A todos los sacerdotes, transfórmalos en Ti, Señor. Que el Espíritu Santo los posea, y que por ellos renueve la faz de la tierra.

jueves, 16 de julio de 2015

Oración: Te suplicamos, Señor, que la poderosa intercesión de la Virgen María, en su advocación del monte Carmelo, nos ayude y nos haga llegar hasta Cristo, monte de salvación. Él, que vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.




Evangelio según San Mateo 11,28-30.
Jesús tomó la palabra y dijo:
"Vengan a mí todos los que están afligidos y agobiados, y yo los aliviaré.
Carguen sobre ustedes mi yugo y aprendan de mí, porque soy paciente y humilde de corazón, y así encontrarán alivio.
Porque mi yugo es suave y mi carga liviana."

Palabra del Señor 
 
Oremos al Señor, nuestro Dios, implorando la intercesión de la Virgen María, nuestra Señora del Carmen.

-Por la Iglesia, que contempla en María la imagen radiante de la nueva humanidad salvada en Cristo: para que sea santa y misericordiosa.

-Por todos los que sufren y se encuentran en cualquier necesidad: para que experimenten la cercanía de la Virgen y la ayuda de los hermanos.

-Por los navegantes y los trabajadores de la mar: para que María del Monte Carmelo alivie sus penalidades y los conduzca a buen puerto.

-Por los enfermos y agonizantes: para que en su dolor y soledad se sientan en brazos de la Virgen Madre.

-Por los difuntos necesitados de purificación: para que pronto gocen de la plenitud de la gloria de Cristo y de su Madre en el cielo.

Oración: Escucha, Señor, nuestras súplicas, que te dirigimos confiando en la poderosa intercesión de santa María. Por el mismo Jesucristo, nuestro Señor. Amén.



Nuestra Señora Del Carmen,
 Es la advocación de la Virgen como Patrona de la familia carmelitana. La Sagrada Escritura celebra la belleza del monte Carmelo, donde el profeta Elías, en el siglo IX antes de Cristo, defendió la pureza de la fe de Israel en el Dios vivo, en contra del culto a Baal. En el siglo XII, algunos eremitas se retiraron a aquel monte, constituyendo más tarde una Orden dedicada a la vida contemplativa, bajo el patrocinio de la Virgen María. Según la tradición, en este día la Virgen entregó el popular escapulario del Carmen a San Simón Stock. Además, bajo este título celebramos a la Virgen como guía de los navegantes, consuelo de los afligidos, fortaleza de los moribundos en su agonía, intercesora nuestra en el trásito de la muerte, auxilio de las almas del purgatorio. 

Oración: Te suplicamos, Señor, que la poderosa intercesión de la Virgen María, en su advocación del monte Carmelo, nos ayude y nos haga llegar hasta Cristo, monte de salvación. Él, que vive y reina por los siglos de los siglos. Amén. Virgen Inmaculada Flor del Carmelo
P. Celedonio Martínez Daimiel O.C.D

La Virgen del Carmen que estamos habituados a ver, en nuestras iglesias y conventos, vestida de carmelita con el escapulario en las manos, no es la imagen originaria que veneraron los primeros padres del Carmelo. Estos primitivos carmelitas veneraban a María simplemente con el título de Madre de Dios, aunque la invocasen de igual modo cual Madre del Señor, Inmaculada y Virgen Asunta al cielo.

De igual modo la iconografía actual de la Virgen del Carmen, no es originaria; cómo tampoco la fiesta del 16 de julio, era la más importante para la Orden del Carmen. Los primeros carmelitas celebraban como patrona de la Orden a la Virgen Inmaculada, durante el mes de diciembre. Tal era la importancia de esta solemnidad el la Orden, que los Papas con su corte, cuando esta se encontraba en Aviñon, se dirigían todos los años a celebrar la Inmaculada Concepción de María en los conventos carmelitanos, por ser la patrona principal de la Orden.

Hoy al celebrar la Virgen del Carmen, hacemos memoria de María la Madre del Señor siempre Virgen e Inmaculada, de la que los Carmelitas son fieles propagadores de su amor, culto e imitación. Esta Madre de misericordia, es la que nos enseña a contemplar el mundo que nos rodea con ojos inmaculados, para que en cada momento de nuestro existir sepamos descubrir lo bello y hermoso que hay en cada ser humano, en los animales y plantas del planeta, al igual que en todo el firmamento. De esta belleza participa la Virgen Inmaculada que bajo la advocación del Carmen enseña, a todos los que deseen seguir su vida ejemplar, el camino hasta llegar a Cristo, monte de la salvación, ayudándolos como Madre amorosa, protegiéndolos como Patrona segura y acompañándolos como Hermana Fiel.





Carmelitas Descalzos

La Virgen María entrega el escapulario  el 16 de julio de 1251
En el año 1246 nombraron a San Simón Stock general de la Orden Carmelita. Este comprendió que, sin una intervención de la Virgen, a la orden le quedaba poco tiempo. Simón recurrió a María poniendo la orden bajo su amparo, ya que ellos le pertenecían. En su oración la llamó "La flor del Carmelo" y la "Estrella del Mar" y le suplicó la protección para toda la comunidad.

En respuesta a esta ferviente oración, el 16 de julio de 1251 se le aparece la Virgen a San Simón Stock y le da el escapulario para la orden con la siguiente promesa:

"Este debe ser un signo y privilegio para ti y para todos los Carmelitas: quien muera usando el escapulario no sufrirá el fuego eterno"

Aunque el escapulario fue dado a los Carmelitas, muchos laicos con el tiempo fueron sintiendo el llamado de vivir una vida mas comprometida con la espiritualidad carmelita y así se comenzó la cofradía del escapulario, donde se agregaban muchos laicos por medio de la devoción a la Virgen y al uso del escapulario. La Iglesia ha extendido el privilegio del escapulario a los laicos.


Carmelitas Sitio Corazones.org

El Escapulario Sitio: Catholic.net

Consagración a Nuestra Señora del Carmen

Virgen del Carmen, oh Madre mía, me consagro a Vos, y confío en tus manos- mi existencia entera. Aceptá mi pasado con todo lo que ha sido. Aceptá mi presente con todo lo que es. Aceptá mi futuro con todo lo que será. Con esta total consagración te confío cuanto tengo y cuanto soy, todo lo que he recibido de tu Hijo Sacratísimo y de tu Esposo Santísimo. Te confío mi inteligencia, mi voluntad y mi corazón. Pongo en tus manos mi libertad, mis ansias y mis temores, mis esperanzas y mis deseos, mis tristezas y mis alegrías. Cuidá de mi vida y todas mis acciones para que sea más fiel al Señor Trino y Uno, y con tu ayuda alcance la salvación. Te confío mi entusiasmo y el ardor de mi devoción para que me ayudes a no envejecer en la Fe.
Te confío mi capacidad y ganas de amar como has amado Tú, y como Jesús quiere que ame.
Te confío mis incertidumbres y mis angustias, para que en tu Corazón- encuentre seguridad, sostén y luz en cada instante de mi vida. Con esta consagración me empeño en seguir tu vida de humildad, mansedumbre y pureza. Acepto las renuncias y los sacrificios que esta elección conlleva y te prometo con la gracia de Dios y con tu ayuda ser fiel al empeño tomado. Oh, Madre de todos los hombres, Soberana de mi vida y de mi conducta, disponé de mí y de todo lo que pertenece para que camine siempre en el Evangelio bajo tu guía, oh Estrella del Mar. Amén.

Parroquia Nuestra Señora del Carmen Buenos Aires 

Oremos con La Liturgia de las horas
 
Señor abre mis labios
 
Y mi boca proclamará tu alabanza



  Venid, adoremos a Cristo, Hijo de María Virgen.
Salmo 94 


Alabanza Divina 

Venid, aclamemos al Señor,demos vítores a la Roca que nos salva;
entremos a su presencia dándole gracias,
aclamándolo con cantos.

Porque el Señor es un Dios grande,soberano de todos los dioses:
tiene en su mano las simas de la tierra, son suyas las cumbres de los montes;
suyo es el mar, porque él lo hizo,la tierra firme que modelaron sus manos.

Venid, postrémonos por tierra, bendiciendo al Señor, creador nuestro.
Porque él es nuestro Dios, y nosotros su pueblo,
el rebaño que él guía. Ojalá escuchéis hoy su voz:
«No endurezcáis el corazón como en Meribá,
como el día de Masá en el desierto; cuando vuestros padres me pusieron a prueba y dudaron de mí, aunque habían visto mis obras.

Durante cuarenta años aquella generación me repugnó, y dije:
Es un pueblo de corazón extraviado, que no reconoce mi camino;por eso he jurado en mi cólera que no entrarán en mi descanso»

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.


Lectura , Is 61, 10
Desbordo de gozo en el Señor, y me alegro con mi Dios: porque me ha vestido un traje de gala y me ha envuelto en un manto de triunfo, como a una novia que se adorna con sus joyas.

Responsorio
El Señor la eligió y la predestinó.

El Señor la eligió y la predestinó.
 La hizo morar en su templo santo.
 

Y la predestinó.
 Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

 El Señor la eligió y la predestinó.

Cantico Evangelico
Deseé la sabiduría con toda el alma, la pedí en la oración y creció en mí como racimo que madura.

Cántico de Zacarías. 
 El Mesias y su Precursor  Lc 1, 68-79
Bendito sea el Señor, Dios de Israel,
porque ha visitado y redimido a su pueblo.
suscitándonos una fuerza de salvación
en la casa de David, su siervo,
según lo había predicho desde antiguo
por boca de sus santos profetas:

Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos
y de la mano de todos los que nos odian;
ha realizado así la misericordia que tuvo con nuestros padres,
recordando su santa alianza
y el juramento que juró a nuestro padre Abraham.

Para concedernos que, libres de temor,
arrancados de la mano de los enemigos,
le sirvamos con santidad y justicia,
en su presencia, todos nuestros días.

Y a ti, niño, te llamarán Profeta del Altísimo,
porque irás delante del Señor
a preparar sus caminos,
anunciando a su pueblo la salvación,
el perdón de sus pecados.

Por la entrañable misericordia de nuestro Dios,
nos visitará el sol que nace de lo alto,
para iluminar a los que viven en tiniebla
y en sombra de muerte,
para guiar nuestros pasos
por el camino de la paz.


Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.


 
Deseé la sabiduría con toda el alma, la pedí en la oración y creció en mí como racimo que madura.

Preces

Elevemos nuestras súplicas al Salvador, que quiso nacer de María Virgen, y digámosle:
Que tu santa Madre, Señor, interceda por nosotros.

Sol de justicia, a quien María Virgen precedía cual aurora luciente,
haz que vivamos siempre iluminados por la claridad de tu presencia.

Palabra eterna del Padre, tú que elegiste a María como arca de tu morada,
líbranos de toda ocasión de pecado.

Salvador del mundo, que quisiste que tu Madre estuviera junto a tu cruz,
por su intercesión concédenos compartir con alegría tus padecimientos.

Señor Jesús, que colgado en la cruz entregaste María a Juan como madre,
haz que nosotros vivamos también como hijos suyos.

Se pueden añadir algunas intenciones libres

Según el mandato del Señor, digamos confiadamente:


Padre nuestro...

Oremos

Haz venir, Señor, sobre nosotros la poderosa intercesión de la gloriosa Virgen María, para que, protegidos con su auxilio, podamos llegar a tu monte santo, que es Jesucristo, tu Hijo. Él, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

  El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.
 
Amén. 

Liturgia de las Horas 

Oremos a Maria por todos los consagrados del Mundo E

martes, 14 de julio de 2015

Vengan ustedes, benditos de mi Padre, dice el Señor: estuve enfermo y me visitaste. Les aseguro que cada vez que lo hiciste con cada uno de estos mis humildes hermanos, conmigo lo hiciste.

Lectura del libro de Tobías 12, 6-13

En aquellos días, el ángel dijo a Tobías y a su hijo:
"Bendigan al Dios del cielo y proclámenle ante todos los vivientes, porque ha sido misericordioso con ustedes. Es bueno guardar el secreto del rey, y es un honor revelar y proclamar las obras de Dios. Buena es la oración con el ayuno. Mejor es hacer limosna que atesorar dinero: porque la limosna libra de la muerte y limpia del pecado, alcanza la misericordia y la vida eterna. Los que cometen pecados y maldades son enemigos de sí mismos.
Les diré toda la verdad, no les ocultaré ningún hecho: cuando tú orabas con lágrimas y debas sepultura a los muertos; cuando dejabas la comida, para esconder de día los muertos en tu casa y sepultarlos de noche, yo presentaba tu oración al Señor. Eras agradable a Dios, por eso tuviste que pasar por prueba".
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

salmo
111

Dichoso quien teme al Señor.
Dichoso quien teme al Señor y ama de corazón sus mandatos. Su linaje será poderoso en la tierra la descendencia del justo será bendita .
Dichoso quien teme al Señor.


En su casa habrá riquezas y abundancia; su caridad es constante, sin falta. En las tinieblas brilla como una luz el que es justo, clemente y comprensivo.
Dichoso quien teme al Señor.
Dichoso el que se apiada y presta y administra rectamente sus asuntos. El justo jamás vacilará; su recuerdo será perpetuo; no temerá las malas noticias.
Dichoso quien teme al Señor.
Su corazón está firme en el Señor. Su corazón está seguro, sin temor, hasta ver derrotados a sus enemigos.
Dichoso quien teme al Señor.
Reparte limosna a los pobres, su caridad es constante, sin falta y alzará la frente con dignidad.
Dichoso quien teme al Señor.

 
Evangelio
según san Juan 15, 9-17 En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos:
"Como el Padre me ha amado, así los he amado yo; permanezcan en mi amor. Si guardan mis mandamientos, permanezcan en mi amor; lo mismo que yo he guardado los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor. Les he hablado de esto para que mi alegría esté en ustedes, y nuestra alegría llegue a plenitud.
Este es mi mandamiento: que se amen los unos a otros como yo los he amado. Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos. Ustedes son mis amigos si hacen lo que yo les he mandado.
Yo no los llamo siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su Señor; a ustedes les llamo amigos, porque todo lo que he oído a mi Padre se los he dado a conocer. No son ustedes los que me han elegido, soy yo quien los he elegido, y y los he destinado para que vayan y den fruto, y su fruto dure. De modo que lo que pidan al Padre en mi nombre, se los dé. Esto les mando: que se amen los unos a los otros".
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús. 


 Oremos


A Cristo, que de niño tuvo que emigrar con su familia, elevemos confiados nuestra oración:

-Para que las Iglesias locales respeten y favorezcan la identidad cultural de los inmigrantes.

-Para que los gobiernos y cuantos tienen poder abandonen los sistemas que crean marginación y obligan a la emigración.

-Para que se reconozcan los derechos y valores de los emigrantes y exiliados.

-Para que los creyentes cristianos acojamos, respetemos y protejamos a las personas y a las familias que se han visto obligadas a emigrar.

Oración: Para ti, Señor Jesús, nadie es extraño ni está alejado de tu protección; mira con piedad a los emigrantes y refugiados, concédeles a ellos un feliz retorno a su patria y a nosotros danos un amor como el tuyo hacia ellos. Tú, que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.



San Camilo De Lelis
 Nació en Bucchianico, cerca de Chieti (Italia), el año 1550. Al principio, siguiendo la profesión de su padre, abrazó la carrera militar, y llevó una vida desordenada; pero después se convirtió a raíz de una conversación con un capuchino y por dos veces comenzó su noviciado del que tuvo que salir por una llaga en un pie. Tras la experiencia vivida en el Hospital de Santiago de Roma y viendo el trato negligente que se prestaba a los enfermos, se consagró él mismo a su cuidado y fundó la Congregación de los Clérigos Regulares Ministros de los Enfermos (Camilos), elevada a la categoría de Orden religiosa por Gregorio XIV, dedicada a levantar hospitales y atender de manera competente y amorosa a los enfermos. Para mejor logar sus objetivos, realizó los estudios pertinentes y recibió la ordenación sacerdotal en 1584. Presidió la Orden con gran espíritu y entereza y logró una pronta difusión de la misma, para lo que viajó incansablemente. Murió en Roma el 14 de julio de 1614. Es patrono de los enfermos, hospitales y personal sanitario, junto con san Juan de Dios. - 
 La caridad de Camilo era tan grande y tan amplia que tenían cabida en sus entrañas de piedad y benevolencia no sólo los enfermos y moribundos, sino toda clase de pobres y desventurados. Finalmente, era tan grande la piedad de su corazón para con los necesitados, que solía decir: «Si no se hallaran pobres en el mundo, habría que dedicarse a buscarlos y sacarlos de bajo tierra, para ayudarlos y practicar con ellos la misericordia».

Oración: Oh Dios, que has enaltecido a san Camilo de Lelis con el carisma singular del amor a los enfermos, infunde en nosotros, por su intercesión, el espíritu de tu caridad, para que, sirviéndote en nuestros hermanos, podamos llegar seguros a ti en la hora de la muerte. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.


 San Francisco Solano
 Nació en Montilla (Córdoba, España) el año 1549. A los veinte años vistió el hábito franciscano en su pueblo natal. Tras hacer los estudios en Loreto (Espartinas, Sevilla), se ordenó de sacerdote en 1577 y se entregó a la oración y al apostolado de la predicación por los pueblos de Andalucía, con gran fruto. El celo ardiente de la salvación de las almas lo llevó a Sudamérica el año 1589. En Lima y Trujillo (Perú) desarrolló un intenso apostolado, y en la región de Tucumán (Argentina) trabajó un decenio entre los indios de diversas tribus. Su constante amor a los nativos y su inalterable mansedumbre le atrajeron la simpatía de los pueblos que evangelizaba. A muchos de ellos convirtió a la fe, los inició en la civilización y los defendió de los opresores. Fue hombre de profunda oración y de grandes sufrimientos, que sobrellevó con fortaleza y alegría. Agotado por largas fatigas y penitencias, acabó sus días en el Convento de San Francisco de Lima el 14 de julio de 1610. - "Con gran ternura repetía incansablemente variadas jaculatorias, en especial: «Bendito sea Dios». Recitaba algunos salmos, sobre todo aquéllos: Alaba, alma mía, al Señor y Bendice, alma mía, a tu Dios, invitando a los presentes a que se unieran a él, mientras su espíritu se derretía en santo fervor.."
Oración: Señor, Dios nuestro, que, por medio de san Francisco Solano, llevaste al seno de tu Iglesia a muchos hombres de Hispanoamérica, por su intercesión y sus méritos llena nuestros corazones de tu amor y conduce a todos los que te ignoran al conocimiento del misterio de Cristo. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.



14° Mensaje de la Santísima Virgen.

Poco a poco la Santísima Virgen va espaciando sus apariciones, pero no sus mensajes.

 En esta oportunidad escogió el mediodía, las 12:00 en punto, para que con el rezo del Ángelus hiciera llegar este mensaje el día 10 de abril de 1994, que constituye el número 14 de los que ha dirigido a las almas consagradas, aunque no deja de sugerir algún consejo que resulta válido para todo el que lo reciba.

Estos mensajes eran entregados por la receptora a la superiora, quien a su vez los hacía escribir de alguna manera (en máquina o en computadora) y luego se les sacaba copia y eran enviados, después de haber sido leídos en la casa de Carrizal, a las demás casas de la Congregación y a otras casas de Congregaciones que mantenían el interés por ellos.

El mensaje décimo cuarto dice lo siguiente:



"Hijitos, hijitas:

Os traigo paz y alegría en el nombre de mi Hijo Jesús. Llenad vuestras vidas de alegría, humildad y sencillez. Os pido fidelidad a Dios Padre y estad atentos a la gracia.

Mi Hijo Jesús vive intensamente en vosotros. El Espíritu os guía y sostiene. Vivid en Dios plenamente vuestra consagración: sed obedientes y castos, con la mirada fija en mi amado Hijo Jesús.

HIJITOS, HIJITAS: ORAD, ORAD DE CORA­ZÓN. Hay que devolver a la Iglesia su carácter sagrado. La Iglesia debe acoger a las almas con la ternura y la indulgencia de una madre. Bajo ningún pretexto debe pertenecer al mundo. Lo que viene de Dios siguiendo de Dios; lo que viene del mundo sigue siendo del mundo.

Hijitos míos: pido respeto al sacerdote que es el Ministro de Dios. La falta de respeto al sacerdote es una falta de respeto a mi Hijo Jesús. Sí, hijitos, debéis enseñarlo a mis más pequeños: todos los hombres son iguales ante Dios pero el sacerdote sigue siendo el alma elegida; no la juzguéis, sea como sea, pertenece a Dios hacerlo.

Os pido: orad por ellos. Satanás los persigue de formas insospechadas. Sólo con la oración podréis vencerlo.

Hijitos, hijitas: la pasión de mi amado Hijo Jesús se renueva en vosotros; su dolor se derrite en vues­tros corazones. El amor es vuestra fuerza. Levantad los ojos al cielo, hacia vuestro Dios y vuestro Padre, pedid misericordia. La copa de la amargura rebosa y el amor no puede abrirse camino en este barro de pecado que constituye el mundo enloquecido.

Si pensáis en Dios con fe y le amáis de verdad el mal será vencido.

Os tengo en mi corazón.

Oremos con La Santisima Virgen Maria Madre de las Almas Consagradas


Por la santificación de todos los sacerdotes, diáconos y religiosos.
- Por un aumento en las vocaciones sacerdotes y religiosas.
- Para que siempre sean obedientes a la Madre Iglesia, amando a la Eucaristía, la Liturgia y propagadores de la devoción a María Santísima.

Te pedimos Señor, que bendigas a los Arzobispos y Obispos Diocesanos.

Jesús, Buen Pastor, Bendícelos.

Te pedimos Señor, que bendigas a los Cardenales.
Jesús, Buen Pastor, Bendícelos.

Te pedimos Señor, que bendigas a los Obispos Coadjutores.
Jesús, Buen Pastor, Bendícelos.

Te pedimos Señor, que bendigas a los Obispos Auxiliares.
Jesús, Buen Pastor, Bendícelos.

Te pedimos Señor, que bendigas a los Obispos eméritos.
Bendícelos Señor.

Te pedimos Señor, que purifiques el alma de los Obispos que ya han partido de esta vida, para que puedan entrar en el Reino de los cielos.  
Jesús, Buen Pastor, Bendícelos.
Te pedimos Señor, que bendigas a los Obispos con los dones de Sabiduría y discernimiento, y con la docilidad a tu Santo Espíritu.
Jesús, Buen Pastor, Bendícelos.

Te pedimos Señor, que bendigas a los Obispos con el don de la Misericordia.
Jesús, Buen Pastor, Bendícelos.

Te pedimos Señor, que bendigas a los Obispos con el don de la Fortaleza.
Jesús, Buen Pastor, Bendícelos.

Te pedimos Señor, que bendigas a los Obispos con el don de la alegría.
Jesús, Buen Pastor, Bendícelos. 




“Jesús, Buen Pastor: en tus manos ponemos a todos tus Pastores, para que llenos de tu Espíritu Santo, sepan interpretar los signos de los tiempos actuales y guíen al rebaño, a ellos encomendado, hacía pastos verdes y aguas de vida. Amén.”
“Danos Señor, santos sacerdotes, santos religiosos, laicos santos que trabajen por tu Iglesia. Amén”
Jesús, Divino Señor, por Tu dolorosa Pasión, cubre con Tu Preciosísima Sangre, a todos los Obispos, sacerdotes y consagrados. Ten piedad de ellos y líbralos de todo mal, ahora y siempre. El Inmaculado Corazón de la Dulce Virgen María, reprenda con su fuerza Santísima a todo enemigo de Dios y de su Iglesia. Amén.”

Hoy Rezamos el Santo Rosario en la Parroquia Santo Tomas Moro, 14hs

Te invitamos a unirte desde aqui acompaña a Jesus y Maria para orar por sus sacerdotes y por las almas consagradas a Dios!!!!
Dios te Bendiga.
Arca de oracion San Juan Pablo II



sábado, 11 de julio de 2015

Dios nuestro, que constituiste al abad San Benito como un insigne maestro para los que quieren entregarse a tu servicio, concédenos que, anteponiendo tu amor a todas las cosas, corramos con un amor generoso por el camino de tus mandamientos. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo. Amen.



Evangelio
según San Mateo 10,24-33.
Jesús dijo a sus apóstoles:
"El discípulo no es más que el maestro ni el servidor más que su dueño.
Al discípulo le basta ser como su maestro y al servidor como su dueño. Si al dueño de casa lo llamaron Belzebul, ¡cuánto más a los de su casa!
No les teman. No hay nada oculto que no deba ser revelado, y nada secreto que no deba ser conocido.
Lo que yo les digo en la oscuridad, repítanlo en pleno día; y lo que escuchen al oído, proclámenlo desde lo alto de las casas.
No teman a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma. Teman más bien a aquel que puede arrojar el alma y el cuerpo a la Gehena.
¿Acaso no se vende un par de pájaros por unas monedas? Sin embargo, ni uno solo de ellos cae en tierra, sin el consentimiento del Padre que está en el cielo.
Ustedes tienen contados todos sus cabellos.
No teman entonces, porque valen más que muchos pájaros.
Al que me reconozca abiertamente ante los hombres, yo lo reconoceré ante mi Padre que está en el cielo.
Pero yo renegaré ante mi Padre que está en el cielo de aquel que reniegue de mí ante los hombres." 

Palabra del Señor 


Oremos al Padre, confiados en la intercesión de san Benito, «Patriarca de Occidente» y «Patrono de Europa».

-Para que la Iglesia de Cristo contribuya a reconstruir la unidad espiritual de Europa en un clima de respeto a las otras religiones y a las genuinas libertades.

-Para que los pueblos de Europa descubran y afiancen sus raíces cristianas y aúnen sus esfuerzos al servicio de una convivencia pacífica.

-Para que el ideal de san Benito, orar y trabajar, potencie el equilibrio psicológico y espiritual, amenazado por el predominio del tener sobre el ser.

-Para que el ejemplo de san Benito nos estimule para que llevemos, cada cual según su estado y condición, una vida evangélica más perfecta y respondamos mejor a nuestra vocación.

Oración: Acoge, Padre, nuestra oración, y haz que, realizando nuestro trabajo cotidiano en armonía con tu voluntad, podamos transformar toda nuestra vida y la de nuestra sociedad en alabanza jubilosa de tu nombre. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

De la Regla de san Benito (Prólogo, 4-22; cap. 72,1-12)
Cuando emprendas alguna obra buena, lo primero que has de hacer es pedir constantemente a Dios que sea él quien la lleve a término, y así nunca lo contristaremos con nuestras malas acciones, a él, que se ha dignado contarnos en el número de sus hijos, ya que en todo tiempo debemos someternos a él en el uso de los bienes que pone a nuestra disposición, no sea que algún día, como un padre que se enfada con sus hijos, nos desherede, o, como un amo temible, irritado por nuestra maldad, nos entregue al castigo eterno, como a servidores perversos que han rehusado seguirlo a la gloria.

Por lo tanto, despertémonos ya de una vez, obedientes a la llamada que nos hace la Escritura: Ya es hora de despertarnos del sueño. Y, abiertos nuestros ojos a la luz divina, escuchemos bien atentos la advertencia que nos hace cada día la voz de Dios: Si escucháis hoy su voz, no endurezcáis el corazón; y también: Quien tenga oídos, oiga lo que dice el Espíritu a las Iglesias.

¿Y qué es lo que dice? Venid, hijos, escuchadme: os instruiré en el temor del Señor. Caminad mientras tenéis luz, antes que os sorprendan las tinieblas de la muerte.

Y el Señor, buscando entre la multitud de los hombres a uno que realmente quisiera ser operario suyo, dirige a todos esta invitación: ¿Hay alguien que ame la vida y desee días de prosperidad? Y si tú, al oír esta invitación, respondes: «Yo», entonces Dios te dice: «Si amas la vida verdadera y eterna, guarda tu lengua del mal, tus labios de la falsedad; apártate del mal, obra el bien, busca la paz y corre tras ella. Si así lo hacéis, mis ojos estarán sobre vosotros y mis oídos atentos a vuestras plegarias; y, antes de que me invoquéis, os diré: Aquí estoy».

¿Qué hay para nosotros más dulce, hermanos muy amados, que esta voz del Señor que nos invita? Ved cómo el Señor, con su amor paternal, nos muestra el camino de la vida.

Ceñida, pues, nuestra cintura con la fe y la práctica de las buenas obras, avancemos por sus caminos, tomando por guía el Evangelio, para que alcancemos a ver a aquel que nos ha llamado a su reino. Porque, si queremos tener nuestra morada en las estancias de su reino, hemos de tener presente que para llegar allí hemos de caminar aprisa por el camino de las buenas obras.

Así como hay un celo malo, lleno de amargura, que separa de Dios y lleva al infierno, así también hay un celo bueno, que separa de los vicios y lleva a Dios y a la vida eterna. Este es el celo que han de practicar con ferviente amor los monjes, esto es: estimando a los demás más que a uno mismo; soporten con una paciencia sin límites sus debilidades, tanto corporales como espirituales; pongan todo su empeño en obedecerse los unos a los otros; procuren todos el bien de los demás, antes que el suyo propio; pongan en práctica un sincero amor fraterno; vivan siempre en el temor y amor de Dios; amen a su abad con una caridad sincera y humilde; no antepongan nada absolutamente a Cristo, el cual nos lleve a todos juntos a la vida eterna.

Franciscanos.org



San Benito Abad
fundador de la Orden Benedictina y Patrono de Europa. Nació en Nursia, región de la Umbría italiana, hacia el año 480. Después de recibir en Roma una buena formación, comenzó a practicar la vida eremítica en Subiaco, donde reunió algunos discípulos. Más tarde, hacia el año 529, se trasladó a Casino, donde fundó el célebre monasterio de Montecasino y escribió su Regla, cuya difusión le valió el título de patriarca del monacato de Occidente, pues pronto se difundió por Europa en una red de miles de monasterios. Su Regla asume y resume la tradición monástica oriental, adaptándola con sabiduría y discreción al mundo occidental, con lo que, además, abre una vía nueva a la civilización europea tras el declive de la romana. La dedicación principal de los benedictinos es «la obra de Dios», o sea, la celebración de los misterios cristianos, y su lema «orar y trabajar». Así evangelizaron durante siglos a los pueblos, a los que llevaron también la cultura. Santa Escolástica era hermana suya. Murió el 21 de marzo del año 547. El papa Pablo VI, en 1966, lo proclamó patrono de Europa. 

Oración: Señor, Dios nuestro, que hiciste del abad san Benito un esclarecido maestro en la escuela del divino servicio, concédenos, por su intercesión, que, prefiriendo tu amor a todas las cosas, avancemos por la senda de tus mandamientos con libertad de corazón. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.


Oremos
 ¡Ven, Padre de los pobres. Ven, tesoro que sostienes. Ven, Luz de todo lo que vive!

El don del Temor
El don del Santo Temor de Dios nos llena con un soberano respeto por Dios, y nos hace que a nada temamos más que a ofenderlo por el pecado. Es un temor que se eleva, no desde el pensamiento del infierno, sino del sentimiento de reverencia y filial sumisión a nuestro Padre Celestial. Es el temor principio de sabiduría, que nos aparta de los placeres mundanos que podrían de algún modo separarnos de Dios. “Los que temen al Señor tienen corazón dispuesto, y en su presencia se humillan” (Ecl 2,17).


¡Ven, Oh bendito Espíritu de Santo Temor, penetra en lo más íntimo de mi corazón, que te tenga, mi Señor y Dios, ante mi rostro para siempre, ayúdame a huir de todas las cosas que te puedan ofender y hazme merecedor ante los ojos puros de tu Divina Majestad en el Cielo, donde Tú vives y reinas en unidad de la siempre Bendita Trinidad, Dios en el mundo que no tiene fin. Amén.

Padrenuestro y Avemaría, una vez. Gloria


 De la Carta a los Efesios: «Hermanos, esforzaos en mantener la unidad del Espíritu con el vínculo de la paz. Un solo cuerpo y un solo Espíritu, como una sola es la esperanza de la vocación a la que habéis sido convocados. Un Señor, una fe, un bautismo. Un Dios, Padre de todos, que está sobre todos, actúa por medio de todos y está en todos» (Ef 4,3-6).
Franciscanos.org-


Oremos Juntos por estas Intenciones

 Te pedimos Señor, que bendigas a los seminaristas de todas las diócesis del mundo.

Te pedimos Señor, que bendigas a los aspirantes y postulantes de todas las Órdenes y Congregaciones religiosas.

Te pedimos Señor, que bendigas a los novicios y novicias de todas las Órdenes y Congregaciones religiosas.

Te pedimos Señor, que bendigas a tus seminaristas y formandos, concediéndoles la docilidad a tu Santo Espíritu, el fervor y la alegría.

Te pedimos Señor, que les concedas los nuevos comportamientos que necesitan para llegar a ser testigos de la presencia de tu Reino en el mundo.

Te pedimos Señor, que les concedas a quienes estás llamando, un corazón generoso para entregarte todo aquello que aman y que está impidiendo tomar la decisión de entrar al seminario o a la vida religiosa.

Te pedimos Señor, que los formadores y formadoras sean hombres y mujeres según tu Santo Espíritu.

Te pedimos Señor, que los jóvenes a quienes estás llamando al sacerdocio o a la vida religiosa sepan discernir correctamente los carismas que les concedes y el seminario o Congregación en el cual tú los quieres.



“Danos Señor, santos sacerdotes, santos religiosos, laicos santos que trabajen por tu Iglesia. Amén”

Jesús, Divino Señor, por Tu dolorosa Pasión, cubre con Tu Preciosísima Sangre, a todos los Obispos, sacerdotes y consagrados. Ten piedad de ellos y líbralos de todo mal, ahora y siempre. El Inmaculado Corazón de la Dulce Virgen María, reprenda con su fuerza Santísima a todo enemigo de Dios y de su Iglesia. Amén.” 

domingo, 5 de julio de 2015

"...Si me amáis, otros me amarán también, pues el amor es contagioso. Purificadlo quitándole el exceso de humanidad que le estorba y le impide alcanzar su plenitud..."


Evangelio según San Marcos 6,1-6.
Jesús salió de allí y se dirigió a su pueblo, seguido de sus discípulos.
Cuando llegó el sábado, comenzó a enseñar en la sinagoga, y la multitud que lo escuchaba estaba asombrada y decía: "¿De dónde saca todo esto? ¿Qué sabiduría es esa que le ha sido dada y esos grandes milagros que se realizan por sus manos?
¿No es acaso el carpintero, el hijo de María, hermano de Santiago, de José, de Judas y de Simón? ¿Y sus hermanas no viven aquí entre nosotros?". Y Jesús era para ellos un motivo de tropiezo.
Por eso les dijo: "Un profeta es despreciado solamente en su pueblo, en su familia y en su casa".
Y no pudo hacer allí ningún milagro, fuera de curar a unos pocos enfermos, imponiéndoles las manos.
Y él se asombraba de su falta de fe. 

Jesús recorría las poblaciones de los alrededores, enseñando a la gente.
 Palabra del Señor

Oracion para meditar el Evangelio
Señor, gracias por este domingo, día en que celebramos tu resurrección. Creo que tu siempre caminas conmigo y que hoy también quieres asombrarme con tu mensaje de salvación. Dame la fe de María, una fe que me haga entregarme, no a unas ideas o a una doctrina, sino a tu persona amada. Una fe que me lleve a ver mucho más allá de las dificultades y que me haga perseverar en toda circunstancia.
Catholi.net
Te invitamos a meditar de la Palabra según el método de la “lectio divina” o “lectura orante de la Palabra”.
“El Santo Sínodo recomienda insistentemente a todos los fieles, especialmente a los religiosos, la lectura asidua de la Escritura para que adquieran -la ciencia suprema de Jesucristo,Flp 3, 8, pues desconocer la Escritura es desconocer a Cristo-…. Los fieles recuerden que a la lectura de la Sagrada Escritura debe acompañar la oración para que se realice el diálogo de Dios con el hombre, pues -a Dios hablamos cuando oramos, a Dios escuchamos cuando leemos los oráculos divinos” Dei Verbum 25
  concilio Vaticano II  
Cómo orar con la Palabra de Dios

La lectura orante de la Palabra, más que una reflexión, es una experiencia de encuentro personal e íntimo con Dios, que te ama y sale a tu encuentro.

  Invoca… al Espíritu Santo.

Pídele que te ilumine y te abra a la comprensión de la Palabra y que te anime a la respuesta con tu vida.

Ven, Espíritu Santo, Llena los corazones de tus fieles y enciende en ellos  el fuego de tu amor. Envía, Señor, tu Espíritu.  Que renueve la faz de la Tierra. Oh Dios, que llenaste los corazones de tus fieles con la luz del Espíritu Santo; concédenos que, guiados por el mismo Espíritu, sintamos con rectitud y gocemos siempre de tu consuelo. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.
Lee… muy despacio el texto bíblico. Vuelve a leerlo.

 Lee también algún comentario que te ayude a conocer mejor el sentido del texto. Dale tiempo al Señor y escucha el mensaje que Él quiere darte en esta Palabra.

  Medita… qué te dice la Palabra que has leído lentamente.
 

Una vez que hayas captado el sentido del texto, entonces puedes hacerte esta pregunta: qué me dice esta Palabra.

 Ora… respóndele al Señor que te ha dado su mensaje en la Palabra meditada.
Tu actitud sea la de la Virgen María: Hágase en mí según tu Palabra.

Contempla… en silencio, en calma.

 Déjate animar por el ardor de la Palabra, como quien recibe el calor del sol.

  Actúa…. Haciendo un compromiso que brote de este encuentro con el Señor.
Es el salto a la vida. Animado e invadido por la Palabra, regresa a la vida con otra actitud.

Recuerda.
“El Evangelio es el libro de la vida del Señor y está escrito para que se convierta en el libro de nuestra vida… No sólo hay que leerlo, sino interiorizarlo. Cada Palabra es Espíritu y vida, y está esperando un corazón hambriento para entrar en él” 

M Delbrel.

Si eres fiel a la oración con y desde la Palabra de Dios, tu vida irá cambiando. La Palabra te hará confrontar tus criterios, valores, sentimientos, actitudes y conducta con lo que ella misma te vaya inspirando.

Catholic.net



Saludo a la Bienaventurada Virgen María
San Francisco de Asis

Salve, Señora, santa Reina, santa Madre de Dios, María,
que eres virgen hecha iglesia y elegida por el santísimo Padre del cielo,
a la cual consagró Él con su santísimo amado Hijo
y el Espíritu Santo Paráclito, en la cual estuvo y está
toda la plenitud de la gracia y todo bien.

Salve, palacio suyo;
salve, tabernáculo suyo;
salve, casa suya.

Salve, vestidura suya;
salve, esclava suya;
salve, Madre suya
y todas vosotras, santas virtudes, que sois infundidas por la gracia
e iluminación del Espíritu Santo en los corazones de los fieles,
para que de infieles hagáis fieles a Dios.

Amen.

Con La Santisima Virgen Maria Meditamos este Mensaje de Maria Madre de las Almas Consagradas y oramos por Los Sacerdotes y las Almas Consagradas del Mundo Entero






Hijitos, hijitas:
Estoy intercediendo ante mi hijo por vosotros. Debéis entregaos más a la oración. Acercad vuestra alma, vuestro cuerpo y vuestro corazón a la luz de Cristo Jesús. Escuchad, hijitos, el tiempo que vivís es tiempo de prueba y de escogencia.

Consolad a estos Dos Corazones traspasados de dolor al ver la perdición de tantas almas; dolor que entristece el rostro de mi Hijo Jesús ante la perdición de mis almas consagradas... ¡Son tantas...!

Hijitos, os invito a orar. No olvidéis la oración; no os alejéis de ella. Es ahora cuando Satanás desata toda su furia y quiere apartaros de esta arma poderosa que os acerca al Sacratísimo Corazón de mi Hijo Jesús y de vuestra Madre.

Dudáis de que el infierno exista y que el demonio quiere ganar su batalla. Decís: todo tiene su explicación...

¿Qué os impide daros a plenitud? ¿Qué os obliga a callar? Y del cambio en vuestros corazones ¿Por qué os resistís?

Mi Corazón Inmaculado triunfará, llevando a mis almas pequeñas a la reconciliación con mi Hijo Jesús, que está presente en cada uno de mis sacerdotes y con una verdadera participación en la santa misa que es el centro de vuestras vidas.

Hijitos: no me olvido de vosotros. Por ello acudo a vuestro llamado silencioso. Os dejo mis mensajes de luz y vida. Dejo en vuestros corazones heridos un diluvio de amor y de esperanza. A través de ellos la confianza nace y la duda muere.

Hijitos. Orad para pedir la salvación del mundo. Personalmente me he manifestado e intervenido de muchas maneras para invitaros a la conversión; pero muchas almas se resisten a dar un cambio en sus corazones.

Hijitos míos: ¿Queréis atar las manos a Dios? Leed mis mensajes como si fuera la primera vez. Ellos son un diluvio de amor sobre cada uno de vosotros. Es una vía para los indecisos, para los que sufren; es un consuelo para los corazones heridos, perdidos en el desorden de este siglo.

Hijitos, hijitas: proteged al débil con la oración y con la penitencia de cada día, aceptando con fervor el grito de mi amor por los pecadores. Hijitos, una madre no olvida a ninguno de sus hijos por muy ingratos que sean. Mis palabras traen luz y vida.

Si me amáis, otros me amarán también, pues el amor es contagioso. Purificadlo quitándole el exceso de humanidad que le estorba y le impide alcanzar su plenitud.

Hijitos, hijitas: acudid a mi llamado y así recibiréis las gracias que estoy derramando sobre vosotros aquí, en este mi bosquecito, que he escogido para refugio de todas mis almas consagradas.

Hijitos: una madre conoce a todos sus hijos hasta lo más íntimo de sus corazones. ¡Cuánto habéis dudado de mi presencia en este lugar sagrado y cuánta inquietud permanece en vuestros corazones!. Orad, hijitos, para que comprendáis lo que quiero de vuestros corazones.

Purificad vuestros corazones, afianzad vuestra fe, manteneos en oración y penitencia, proteged a mis más pequeños.

Hijitos... hijitas, acudid a mi llamado, recibid las gracias que estoy derramando sobre vosotros, aquí en este mi bosquecito, lugar sagrado de oración y de recogimiento, escogido por mi Hijo Jesús para refugio de todas mis almas consagradas.

¡Os amo... os amo tanto!

Os amo con todo mi corazón. Os doy mi bendición.

Os cubro con mi manto. 

 9° Mensaje de la Santísima Virgen ,Individual para la H. Mary Carmen
 Este mensaje llegó el día 28 de octubre de 1993, a las 9:00 p.m., a la hermana Mary Carmen.




  Oracion a Maria Madre de las Almas Consagradas
 ¡Oh Santísima Virgen María
te invoco como Madre de las personas consagradas!
Concédenos profundizar cada día más
en el amor a Jesús Eucaristía y vivir de tal manera que podamos así, llevar muchas almas
al conocimiento de Cristo.
Que nuestra entrega se refleje en la unión
y caridad en vida cristiana
y que todas nuestras acciones sean guiadas por tu mano.
Que la vida de infancia espiritual, la confianza en Dios, el amor a Jesús en el Santísimo Sacramento, la oración y abnegación por los sacerdotes y el celo por atraer las almas a la Divina Eucaristía, sean tarea permanente,
compromiso con nuestros hermanos
con un sólo corazón en el amor, Amen.


Maria Madre de las Almas Consagradas ruega por ellas..

 Concluir la visita con tres Avemarías diciendo:

 Oh Virgen Purísima, alcanzadme la pureza contra los escándalos de este mundo lleno de pecados. 

Avemaría.
 Oh María pacientísima, alcanzadme paciencia en mis penas y tribulaciones. 

Avemaría.
Oh María amabilísima, alcanzadme gracia para salvar eternamente mi alma. Amén. Avemaría.


 Dios todopoderoso, que derramaste el Espíritu Santo sobre los apóstoles, reunidos en oración con María, la Madre de Jesús, concédenos, por intercesión de la Virgen, entregarnos fielmente a tu servicio y proclamar la gloria de tu nombre con testimonio de palabra y de vida. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

miércoles, 1 de julio de 2015

“No hay dos maneras buenas de servir a Dios. Hay una sola: servir como ÉL quiere ser servido”. Hacer sólo aquello que puede ser ofrecido al buen Dios”. San Juan María Vianney


 Evangelio
según san Mateo 8, 28-34

Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, cuando Jesús desembarcó en la otra orilla del lago, en tierra de los gadasenos, dos endemoniados salieron de entre los sepulcros y fueron a su encuentro. Eran tan feroces, que nadie se atrevía a pasar por aquel camino.

Los endemoniados le gritaron a Jesús: “¿Qué quieres de nosotros, Hijo de Dios? ¿Acaso has venido hasta aquí para atormentarnos antes del tiempo señalado?”

No lejos de ahí había una numerosa piara de cerdos que estaban comiendo. Los demonios le suplicaron a Jesús: “Si vienes a echarnos fuera, mándanos entrar en esos cerdos”. El les respondió: “Está bien”.

Entonces los demonios salieron de los hombres, se metieron en los cerdos y toda la piara se precipitó en el lago por un despeñadero y los cerdos se ahogaron.

Los que cuidaban los cerdos huyeron hacia la ciudad a dar parte de todos aquellos acontecimientos y de lo sucedido a los endemoniados. Entonces salió toda la gente de la ciudad al encuentro de Jesús, y al verlo, le suplicaron que se fuera de su territorio.
Palabra del Señor.

Salmo 33

El Señor escucha el clamor de los pobres.
El Señor escucha el clamor de los pobres y los libra de todas sus angustias. Junto a aquellos que temen al Señor el ángel del Señor acampa y los protege.
El Señor escucha el clamor de los pobres.
Que amen al Señor todos sus fieles, pues nada faltará a los que lo aman; el rico empobrece y pasa hambre; a quien busca al Señor, nada le falta.

El Señor escucha el clamor de los pobres.
Escúchame, hijo mío: voy a enseñarte cómo amar al Señor, para que puedas vivir y disfrutar la vida.

El Señor escucha el clamor de los pobres.



Oremos al Señor Jesús que nos ha revelado el amor gratuito y universal del Padre y que, de su corazón abierto por la lanza, ha hecho brotar la fuente de toda gracia.

-Cristo, que en la Última Cena instituiste el sacrificio de la nueva alianza en tu sangre, renueva hoy y siempre tu alianza con los hombres.

-Tú que, exaltado en la cruz, quisiste ser traspasado por la lanza del soldado, sana nuestras heridas y perdona nuestras infidelidades.

-De tu corazón traspasado por la lanza salió sangre y agua, dando así nacimiento a tu esposa, la Iglesia; haz que sea santa e inmaculada.

-Cristo, tú que entraste en el santuario del cielo con tu sangre, haz que la Iglesia sea verdadera morada del Altísimo para todos los bautizados.

Oración: Señor Jesucristo, que nos has redimido con tu sangre, convierte del todo nuestros corazones a ti y haz que consigamos ahora tu perdón y la gloria en la eternidad. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.


Meditacion del Papa Benedicto XVI
 

En el Antiguo Testamento, la aspersión con la sangre de los animales sacrificados representaba y establecía la alianza entre Dios y el pueblo, como se lee en el libro del Éxodo: «Entonces tomó Moisés la sangre, roció con ella al pueblo y dijo: "Esta es la sangre de la alianza que el Señor ha hecho con vosotros, según todas estas palabras"» (Éx 24,8).

A esta fórmula se remite explícitamente Jesús en la última Cena cuando, ofreciendo el cáliz a los discípulos, dice: «Esta es mi sangre de la alianza, que es derramada por muchos para el perdón de los pecados» (Mt 26,28). Y efectivamente, desde la flagelación hasta que le traspasaron el costado después de su muerte en la cruz, Cristo derramó toda su sangre, como verdadero Cordero inmolado para la redención universal. El valor salvífico de su sangre se afirma expresamente en muchos pasajes del Nuevo Testamento.


La sangre de Cristo es prenda del amor fiel de Dios a la humanidad. Contemplando las llagas del Crucificado, cada hombre, incluso en condiciones de extrema miseria moral, puede decir: Dios no me ha abandonado, me ama, ha dado la vida por mí; y así volver a tener esperanza.

Que la Virgen María, quien al pie de la cruz, junto al apóstol san Juan, recogió el testamento de la sangre de Jesús, nos ayude a redescubrir la inestimable riqueza de esta gracia y a sentir por ella gratitud íntima y perenne.
LA PRECIOSÍSIMA SANGRE DE CRISTO
Benedicto XVI, Ángelus del día 5 de julio de 2009

Tomado del Sitio Franciscanos.org
Hoy Recordamos a 


 
Beato Ignacio Falzon. 
Nació en La Valetta (Malta) en 1813, y murió allí mismo el 1 de julio de 1865. Pertenecía a una familia respetable y acomodada. Se doctoró en Derecho, pero nunca ejerció de abogado. Miembro de la Orden Franciscana Seglar, fue clérigo, pues recibió las órdenes menores, pero nunca se consideró digno de recibir la ordenación sacerdotal. Vivió una existencia silenciosa. A su vida de oración y de gran devoción a la Eucaristía y a la Virgen, unió una intensa labor de catequista y humanitaria, dirigida particularmente a los numerosos militares y marineros ingleses, incluidos los protestantes y los no cristianos, que entonces se encontraban en la isla de Malta. Además, apoyó a las vocaciones sacerdotales y ayudó a los necesitados. Fue beatificado por Juan Pablo II el año 2001. 
"... Ignacio Falzon halló fuerza e inspiración en la Eucaristía, en la oración ante el Tabernáculo, en la devoción a María y el rosario, y en la imitación de san José. A estas fuentes de gracia todos los cristianos pueden acudir. La santidad y el celo por el reino de Dios florecen especialmente donde las parroquias y las comunidades fomentan la oración y la devoción al santísimo Sacramento. Por eso, os exhorto a cultivar vuestras tradiciones de piedad, purificándolas si fuera necesario, y fortaleciéndolas con una instrucción y una catequesis sólidas. No hay mejor modo de honrar la memoria del beato Ignacio Falzon. 

Homilía de Juan Pablo II en la misa de beatificación 9-V-01
 L´Osservatore Romano, edición semanal en lengua española, del 18-V-01

Oremos
 
Te pedimos Señor, que infundas tu Espíritu a quienes se han consagrado a ti, en obediencia.

Jesús, Buen Pastor, Bendícelos.
Te pedimos Señor, que infundas tu Espíritu a quienes se han consagrado a ti, en pobreza.

Jesús, Buen Pastor, Bendícelos.
Te pedimos Señor, Te pedimos Señor, que infundas tu Espíritu a quienes se han consagrado a ti, en castidad.

Jesús, Buen Pastor, Bendícelos.
Te pedimos Señor, que Te pedimos Señor, que infundas tu Espíritu, a las monjas y a los monjes de clausura.

Jesús, Buen Pastor, Bendícelos.
Te pedimos Señor, que infundas tu Espíritu a quienes se han consagrado a ti, sirviéndote en el campo de la salud.

Bendícelos Señor.


Te pedimos Señor, que bendigas a los seminaristas de todas las diócesis del mundo.

Jesús, Buen Pastor, Bendícelos.
Te pedimos Señor, que bendigas a los aspirantes y postulantes de todas las Órdenes y Congregaciones religiosas.

Jesús, Buen Pastor, Bendícelos.
Te pedimos Señor, que bendigas a los novicios y novicias de todas las Órdenes y Congregaciones religiosas. 


Jesús, Buen Pastor: en tus manos ponemos a todos tus Pastores, para que llenos de tu Espíritu Santo, sepan interpretar los signos de los tiempos actuales y guíen al rebaño, a ellos encomendado, hacía pastos verdes y aguas de vida. Amén.

Danos Señor, santos sacerdotes, santos religiosos, laicos santos que trabajen por tu Iglesia. Amén

Jesús, Divino Señor, por Tu dolorosa Pasión, cubre con Tu Preciosísima Sangre, a todos los Obispos, sacerdotes y consagrados. Ten piedad de ellos y líbralos de todo mal, ahora y siempre. El Inmaculado Corazón de la Dulce Virgen María, reprenda con su fuerza Santísima a todo enemigo de Dios y de su Iglesia. Amén






Bendigo yo Tu Santo Nombre
LICENCIADO DUEÑAS
(SIGLO XVI) 


Jesús, bendigo yo tu santo nombre;
Jesús, mi corazón en ti se emplee;
Jesús, mi alma siempre te desee;
Jesús, loete yo cuando te nombre. Jesús, yo te confieso Dios y hombre;
Jesús, con viva fe por ti pelee;
Jesús, en tu ley santa me recree;
Jesús, sea mí gloria tu renombre. Jesús, medite en ti mi entendimiento;
Jesús, mi voluntad en ti se inflame;
Jesús, contemple en ti mi pensamiento. Jesús de mis entrañas, yo te ame;
Jesús, viva yo en ti todo momento;
Jesús, óyeme tú cuando te llame.