A todos los sacerdotes, transfórmalos en Ti, Señor. Que el Espíritu Santo los posea, y que por ellos renueve la faz de la tierra.

sábado, 18 de abril de 2020

En este segundo domingo de Pascua, dedicado a la Divina Misericordia, invoquemos a la santísima Virgen María, para que nos alcance la gracia de experimentar la presencia de Cristo resucitado en la Iglesia, que sigue actuando su amor para con el hombre, a través de la fuerza renovadora de los sacramentos, especialmente en el de la Reconciliación y en la Eucaristía. ¡Feliz Pascua y feliz domingo! Benedicto XVI, Regina Caeli del 11 de abril de 2010




Evangelio según san Marcos 16, 9-15

Gloria a ti, Señor.


Habiendo resucitado al amanecer del primer día de la semana, Jesús se apareció en primer lugar a María Magdalena, de la que había expulsado siete demonios. Ella fue a comunicárselo a los que lo habían acompañado, que estaban tristes y seguían llorando. Ellos, a pesar de oír que estaba vivo y que ella lo había visto, no creyeron.
Después de esto se apareció, con aspecto diferente, a dos de ellos que iban de camino a una aldea. También ellos fueron a dar la noticia a los demás; pero tampoco les creyeron.
Por último, se apareció Jesús a los Once, cuando estaban a la mesa, y les reprochó su incredulidad y su terquedad, por no haber creído a quienes lo habían visto resucitado. Y les dijo:
"Vayan por todo el mundo y proclamen la buena noticia a toda criatura".
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.




Salmo 117


La diestra del Señor ha hecho maravillas.

Den gracias al Señor porque es bueno, porque es eterno su amor. El Señor es mi fuerza y para él es mi canto, porque él es mi salvación. Se escuchan gritos de júbilo y victoria en las tiendas de los vencedores. El brazo del Señor hace prodigios.
La diestra del Señor ha hecho maravillas.
El brazo del Señor es sublime, el brazo del Señor hace prodigios. Me castigó duramente el Señor, pero no permitió que muriera.
La diestra del Señor ha hecho maravillas.
¡Abranme las puertas del triunfo, entraré para dar gracias al Señor! Esta es la puerta del Señor, los vencedores entrarán por ella. Te doy gracias porque me escuchaste, y fuiste mi salvación.
La diestra del Señor ha hecho maravillas.

San Pablo escribió a los Corintios: «Nos apremia el amor de Cristo al considerar que, si uno murió por todos, todos murieron. Y Cristo murió por todos, para que los que viven, ya no vivan para sí, sino para el que murió y resucitó por ellos... Por tanto, si alguno está en Cristo es una criatura nueva. Lo viejo ha pasado, ha comenzado lo nuevo» (2 Cor 5,14-15.17)



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Con espíritu gozoso invoquemos a Cristo resucitado, a cuya humanidad dio vida el Espíritu Santo, haciéndolo fuente de vida para los hombres, y digámosle: Renueva y da vida a todas las cosas, Señor.

-Cristo, salvador del mundo y rey de la nueva creación, haz que desde ahora, con el espíritu, vivamos en tu reino, donde estás sentado a la derecha del Padre.

-Señor, tú que vives en tu Iglesia hasta el fin de los tiempos, condúcela por el Espíritu Santo al conocimiento de la verdad plena.

-Que los enfermos, los moribundos y todos los que sufren, encuentren luz en tu victoria, y que tu resurrección los consuele y conforte.

-Oh Cristo, luz imperecedera, te ofrecemos nuestro homenaje y te pedimos que, con la gloria de tu resurrección, ilumines a los que nos han precedido en la fe y duermen el sueño de la paz.

Oración: Señor Jesús, concédenos a cuantos hemos renacido en la fuente bautismal, vivir siempre de acuerdo con la fe que profesamos. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.Jesucristo, el Señor, nos acoge siempre con inmensa misericordia, e intercede por nosotros ante el Padre. Dirijámosle nuestra oración con confianza.

-Para que disipe todos los miedos de su Iglesia y le otorgue la valentía de predicar en todo el mundo la Buena Nueva.

-Para que ilumine a los gobernantes, y los empuje a buscar siempre soluciones que lleven a la paz y a la justicia.

-Para que los que buscan la luz de la fe, la encuentren en Jesús resucitado y en el testimonio de sus discípulos.

-Para que todos los que celebramos con gozo la Pascual del Señor, seamos testigos de su presencia, amor y misericordia, entre nosotros.

Oración: Acoge, Señor Jesús, las plegarias que te dirigimos quienes hemos recibido el don de la fe y hemos sido objeto de tu misericordia. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.
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LA DIVINA MISERICORDIA
Benedicto XVI, Regina Caeli del 11 de abril de 2010

Queridos hermanos y hermanas:

Este domingo [II de Pascua] cierra la Octava de Pascua como un único día «en que actuó el Señor», caracterizado por el distintivo de la Resurrección y de la alegría de los discípulos al ver a Jesús. Desde la antigüedad este domingo se llama «in albis», del término latino «alba», dado al vestido blanco que los neófitos llevaban en el Bautismo la noche de Pascua y se quitaban a los ocho días, o sea, hoy. El venerable Juan Pablo II dedicó este mismo domingo a la Divina Misericordia con ocasión de la canonización de sor María Faustina Kowalska, el 30 de abril de 2000.

De misericordia y de bondad divina está llena la página del Evangelio de san Juan (20,19-31) de este domingo. En ella se narra que Jesús, después de la Resurrección, visitó a sus discípulos, atravesando las puertas cerradas del Cenáculo. San Agustín explica que «las puertas cerradas no impidieron la entrada de ese cuerpo en el que habitaba la divinidad. Aquel que naciendo había dejado intacta la virginidad de su madre, pudo entrar en el Cenáculo a puerta cerrada»; y san Gregorio Magno añade que nuestro Redentor se presentó, después de su Resurrección, con un cuerpo de naturaleza incorruptible y palpable, pero en un estado de gloria. Jesús muestra las señales de la pasión, hasta permitir al incrédulo Tomás que las toque. ¿Pero cómo es posible que un discípulo dude? En realidad, la condescendencia divina nos permite sacar provecho hasta de la incredulidad de Tomás, y de la de los discípulos creyentes. De hecho, tocando las heridas del Señor, el discípulo dubitativo cura no sólo su desconfianza, sino también la nuestra.

La visita del Resucitado no se limita al espacio del Cenáculo, sino que va más allá, para que todos puedan recibir el don de la paz y de la vida con el «Soplo creador». En efecto, en dos ocasiones Jesús dijo a los discípulos: «¡Paz a vosotros!», y añadió: «Como el Padre me ha enviado, también yo os envío». Dicho esto, sopló sobre ellos, diciendo: «Recibid el Espíritu Santo. A quienes perdonéis los pecados, les son perdonados; a quienes se los retengáis, les son retenidos». 
Esta es la misión de la Iglesia perennemente asistida por el Paráclito: llevar a todos el alegre anuncio, la gozosa realidad del Amor misericordioso de Dios, «para que -como dice san Juan- creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que, creyendo, tengáis vida en su nombre» (Jn 20,31).

A la luz de estas palabras, aliento, en particular a todos los pastores a seguir el ejemplo del santo cura de Ars, quien «supo en su tiempo transformar el corazón y la vida de muchas personas, pues logró hacerles percibir el amor misericordioso del Señor.
 Urge también en nuestro tiempo un anuncio semejante y un testimonio tal de la verdad del amor» (Carta de convocatoria del Año sacerdotal). De este modo haremos cada vez más familiar y cercano a Aquel que nuestros ojos no han visto, pero de cuya infinita Misericordia tenemos absoluta certeza. A la Virgen María, Reina de los Apóstoles, pedimos que sostenga la misión de la Iglesia, y la invocamos exultantes de alegría: Regina caeli...

[Después del Regina caeli] En este segundo domingo de Pascua, dedicado a la Divina Misericordia, invoquemos a la santísima Virgen María, para que nos alcance la gracia de experimentar la presencia de Cristo resucitado en la Iglesia, que sigue actuando su amor para con el hombre, a través de la fuerza renovadora de los sacramentos, especialmente en el de la Reconciliación y en la Eucaristía. ¡Feliz Pascua y feliz domingo!


La fiesta de la Misericordia se celebra el primer domingo después de Pascua, que es el segundo domingo de Pascua, que actualmente se conoce como el Domingo de la Divina Misericordia. La inscribió primero en el calendario litúrgico el cardenal Francisco Macharski para su Arquidiócesis de Cracovia (1985) y a continuación algunos obispos polacos lo hicieron en sus diócesis. A petición del Episcopado de Polonia, el Papa Juan Pablo II, en 1995, instituyó esta fiesta en todas las diócesis de Polonia. El día de la canonización de Sor Faustina, el 30 de abril de 2000, el Papa instituyó esta fiesta para toda la Iglesia

El 18 de abril, de 20.00 a 22.00h en el Santuario de la Divina Misericordia de Cracovia-Łagiewniki tendrá lugar una vigilia de oración, que precede a la Fiesta de la Divina Misericordia, ante la famosa imagen milagrosa de Jesús Misericordioso y la tumba de Santa Faustina. Será dirigida por las hermanas de la Congregación de la Madre de Dios de la Misericordia en los idiomas polaco, inglés e italiano, para permitir la oración conjunta de los devotos de la Divina Misericordia de otros países del mundo.

Sitio Oficial de la Congregacion : Congregación de la Madre de Dios de la Misericordia :


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.Enero 2020
Reliquias de santa Faustina en el Santuario Nacional de San Juan Pablo II en Washington, del 23 al 26 de enero.



18 de abril de este año Es el 27 aniversario de la beatificación de la hermana Faustina. Entonces, esta es una gran oportunidad para agradecer a Dios por su vida, escuela de espiritualidad..

“SED APOSTOLES DE LA DIVINA MISERICORDIA”


El 17 de agosto de 2002, el Papa Juan Pablo II celebró la Misa de Consagración del Santuario de la Divina Misericordia en Lagiewniki -Cracovia. Llevó a cabo el acto de Consagración del mundo a la Divina Misericordia. Confió el mundo a la Divina Misericordia, a la confianza ilimitada en Dios, el Misericordioso, a Aquel que ha sido no solo una fuente de inspiración, sino también de la fuerza de su servicio como Sucesor de Pedro.
Ese mismo día, expresó: "deseo ardientemente de que el mensaje del amor misericordioso de Dios, proclamado aquí a través de Santa Faustina, llegue a todos los habitantes de la tierra y llene su corazón de esperanza. Que este mensaje se difunda desde este lugar a toda nuestra amada patria y al mundo. Ojalá se cumpla la firme promesa del Señor Jesús: de aquí debe salir "la chispa que preparará al mundo para su última venida"


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El Papa Francisco escogió como fecha muy significativa el 27 de Abril del año 2014, "Fiesta de la Divina Misericordia", para la canonización del Beato Juan Pablo II. La Fiesta fue instituida por el Papa Juan Pablo II el 30 de Abril del año 2000 al canonizar a Santa Faustina Kowalska


La Iglesia Católica, desde el año 2000, celebra el segundo Domingo de Pascua la Fiesta de la Divina Misericordia, tal como Jesús se lo había solicitado a Santa Faustina Kowalska (Diario, 49).
Te invitamos a ver este video sobre su Vida



Dios te Bendiga
Aqui te dejamos los festejos en Buenos Aires Argentina.


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