de Apolo y de mí, ha sido para que aprendieran con este ejemplo a no enorgullecerse de uno despreciando al otro, como ya se lo he escrito a ustedes. Pues, ¿quién te hace superior a los demás? ¿Qué tienes que no hayas recibido? Y si lo has recibido, ¿por qué presumes, como si no lo hubieras recibido?
Así que ya están satisfechos, ya son ricos, ya han obtenido un reino sin nuestra ayuda. ¡Ojalá fuera esto verdad para que también nosotros reináramos con ustedes! Porque me parece que a nosotros, los apóstoles, Dios nos trata como a los últimos de todos, como a condenados a muerte; nos ha convertido en espectáculo para el mundo, tanto para los ángeles como para los hombres. Así que nosotros somos unos locos por Cristo, y ustedes sensatos en Cristo; nosotros débiles, ustedes fuertes; nosotros despreciados, ustedes alabados. Hasta el presente hemos pasado hambre y sed; vamos pobremente vestidos y recibimos golpes; andamos errantes y nos fatigamos trabajando con nuestras propias manos; nos maldicen y nosotros les deseamos el bien; nos persiguen y soportamos; nos calumnian y correspondemos con bondad; nos tratan como a la basura del mundo, el desecho de la humanidad, hasta el día de hoy.
No les escribo esto para avergonzarlos, sino para llamarles la atención como a hijos queridos;
pues aunque como cristianos tuvieran diez mil maestros, padres no tienen muchos; soy yo quien los engendré en Cristo Jesús por medio del Evangelio.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo 144

El Señor cuida de quienes lo aman.

Siempre es justo el Señor en sus designios y están llenas de amor todas sus obras.
No está lejos de aquéllos que lo buscan; muy cerca está el Señor de quien lo invoca.
El Señor cuida de quienes lo aman.

Satisface los deseos de sus fieles, escucha sus gritos de auxilio y los salva;
el Señor cuida de los que lo aman, pero destruye a los malvados. 
El Señor cuida de quienes lo aman
Que mis labios alaben al Señor, que todos los vivientes lo bendigan
ahora y para siempre.
El Señor cuida de quienes lo aman



Santa Madre Teresade Calcuta . 
De sí misma decía: «De sangre soy albanesa. De ciudadanía, India. En lo referente a la fe, soy una monja Católica. Por mi vocación, pertenezco al mundo. En lo que se refiere a mi corazón, pertenezco totalmente al Corazón de Jesús». Nació el año 1910 en Skopje, en los Balcanes. A los 18 años ingresó en el Instituto de la Bienaventurada Virgen María, conocido como Hermanas de Loreto, en Irlanda. Llegó a Calcuta (India) en 1929 y en 1937 hizo su profesión perpetua. Permaneció veinte años en Loreto, dedicada a la vida religiosa y a las tareas de sus colegios. En 1946, durante un viaje en tren de Calcuta a Darjeeling, se sintió llamada a consagrarse a los indigentes. Dejó su Congregación y fundó en 1950 la de las Misioneras de la Caridad, dedicadas al servicio de los más pobres entre los pobres. La obra se consolidó y pronto se difundió por todo el mundo. Para colaborar con su Congregación y extender su espiritualidad y apostolado, fundó otras instituciones. Murió en Calcuta el 5 de septiembre de 1997 y fue beatificada el año 2003.- Oración de la Madre Teresa: Haznos dignos, Señor, de servir a nuestros semejantes de todo el mundo que viven y mueren en medio de la pobreza y el hambre. Dales hoy, a través de nuestras manos, el pan de cada día y, junto con nuestro amor y comprensión, dales paz y alegrías. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

En el aula Pablo VI del Vaticano Se puede ver el video en INGLÉS en este link: https://youtu.be/sGOzPV8bfOE




Oremos a Dios Padre por las necesidades de la Iglesia con el deseo sincero de dejar que la palabra de Dios nos convierta y nos una.

-Por todos los que en la Iglesia creen, sufren y esperan: para que el Espíritu Santo los conforte y les haga ver la cercanía de los demás.

-Por todos los pueblos de la tierra: para que la acción misteriosa del Espíritu suscite apóstoles que lleven el Evangelio a todas las lenguas y culturas.

-Por los que viven en el error o la indiferencia: para que experimenten su propio «camino de Damasco» y se conviertan a su Señor.

-Por los que comemos del mismo pan y bebemos del mismo cáliz en la mesa del Señor: para que formemos un solo cuerpo y tengamos un solo espíritu.

-Por todos los cristianos: para que seamos artífices de la unión que Cristo ha pedido al Padre, como señal por la que reconocerán los hombres a sus discípulos.

Oración: Escucha, Padre, las plegarias y anhelos de tus hijos, que queremos vivir en la unidad que nos pidió tu Hijo. Él, que vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.





En aquel tiempo, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una Virgen, desposada con un hombre llamado José, de la estirpe de David; la Virgen se llamaba María. El ángel, entrando en su presencia, dijo: «Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo; bendita tú entre las mujeres». Ella se turbó ante estas palabras y se preguntaba qué saludo era aquél. El ángel le dijo: «No temas, María, porque has encontrado gracia ante Dios. Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús» (Lc 1,26-31).


Demos gracias al Padre, que en el Corazón de su Hijo nos ha dado los mejores dones e invoquémoslo confiadamente.

-Por todos los hombres: para que reconozcan que sólo Jesús es el verdadero Maestro, el Camino, la Verdad y la Vida.

-Por la Iglesia: para que viva y proclame el misterio de Cristo, y revele al mundo la multiforme sabiduría de Dios.

-Por todos los que viven en situación de pobreza, soledad o marginación: para que encuentren acogida en el Corazón de Cristo y en nuestros corazones.

-Por cuantos están empeñados en la lucha por el respeto de la dignidad de toda persona humana: para que, apoyados en Cristo, no desfallezcan.

-Por todos los creyentes: para que sintamos la necesidad de acercarnos a la Fuente de nuestra Vida en la Palabra y en la Eucaristía.

Oración: Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, enséñanos el amor y la ciencia que se encierran en el Corazón de tu Hijo. Que vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.


Octavo Dia

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ORACION A MARIA MADRE DE LAS ALMAS CONSAGRADAS
¡Oh Santísima Virgen María
te invoco como Madre de las personas consagradas!
Concédenos profundizar cada día más en el amor a Jesús Eucaristía
y vivir de tal manera que podamos así, llevar muchas almas al conocimiento de Cristo.
Que nuestra entrega se refleje
en la unión y caridad en vida cristiana y que todas nuestras acciones
sean guiadas por tu mano.
Que la vida de infancia espiritual, la confianza en Dios,
el amor a Jesús en el Santísimo Sacramento, la oración
y abnegación por los sacerdotes
y el celo por atraer las almas a la Divina Eucaristía,
sean tarea permanente,
compromiso con nuestros hermanos
con un sólo corazón en el amor. Amén


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Pedimos en esta Novena por

Por las Vocaciones a la Vida Consagrada para que el Señor ilumine, con la intercesion de Maria, Jóvenes que acepten este proyecto de vida como opción fundamental.
Por los sacerdotes del mundo entero
Por el Papa Francisco
Por el Obispo Oscar Ojea
Por Monseñor Cardenal Mario Aurelio Poli
Por el Padre Adrian
Por el Padre Jorge Luis
Por el Padre Dante
Por el Padre Gustavo
Por el Padre Eduardo
Por el Padre Enrique
Por los Palotinos
Por los teatinos y clerigos regulares
Por Toda la Diocesis de San Isidro
Por Todas las Diocesis de Argentina
Por La parroquia San Jose y el Noviciado de las pequeñas Hermanas de la Divina Providencia
Por las Orioninas y el Hogar San Justo de San Fernando
Por las Carmelitas del Carmelo de Santa Teresita de Lisieux
por la paz y la concordia en el mundo
Por la paz en medio oriente
Por la union de todas las religiones
Por el Seminarista Jose de la Parroquia Sagrada Familia
Por la Hermana Clara por su salud
Por Gladys y su salud
Por las Siervas de Maria de Mar del Plata, por mas vocaciones
Por los frutos de La Visita de Maria a estas comunidades
Por las intenciones de Maria Madre de las Almas Consagradas
y todo lo que hay en tu corazon


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Oremos
¡Oh Virgen, que superas toda alabanza! Todo lo que tú quieres, lo puedes ante Dios, de quien eres Madre; y, aun cuando nosotros somos pecadores, tú eres dulce madre del Redentor y dulce madre nuestra, y puedes abogar por tus hijos pequeños y pecadores ante tu Hijo altísimo y redentor; a tu nombre se abren las puertas del cielo; en tus manos están todos los tesoros de la divina misericordia; óyenos, oh plácida Virgen y Madre, y, si nos conviene, concédenos las gracias que te pedimos en esta novena.
Petición. Santa María, socorre a los desgraciados, ayuda a los pusilánimes, reanima a los que lloran, ora por el pueblo, intervén por el clero, intercede por las mujeres consagradas, sientan tu auxilio todos los que celebran tu santa festividad.
Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios.
Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Jesucristo.
Oración. Concédenos, por favor, Señor Dios, que nosotros, tus siervos, gocemos de continua salud de alma y cuerpo y, por la gloriosa intercesión de la bienaventurada siempre Virgen María, seamos libres de las tristezas de la vida presente y disfrutemos de las alegrías de la vida eterna. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.


Meditacion de los mensajes de Maria

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Bajo tu amparo nos acogemos, Santa Madre de Dios, no desprecies nuestras súplicas en las necesidades, antes bien líbranos de todo peligro, oh Virgen gloriosa y bendita. Amén.

¡Oh Señora mía! ¡Oh Madre mía! Yo me ofrezco enteramente a ti y en prueba de mi filial afecto te consagro en este día, mis ojos, mis oídos, mi lengua, mi corazón; en una palabra, todo mi ser. Ya que soy todo tuyo Oh Madre de bondad, guardame y defiéndeme como a pertenencia y posesión tuya. Amén.

.Oremos la Coronilla desde el Santuario de la Madre