A todos los sacerdotes, transfórmalos en Ti, Señor. Que el Espíritu Santo los posea, y que por ellos renueve la faz de la tierra.

domingo, 22 de marzo de 2020

En la medida en que vaciéis vuestro Yo de si mismo - es decir, del apego a los sentidos y a vuestra propia voluntad - , echando raíces en la santa humildad, el Señor hablará a vuestro corazón. Padre Pio


A vuestros ojos el tiempo no es nada, un solo día es como mil años; vos podéis, pues, prepararme en un instante, para presentarme ante vos...
Para vivir en un acto de perfecto amor, ME OFREZCO COMO VÍCTIMA DE HOLOCAUSTO A VUESTRO AMOR MISERICORDIOSO, suplicándoos que me consumáis sin cesar, dejando desbordar, en mi alma, las olas de ternura infinita que tenéis encerradas en vos y que, de ese modo, me convierta en mártir de vuestro amor, ¡oh, Dios mío!
Que este martirio, después de prepararme para presentarme ante vos, me haga finalmente morir y que mi alma se lance sin tardanza en el abrazo eterno de vuestro amor misericordioso...
Quiero, ¡oh, Amado mío!, a cada latido de mi corazón, renovar esta ofrenda un número infinito de veces, hasta que las sombras se hayan desvanecido y pueda repetiros mi amor en un cara a cara eterno...

MARÍA, FRANCISCA, TERESA DEL NIÑO JESÚS Y DE LA SANTA FAZ, reí. carm. md.Fiesta de la Santísima Trinidad, 9 de junio del año de gracia de 1895



Evangelio según san Juan 9, 1.6-9.13-17.34-38
Gloria a ti, Señor
En aquel tiempo, al pasar Jesús vio a un ciego de nacimiento. Escupió en el suelo, hizo lodo con la saliva, se lo puso en los ojos al ciego, y le dijo:
"Ve a lavarte a la piscina de Siloé" (que significa "Enviado").
El fue, se lavó y volvió con vista. Y los vecinos y los que lo habían visto antes pidiendo limosna, comentaban:
"¿No es ése el que se sentaba a pedir limosna?"
Unos decían:
"Sí, es el mismo".
Otros, en cambio, negaban que se trataba del mismo y decían:
"No es él, sino uno que se le parece".
Pero el ciego decía:
"Soy yo".
Llevaron ante los fariseos al que había sido ciego, pues en un sábado Jesús hizo lodo con su saliva y le abrió los ojos. También los fariseos le preguntaban cómo había adquirido la vista.
El les contestó:
"Me puso lodo en los ojos, me lavé y veo".
Algunos de los fariseos comentaban:
"Este hombre no puede venir de Dios, porque no respeta el sábado".
Otros replicaban:
"¿Cómo puede un pecador hacer semejantes signos?"
Y estaban divididos, y volvieron a preguntarle al ciego:
"Y tú, ¿qué dices del que te ha abierto los ojos?"
El contestó:
"Que es un profeta".
Le replicaron:
"¿ Es que pretendes darnos lecciones a nosotros, tú que estás lleno de pecado desde que naciste?"
Y lo expulsaron. Oyó Jesús que lo habían expulsado, lo encontró y le dijo:
"¿Crees en el hijo del hombre?"
El ciego preguntó:
"Y quién es, Señor, para que crea en El?"
Jesús le dijo:
"Lo estás viendo: es el que está hablando contigo".
Entonces el hombre dijo:
"Creo, Señor".
Y se postró ante Jesús.
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús


Lectura del primer libro de Samuel 16, 1b.6-7.10-13

En aquellos días, dijo el Señor a Samuel:
"Llena tu cuerno de aceite y ve a la casa de Jesé, en Belén, porque de entre sus hijos me he escogido un rey".
Cuando llegó a Belén y vio a Eliab, el hijo mayor de Jesé, pensó:
"Seguramente éste es el ungido del Señor".
Pero el Señor dijo a Samuel:
"No mires su aspecto ni su gran estatura, pues yo le he descartado. Dios no juzga como juzga el hombre, pues el hombre mira en las apariencias, pero el Señor mira los corazones".
Hizo pasar Jesé a sus siete hijos ante Samuel, pero Samuel dijo:
"A ninguno de éstos ha elegido el Señor".
Luego preguntó a Jesé:
"¿Son éstos todos tus hijos?"
El respondió:
"Falta el más pequeño, que está cuidando el rebaño".
Samuel dijo a Jesé:
"Hazlo venir, porque no comeremos hasta que haya venido".
Jesé lo mandó llamar; era rubio, de ojos vivos y buena presencia. Entonces el Señor dijo a Samuel:
"Levántate y úngelo, porque éste es".
Tomó Samuel el cuerno de aceite y le ungió delante de sus hermanos.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.



Salmo 22

El Señor es mi pastor, nada me falta.
El Señor es mi pastor, nada me falta; en verdes praderas me hace reposar y hacia fuentes tranquilas me conduce para reparar mis fuerzas.
El Señor es mi pastor, nada me falta.

Por ser un Dios fiel a sus promesas, me guía por el sendero recto; así, aunque camine por cañadas oscuras, nada temo, porque tú estás conmigo.Tu vara y tu cayado me dan seguridad.
El Señor es mi pastor, nada me falta.

Tú mismo me preparas la mesa, a despecho de mis adversarios; me unges la cabeza con perfume y llenas mi copa hasta los bordes.
El Señor es mi pastor, nada me falta.

Tu bondad y tu misericordia me acompañarán todos los días de mi vida; y viviré en la casa del Señor por años sin término.
El Señor es mi pastor, nada me falta.



 Carta del apóstol san Pablo a los Efesios 5, 8-14

Hermanos: En otro tiempo eran tinieblas, ahora son luz en el Señor. Caminen como hijos de la luz. Toda bondad, justicia y verdad son frutos de la luz. Busquen lo que agrada al Señor, sin tomar parte en las obras estériles de las tinieblas, sino más bien repruébenlas abiertamente, pues lo que ellos hacen en secreto, hasta decirlo da vergüenza.
Pero la luz, denunciándolas, las pone al descubierto, y todo lo descubierto es luz.
Por eso se dice:
"Despierta tú que duermes, levántate de entre los muertos y Cristo será tu luz".
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.



Oremos, hermanos y hermanas, al Señor, que no desea la muerte del pecador, sino que se convierta y viva, y pidámosle que tenga misericordia de su pueblo penitente:

Para que Dios aumente la fe y fortalezca la voluntad de los que se preparan a recibir en estos días cuaresmales el sacramento de la penitencia y les conceda un verdadero arrepentimiento de sus culpas, roguemos al Señor.
Señor, ten piedad.

Para que el Señor abra la inteligencia y el corazón de los incrédulos, de manera que lleguen al conocimiento de la verdad y en la fe encuentren aquel descanso que tanto desea su corazón, roguemos al Señor.
Señor, ten piedad.

Para que Dios conceda su ayuda a los enfermos, a los pobres, a los que se sienten tentados y a todos aquellos que con su sufrimiento participan de la cruz de Cristo, roguemos al Señor.
Señor, ten piedad.

Para que todos nosotros perseveremos en el esfuerzo cuaresmal y lleguemos, purificados e iluminados, a las fiestas de Pascua que se acercan, roguemos al Señor.
Señor, ten piedad.


Dios nuestro, Padre de la luz, que conoces hasta lo más recóndito de nuestro corazón; no permitas que nos domine el poder de las tinieblas, antes bien, abre nuestros ojos a la luz del Espíritu para que podamos ver a Aquél que has enviado para iluminar al mundo y creamos únicamente en Jesucristo, tu Hijo y Señor nuestro. 
Que vive y reina por los siglos de los siglos.
Amén



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Pensamientos del Padre Pio

Si necesitamos paciencia para tolerar las miserias ajenas, más aún debemos soportarnos a nosotros mismos.

En tus diarias infidelidades, humíllate, humíllate, humíllate siempre. Cuando el Señor te vea humillado hasta el suelo, te tenderá su mano. Él mismo pensará en atraerte hacia Él.

Has construido mal; destruye y reconstruye bien.

Como una señora admitiera que tenía cierta inclinación a, la vanidad, el Padre comentó:"- ¿Ha observado usted un campo de trigo en sazón? Unas espigas se mantienen erguidas, mientras otras se inclinan hacia la tierra. Pongamos a pruebe a los mas altivos, descubriremos que están vacíos, en tanto los que se inclinan, los humildes, están cargados de granos"

Dios enriquece al hombre que ha hecho el vacío en si mismo


«Te bendigo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque... estas cosas... las has revelado a los pequeños» (Mateo 11, 25).
Qué apropiadas parecen estas palabras de Jesús, cuando se te aplican a ti, humilde y amado, padre Pío.

Enséñanos también a nosotros, te pedimos, la humildad del corazón para formar parte de los pequeños del Evangelio, a quienes el Padre les ha prometido revelar los misterios de su Reino.

Ayúdanos a rezar sin cansarnos nunca, seguros de que Dios conoce lo que necesitamos, antes de que se lo pidamos.

Danos una mirada de fe capaz de capaz de reconocer con prontitud en los pobres y en los que sufren el rostro mismo de Jesús.

Apóyanos en la hora del combate y de la prueba y, si caemos, haz que experimentemos la alegría del sacramento del perdón.

Transmítenos tu tierna devoción a María, Madre de Jesús y nuestra.

Acompáñanos en la peregrinación terrena hacia la patria bienaventurada, donde esperamos llegar también nosotros para contemplar para siempre la Gloria del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. ¡Amén!

viernes, 20 de marzo de 2020

Ayúdanos, oh Padre amado, a recibir todo lo que nos das y a dar todo lo que quieres recibir con una gran sonrisa. Inmaculado Corazón de María, causa de nuestra alegría, ruega por nosotros. Santos Angeles de la Guarda permaneced a nuestro lado, guiadnos y protegednos. Amén Madre Teresa



Evangelio según san Marcos 12, 28-34

Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, uno de los escribas se acercó a Jesús y le preguntó:
"¿Cuál es el primero de todos los mandamientos?"
Jesús le respondió:
"El primero es: Escucha, Israel: El Señor, nuestro Dios, es el único Señor; amarás al Señor tu Dios
con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente y con todas tus fuerzas. El segundo es éste: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. No hay otro mandamiento mayor que éstos".
El escriba replicó:
"Muy bien, Maestro. Tienes razón, cuando dices que el Señor es único y no hay otro fuera de él; y que amarlo con todo el corazón, con todo el entendimiento y con todas las fuerzas, y amar al prójimo como a uno mismo vale más que todos los holocaustos y sacrificios".
Jesús, viendo que había hablado sensatamente, le dijo:
"No estás lejos del reino de Dios".
Y nadie se atrevió a hacerle más preguntas.
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.


Salmo 80

Yo soy tu Dios, escúchame.

Oigo un lenguaje desconocido para mí; yo quité la carga de sus hombros, y sus manos quedaron libres de peso, clamaste en la aflicción y te libré.
Yo soy tu Dios, escúchame.

Te respondí escondido en la tormenta, te puse a prueba junto a las aguas de Meribá. Escucha, pueblo mío, que doy testimonio contra ti. ¡Ojalá me escucharas, Israel!
Yo soy tu Dios, escúchame.

No tendrás un dios extraño, no adorarás a un dios extranjero. Yo soy el Señor, tu Dios, que te saqué de la tierra de Egipto.
Yo soy tu Dios, escúchame.

¡Ojalá me escuchara mi pueblo y siguiera Israel mi camino! Yo alimentaría a Israel con lo mejor del trigo, lo saciaría con miel silvestre.
Yo soy tu Dios, escúchame





LA ALEGRÍA

El que tiene a Dios en su corazón, desborda de alegría. La tristeza, el abatimiento, conducen a la pereza, al desgano. Nuestra alegría es el mejor modo de predicar el cristianismo. Al ver la felicidad en nuestros ojos, tomarán conciencia de su condición de hijos de Dios. Pero para eso debemos estar convencidos de eso. Superemos siempre el desaliento... nada de esto tiene sentido si hemos comprendido la ternura del amor de Dios. La alegría del Señor es nuestra fuerza. Todos nosotros, si tenemos a Jesús dentro nuestro, debemos llevar la alegría como novedad al mundo. La alegría es oración, la señal de nuestra generosidad, de nuestro desprendimiento y de nuestra unión interior con Dios....



EL AMOR El amor, para que sea auténtico, debe costarnos. Ama hasta que te duela. Si te duele es buena señal. Para hacer que una lámpara esté siempre encendida, no debemos de dejar de ponerle aceite. Hay una cosa muy bonita: compartir la alegría de amar. Amarnos los unos a los otros. Amar hasta el dolor.

Con La Madre Teresa aprendemos a Orar con humildad desde el corazon, meditemos estas palabras de ella, reflecciones de un alma sencilla que supo amar a todos, sufrio por todos, por los pobres dio su vida, y se animó a predicar la paz, se convirtio en un ejemplo de amor, alguien dijo alguna vez, siempre en algun lado existe un pequeño calcuta, habra entonces una Madre teresa allí?

Oremos Juntos: POR LA FAMILIA
Padre Celestial, nos has dado un modelo de vida en la Sagrada Familia de Nazaret.
Ayúdanos, Padre amado, a hacer de nuestra familia otro Nazaret, donde reine amor, la paz y la alegría.
Que sea profundamente contemplativa, intensamente eucarística y vibrante con alegría.
Ayúdanos a permanecer unidos por la oración en familia en los momentos de gozo y de dolor.
Enséñanos a ver a Jesucristo en los miembros de nuestra familia especialmente en los momentos de angustia.
Haz que el corazón de Jesús Eucaristía haga nuestros corazones mansos y humildes como el suyo y ayúdanos a sobrellevar las obligaciones familiares de una manera santa.
Haz que nos amemos más y más unos a otros cada día como Dios nos ama a cada uno de nosotros y a perdonarnos mutuamente nuestras faltas como Tú perdonas nuestros pecados.
Ayúdanos, oh Padre amado, a recibir todo lo que nos das y a dar todo lo que quieres recibir con una gran sonrisa.
Inmaculado Corazón de María, causa de nuestra alegría, ruega por nosotros.
Santos Angeles de la Guarda permaneced a nuestro lado, guiadnos y protegednos. Amén.  Madre Teresa. Encuentro de oracion y fe


SANTA MARÍA JOSEFA DEL CORAZÓN DE JESÚS SANCHO DE GUERRA.
Nació en Vitoria (España) en 1842. En 1860 estuvo a punto de entrar en las Concepcionistas de Aranjuez; una enfermedad se lo impidió. A los 22 años ingresó en las Siervas de María, donde fue recibida por santa Soledad Torres. El Señor quiso llevarla por otros caminos, y, tras consultar a santa Soledad y a san Antonio María Claret, dejó su congregación para fundar otra, parecida pero distinta, la de las Siervas de Jesús, dedicada a atender a los enfermos y a los pobres en sus domicilios. 

Murió en Bilbao el 20 de marzo de 1912. De ella dijo Juan Pablo II cuando la canonizó (1-X-2000): «Su estilo asistencial buscaba conjugar la atención material con la espiritual, procurando por todos los medios la salvación de las almas... Se entregó sin límites al servicio caritativo del enfermo en un clima de espíritu contemplativo, recordando que la asistencia no consiste sólo en dar medicinas y alimentos al enfermo; hay otra clase de asistencia y es la del corazón, procurando acomodarse a la persona que sufre»

San Francisco proclamaba: -El Padre habita en una luz inaccesible, y Dios es espíritu, y a Dios nadie lo ha visto jamás. Por eso no puede ser visto sino en el espíritu, porque el Espíritu es el que vivifica; la carne no aprovecha para nada. Pero ni el Hijo, en lo que es igual al Padre, es visto por nadie de otra manera que el Padre, de otra manera que el Espíritu Santo (Adm 1,5-7). franciscanos.org

Amor y Misericordia

Toda gracia procede de la misericordia y la última hora esta llena de misericordia para nosotros. 
Que nadie dude en la Bondad de Dios; aunque sus pecados fueran negros como la noche, la misericordia de Dios es mas fuerte que nuestra miseria. 
Una sola cosa es necesaria: que el pecador entreabra, aun cuando sea un poco, las puertas de su corazon a los rayos de la gracia misericordiosa de Dios y entonces Dios realizará el resto.
 Pero infeliz el alma que ha cerrado la puerta a la misericordia de Dios tambien en la última hora. Tales almas han sumergido a Jesus en una tristeza mortal en el huerto de los Olivos; a pesar de esto de Su compasivisimo Corazon brotó la misericordia de Dios. Diario 1507.

“Oh Dios de gran misericordia, bondad infinita, hoy toda la humanidad clama, desde el abismo de su miseria, a Tu misericordia, a Tu compasión, oh Dios; y grita con la potente voz de la miseria. Dios indulgente, no rechaces la oración de los desterrados de esta tierra. 

Oh Señor, bondad inconcebible que conoces perfectamente nuestra miseria y sabes que por nuestras propias fuerzas no podemos ascender hasta Ti, Te imploramos, anticípanos Tu gracia y multiplica incesantemente Tu misericordia en nosotros para que cumplamos fielmente Tu santa voluntad a lo largo de nuestras vidas y a la hora de la muerte. Que la omnipotencia de Tu misericordia nos proteja de las flechas de los enemigos de nuestra salvación, para que con confianza, como Tus hijos, esperemos Tu última venida...”


Dijo Jesús a sus discípulos: «Yo soy el camino, la verdad y la vida. Nadie va al Padre sino por mí. Si me conocierais a mí, conoceríais también a mi Padre. Ahora ya lo conocéis y lo habéis visto». Felipe le dice: «Señor, muéstranos al Padre y nos basta». Jesús le replica: «Hace tanto que estoy con vosotros, ¿y no me conoces, Felipe? Quien me ha visto a mí ha visto al Padre. ¿Cómo dices tú: "Muéstranos al Padre"? ¿No crees que yo estoy en el Padre y el Padre en mí?» (Jn 14,6-10).


En este tiempo de Cuaresma roguemos a Dios nuestro Padre que nos ilumine para reconocerlo más y mejor en su Hijo y en nuestros hermanos.

-Para que purifique a la Iglesia en la sangre de Cristo y le conceda el don de la unidad.

-Para que dé la paz, la justicia, la libertad y el amor fraterno a quienes han sido iluminados por la luz de Jesucristo su Hijo.

-Para que los ciegos que no reconocen al Padre en la persona de Cristo y en su mensaje, sean iluminados por la luz de la fe.

-Para que los creyentes, llamados a dar testimonio de la luz de Cristo, clarifiquemos su noticia entre los hombres.

Oración: Señor, Dios nuestro, que nos has enviado a Jesucristo, luz del mundo, para iluminar las tinieblas de nuestra mente y de nuestro corazón, escúchanos y cura nuestra ceguera. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.



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La vida espiritual tiene como meta “cumplir en todo la voluntad de Dios”. Debe ser el único deseo de nuestro corazón: Hacer la Voluntad del Padre. Ese era el único deseo de Cristo:

Juan 4, 34: “Mi alimento es hacer la voluntad del que me ha enviado y llevar a cabo su obra”
Juan 6, 38: “Porque he bajado del cielo no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me ha enviado”.

Gran batalla: el encuentro entre las dos voluntades: La nuestra y la de Dios.
Nuestra mayor ofrenda: entregarle nuestra voluntad. “Hagase en mi según tu Palabras”(Virgen María)... “No se haga mi Voluntad sino la Tuya”. (Mt 26:39) Un no a lo que hubiéramos querido, a lo que nos gusta y agrada; un si a lo que el Padre ha permitido en el designio eterno que tiene para nosotros..


¿Por que necesitamos discernir?

Para saber el :

 “si” y el “como”, nuestras acciones y decisiones nos dirigen hacia la meta de nuestra vida en Dios y de su voluntad para cada estado de vida. Ej: estoy creciendo en mi vocación religiosa, mi comunión, mi vida comunitaria? O, estoy siendo mejor esposa, madre, miembro de una familia religiosa, llevando el reino de los Dos Corazones?

 si estamos llevando a cabo la misión que el Señor nos ha dado.

para descubrir que está haciendo el Señor en cada situación y como se sitúa en el plan de redención. Saber cual es el propósito y como se debe alcanzar.

 para no distraernos de la meta primaria y de las prioridades. (Importante)

Para continuar con este articulo Pinchar Aqui

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Es el mensaje de este sitio que nos une a todos en el Arca de Maria , que en esta cuaresma obligada en forma de Cuarentena, estemos resguardados y orando unos por otros!
Dios te Bendiga y guarde.
Arca San Juan Pablo II

Recemos Unidos......

miércoles, 18 de marzo de 2020

Dios nuestro, luz que alumbra a todo hombre que viene a este mundo, ilumina nuestros corazones con el resplandor de tu gracia, para que nuestros pensamientos te sean agradables y te amemos con toda sinceridad.


Evangelio según San Mateo 5,17-19.


Jesús dijo a sus discípulos:
No piensen que vine para abolir la Ley o los Profetas: yo no he venido a abolir, sino a dar cumplimiento.
Les aseguro que no desaparecerá  ni una coma de la Ley, antes que desaparezcan el cielo y la tierra, hasta que todo se realice.
El que no cumpla el más pequeño de estos mandamientos, y enseñe a los otros a hacer lo mismo, será considerado el menor en el Reino de los Cielos. En cambio, el que los cumpla y enseñe, será considerado grande en el Reino de los Cielos.

Palabra del Señor
Gloria a ti, Señor Jesús.

Salmo 88

Su descendencia perdurará eternamente.

Cantaré eternamente el amor del Señor, anunciaré por siempre tu fidelidad. Proclamaré: "Tu amor es un edificio eterno, tu fidelidad está firme en los cielos".
Su descendencia perdurará eternamente.

He sellado una alianza con mi elegido, he jurado a mi siervo David: "Afirmaré tu descendencia para siempre, consolidaré tu trono por todas las edades".
Su descendencia perdurará eternamente.

El me dirá: "Tú eres mi Padre, mi Dios, la roca que me salva". Mi amor hacia él será eterno, y mi alianza con él, firme.
Su descendencia perdurará eternamente.

Oremos a Dios, que es rico en misericordia, y que en Jesucristo nos ha llamado a obrar según la ley del amor.

Digámosle:

Salva a tu pueblo, Señor.

Para que Jesús, que murió en la cruz para conseguirnos la reconciliación con Dios, ayude a su Iglesia a mantenerse fiel y a dispensar su misericordia y su perdón. Oremos.

Salva a tu pueblo, Señor.

Para que el Hijo de Dios, que dio su vida para reunir en un solo pueblo a quienes antes estaban distanciados por el odio, consiga de nuestro mundo el don de la Paz, la unidad y el amor



Oremos.

Salva a tu pueblo, Señor.

Para que nuestro Mesías Salvador, que quiso acoger en su cuerpo todas las dolencias de la humanidad, las reciba hoy, las sane, las santifique, y haga brotar en los corazones de todos sentimientos de bondad y solidaridad.

Oremos.

Salva a tu pueblo, Señor.

Para que el Señor que fue colgado de un madero para enseñarnos la locura del amor de Dios Padre, alcance a los consagrados una entrega radical, un espíritu sin fronteras y un corazón nuevo.
Oremos.

Salva a tu pueblo, Señor.

Para que quien nos abrió el camino hacia la Vida, introduzca en ella a quienes hoy morirán.

Oremos.

Salva a tu pueblo, Señor.

Para que Jesús, que quiso darse en alimento a sus amigos, ayude a los que hoy celebramos esta Eucaristía a ser ofrenda generosa para los que tienen hambre de amor y esperanza.

Oremos.

Salva a tu pueblo, Señor.

Señor Dios, que tanto amas al mundo que nos diste a tu Hijo para que nos salvara de la muerte y del pecado, escucha las súplicas que en nombre de todos los hombres te hemos presentado, y haz que un día gocemos de tu luz y de tu verdad.

Por Jesucristo nuestro Señor.

Amén.

Dios nuestro, luz que alumbra a todo hombre que viene a este mundo, ilumina nuestros corazones con el resplandor de tu gracia, para que nuestros pensamientos te sean agradables y te amemos con toda sinceridad.

Por Jesucristo, nuestro Señor.

Amén






LA ALEGRÍA EN LA CRUZ


La alegría es una característica esencial del cristiano, y la Iglesia no deja de recordárnoslo en este tiempo litúrgico para que no olvidemos que debe estar presente en todos los momentos de nuestra vida. 
Existe una alegría que se pone de relieve en la esperanza del Adviento, otra viva y radiante en el tiempo de Navidad; más tarde, la alegría de estar junto a Cristo resucitado; hoy, ya avanzada la Cuaresma, meditamos la alegría de la Cruz. 

Es siempre el mismo gozo de estar junto a Cristo: “solo de Él, cada uno de nosotros puede decir con plena verdad, junto con San Pablo: Me amó y se entregó por mí (Gal 2, 20). De ahí debe partir vuestra alegría más profunda, de ahí ha de venir también vuestra fuerza y vuestro sostén.
Si vosotros, por desgracia, debéis encontrar amarguras, padecer sufrimientos, experimentar incomprensiones y hasta caer en pecado, que rápidamente vuestro pensamiento se dirija hacia Aquel que os ama siempre y que con su amor ilimitado, como de Dios, hace superar toda prueba, llena todos nuestros vacíos, perdona todos nuestros pecados y empuja con entusiasmo hacia un camino nuevamente seguro y alegre”. Juan Pablo II, Alocución, 1-III-1980.

 Domingo 15 de Marzo 2020 
tercer Domingo de Cuaresma: Hoy está permitido que –si se dispone de ellos– los ornamentos del sacerdote sean color rosa en vez de morados , Misal Romano, Ordenación General, n. 308.
y que pueda adornarse el altar con flores, cosa que no se hace los demás días de Cuaresma Caeremoniale Episcoporum, 1984, n. 48.


 

La mortificación que estaremos viviendo estos días no debe ensombrecer nuestra alegría interior, sino todo lo contrario: debe hacerla crecer, porque nuestra Redención se acerca, el derroche de amor por los hombres que es la Pasión se aproxima, el gozo de la Pascua es inminente. Por eso queremos estar muy unidos al Señor, para que también en nuestra vida se repita, una vez más, el mismo proceso: llegar, por su Pasión y su Cruz, a la gloria y a la alegría de su Resurrección.

 Alegraos siempre en el Señor, otra vez os digo: alegraos 
Flp 4, 4. . 
Con una alegría que es equivalente a felicidad, a gozo interior, y que lógicamente también se manifiesta en el exterior de la persona.

El Señor nos pide que perdamos el miedo al dolor, a las tribulaciones, y nos unamos a Él, que nos espera en la Cruz. Nuestra alma quedará más purificada, nuestro amor más firme. Entonces comprenderemos que la alegría está muy cerca de la Cruz. Es más, que nunca seremos felices si no nos unimos a Cristo en la Cruz, y que nunca sabremos amar si a la vez no amamos el sacrificio. Esas tribulaciones, que con la sola razón parecen injustas y sin sentido, son necesarias para nuestra santidad personal y para la salvación de muchas almas. En el misterio de la corredención, nuestro dolor, unido a los sufrimientos de Cristo, adquiere un valor incomparable para toda la Iglesia y para la humanidad entera. El Señor nos hace ver, si acudimos a Él con humildad, que todo –incluso aquello que tiene menos explicación humana– concurre para el bien de los que aman a Dios 
 Cfr. Rom 8, 28. 
El dolor, cuando se le da su sentido, cuando sirve para amar más, produce una íntima paz y una profunda alegría. Por eso, el Señor en muchas ocasiones bendice con la Cruz

Así hemos de recorrer “el camino de la entrega: la Cruz a cuestas, con una sonrisa en tus labios, con una luz en tu alma”
San Josemaría Escrivá, Vía Crucis, II, 3.

Tenemos cerca la Semana Santa y la Pascua, y por tanto el perdón, la misericordia, la compasión divina, la sobreabundancia de la gracia. Unas jornadas más, y el misterio de nuestra salud quedará consumado. Si alguna vez hemos tenido miedo a la penitencia, a la expiación, llenémonos de valor, pensando en que el tiempo es breve y el premio grande, sin proporción con la pequeñez de nuestro esfuerzo. Sigamos con alegría a Jesús, hasta Jerusalén, hasta el Calvario, hasta la Cruz. Además, “¿no es verdad que en cuanto dejas de tener miedo a la Cruz, a eso que la gente llama cruz, cuando pones tu voluntad en aceptar la Voluntad divina, eres feliz, y se pasan todas las preocupaciones, los sufrimientos físicos o morales?”
San Josemaría Escrivá, Vía Crucis, II

Oración por nuestros sacerdotes.

A todos los sacerdotes, transfórmalos en Ti, Señor.
 Que el Espíritu Santo los posea, y que por ellos renueve la faz de la tierra.

ORACION
Divino Corazón de Jesús, Corazón lleno de celo por la gloria de tu Padre, te rogamos por todos los sacerdotes, Señor. Por tu Espíritu Santo llénalos de fe, de celo y amor. Así sea.

"Señor Jesús, Pastor Supremo del rebaño,
te rogamos que por el inmenso amor y misericordia
de Tu Sagrado Corazón,
atiendas todas las necesidades de tus sacerdotes.
Te pedimos que retomes en Tu Corazón
todos aquellos sacerdotes que se han alejado de tu camino,
que enciendas de nuevo el deseo de santidad
en los corazones de aquellos sacerdotes
que han caído en la tibieza,
y que continúes otorgando a tus sacerdotes fervientes
el deseo de una mayor santidad.
Unidos a tu Corazón y el Corazón de María,
te pedimos que envíes esta petición a Tu Padre celestial
en la unidad del Espíritu Santo. Amén."

Dios, Padre y Pastor de todos los hombres, Tú quieres que no falten hoy día, hombres y mujeres de fe, que consagren sus vidas al servicio del evangelio y al cuidado de la Iglesia.

Haz que tu Espíritu Santo ilumine los corazones, y fortalezca las voluntades de tus fieles, para que, acogiendo tu llamado, lleguen a ser los Sacerdotes y Diáconos, Religiosos, Religiosas y Consagrados que tu Pueblo necesita.

La cosecha es abundante, y los operarios pocos. 
Envía, Señor, operarios a tu mies. Amén.


Oracion a Maria Madre de las Almas Consagradas

¡Oh Santísima Virgen María te invoco como Madre de las personas consagradas! Concédenos profundizar cada día más en el amor a Jesús Eucaristía y vivir de tal manera que podamos así, llevar muchas almas al conocimiento de Cristo. Que nuestra entrega se refleje en la unión y caridad en vida cristiana y que todas nuestras acciones sean guiadas por tu mano. Que la vida de infancia espiritual, la confianza en Dios, el amor a Jesús en el Santísimo Sacramento, la oración y abnegación por los sacerdotes y el celo por atraer las almas a la Divina Eucaristía, sean tarea permanente, compromiso con nuestros hermanos con un sólo corazón en el amor. Amén

(CON PERMISO ECLESIÁSTICO)
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Señor, imploramos de tu misericordia que cuantos nos gozamos en la conmemoración de María, siempre Virgen, nos entreguemos como ella al servicio de tu plan de salvación sobre la humanidad.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.



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Hoy encendemos una luz en cada hogar por esta Pandemia y pedimos con nuestra humilde oracion por la Santa Iglesia por los cardenales, y muy especialmente por el Papa Francisco, por su salud, por los sacerdotes que se encuentran internados , por los que se han contagiado este virus.. por nosotros , por los consagrados del mundo entero
Te invitamos a que te unas desde aqui con tu oracion, difunde a tus amigos.
Gracias Dios te Bendiga!....


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Bendicion del padre Morcillo en la Parroquia Santo Tomas Moro 2017-

martes, 17 de marzo de 2020

Me envuelvo hoy día y ato a mí una fuerza poderosa; La invocación de la Trinidad, la fe en las Tres Personas, la confesión de La unidad del Creador del universo.




Evangelio según san Mateo 18, 21-35
Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, acercándose Pedro a Jesús le preguntó:
"Señor, ¿cuántas veces tengo que perdonar a mi hermano cuando me ofende? ¿Siete veces?"
Jesús le respondió:
"No te digo siete veces, sino setenta veces siete".
Y les propuso esta parábola:
"El Reino de los cielos se parece a un rey que quiso ajustar cuentas con sus empleados. Al comenzar a ajustarlas, le fue presentado uno que le debía diez mil talentos. Como no podía pagar, el rey mandó que lo vendieran a él, a su mujer y a sus hijos, para pagar la deuda. El empleado se echó a sus pies suplicando:
"Ten paciencia conmigo y te lo pagaré todo".
El rey tuvo compasión de aquel empleado, lo dejó libre y le perdonó la deuda. Nada más salir, aquel empleado encontró a un compañero que le debía cien denarios; lo agarró y le apretaba el cuello, diciendo:
"Págame lo que me debes".
El compañero se echó a sus pies, suplicándole:
"Ten paciencia conmigo y te lo pagaré".
Pero él no quiso, sino que fue y lo metió en la cárcel hasta que le pagara la deuda.
Al verlo sus compañeros se disgustaron mucho y fueron a contar a su rey todo lo ocurrido. Entonces el rey lo llamó y le dijo:
"Siervo miserable. Yo te perdoné toda aquella deuda porque me lo suplicaste. ¿No debías haberte compadecido de tu compañero como yo me compadecí de ti?"
Entonces el rey, muy enojado, lo entregó para que lo castigaran hasta que pagara toda la deuda.
Lo mismo hará con ustedes mi Padre celestial si no se perdonan de corazón unos a otros".
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.


Lectura del libro del profeta Daniel 3, 25.34-43
En aquel tiempo, Azarías oró al Señor así:
"Señor Dios nuestro, por tu nombre, te lo pedimos: no nos abandones para siempre, no rompas tu alianza, no nos retires tu amor. Por Abrahán, tu amigo, por Isaac, tu siervo, por Jacob, tu consagrado, a quienes prometiste descendencia numerosa como las estrellas del cielo, como las arenas de la playa del mar.
A causa de nuestros pecados, Señor, somos hoy el más insignificante de todos los pueblos y estamos humillados en toda la tierra. No tenemos príncipes, ni jefes, ni profetas; estamos sin holocaustos, sin sacrificios, sin poder hacerte ofrendas, ni quemar incienso en tu honor; no tenemos un lugar dónde ofrecerte los primeros frutos y poder así alcanzar tu favor.
Pero tenemos un corazón contrito y humillado; acéptalo como si fuera un holocausto de carneros y toros, de millares de los mejores corderos. Que éste sea hoy nuestro sacrificio ante ti, y que te sirvamos fielmente, pues no quedarán defraudados quienes confían en ti.
Ahora queremos seguirte con todo el corazón, queremos serte fieles y buscar tu rostro. No nos defraudes, Señor; trátanos conforme a tu ternura, según la grandeza de tu amor. Sálvanos con tu fuerza prodigiosa y muestra la gloria de tu nombre".
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor


Salmo  24

Señor, recuerda tu misericordia.

Muéstrame, Señor, tus caminos, muéstrame tus sendas. Guíame en tu verdad, enséñame, pues tú eres el Dios que me salva.
Señor, recuerda tu misericordia.

Acuérdate, Señor, que tu ternura y tu amor son eternos; acuérdate de mí por tu amor, por tu bondad, Señor.
Señor, recuerda tu misericordia.

El Señor es bueno y recto; señala el camino a los pecadores, guía por la senda del bien a los humildes, les enseña su camino.
Señor, recuerda tu misericordia.


Todavía es tiempo, dice el Señor. Arrepiéntanse de todo corazón y vuélvanse a mí, que soy compasivo y misericordioso.

Honor y gloria a ti, Señor Jesús




SAN PATRICIO. 
Nació en Gran Bretaña hacia el año 385. Muy joven fue llevado cautivo por unos piratas a Irlanda, vendido como esclavo y obligado a guardar ovejas. Recobrada la libertad, abrazó el estado monástico y clerical. Recibió la ordenación sacerdotal y fue monje en la abadía de Lérins. Marchó a Roma a estudiar y el papa Celestino lo consagró obispo y le encomendó la misión de evangelizar Irlanda. Desplegando sus extraordinarias dotes de misionero y catequista, convirtió a la fe a numerosas gentes, e instauró la Iglesia en Irlanda. A su muerte había consagrado varios cientos de obispos y ordenado varios miles de sacerdotes. La grandeza de su obra evangelizadora puede apreciarse en la historia cristiana de Irlanda. Murió el año 461, cerca de Down, llamado en su honor Downpatrik (Irlanda).- 
Oración: Oh Dios, que elegiste a tu obispo san Patricio para que anunciara tu gloria a los pueblos de Irlanda, concede, por su intercesión y sus méritos, a cuantos se glorían de llamarse cristianos, la gracia de proclamar siempre tus maravillas delante de los hombres. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén


Invoquemos a Dios, el Padre de quien toma nombre toda familia en el cielo y en la tierra.

-Padre santo, que te revelaste en el Verbo encarnado, haz que conozcamos mejor a tu Hijo, Dios y hombre verdadero.

-Padre celestial, que alimentas a las aves del cielo y engalanas la hierba del campo, da a todos los hombres el pan de cada día.

-Creador de todas las cosas, que nos has encomendado tu obra, concede a los trabajadores disfrutar dignamente del fruto de su trabajo.

-Dios de bondad, que quieres la santificación y felicidad de todos tus hijos, concede abundante paz y misericordia a cuantos sufren.

Oración: Dios todopoderoso, que confiaste los primeros misterios de la salvación a la fiel custodia de san José, haz que bajo su patrocinio la Iglesia los conserve y los lleve a su plenitud entre los hombres. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén




Coraza de San Patricio

Me envuelvo hoy día y ato a mí una fuerza poderosa;
La invocación de la Trinidad, la fe en las Tres Personas, la confesión de
La unidad del Creador del universo.

Me envuelvo hoy día y ato a mí:
La fuerza de Cristo con Su Bautismo,
La fuerza de Su Crucifixión y Entierro,
La fuerza de Su Resurrección y Ascensión,
La fuerza de Su Vuelta para el juicio de la eternidad.

Me envuelvo hoy día y ato a mí:
La fuerza del amor de los querubines,
La obediencia de los ángeles,
El servicio de los arcángeles,
La esperanza de la resurrección para el premio,
La oración de los patriarcas,
La visión de los profetas,
Las palabras de los apóstoles,
La fe de los mártires,
La inocencia de las santas vírgenes y
Las buenas obras de los confesores.

Me envuelvo hoy día y ato a mí el poder del Cielo,
La luz del sol, el brillo de la luna,
El resplandor del fuego, la velocidad del rayo,
La rapidez del viento, la profundidad del mar,
La firmeza de la tierra, la solidez de la roca.


Me envuelvo hoy día y ato a mí:
La Fuerza de Dios para orientarme,
El Poder de Dios para sostenerme,
La Sabiduría de Dios para guiarme,
El Ojo de Dios para prevenirme,
El Oído de Dios para escucharme,
La Palabra de Dios para apoyarme,
La Mano de Dios para defenderme,
El Camino de Dios para recibir mis pasos,
El Escudo de Dios para protegerme,
Los Ejércitos de Dios para darme seguridad
Contra las trampas de los demonios,
Contra las tentaciones de los vicios,
Contra las inclinaciones de la naturaleza,
Contra todos los que desean el mal de lejos y de cerca
Estando yo solo en la multitud

Convoco hoy día todas esas fuerzas poderosas que están entre mí y esos males
Contra las encantaciones de los falsos profetas,
Contra las leyes negras del paganismo,
Contra las leyes falsas de los herejes,
Contra la astucia de la idolatría,
Contra los conjuros de las brujas, brujos y magos,
Contra las curiosidades que dañan el cuerpo y el alma del hombre.

Invoco a Cristo que me proteja hoy día:
Contra el veneno, el incendio, el ahogo, las heridas,
Para que pueda yo alcanzar abundancia de premio.

Cristo conmigo, Cristo delante de mí, Cristo detrás de mí,
Cristo en mí, Cristo bajo mí, Cristo sobre mí,
Cristo a mi derecha, Cristo a mi izquierda,
Cristo en la anchura, Cristo en la longitud, Cristo en la altura,
Cristo en el corazón de todo hombre que piensa en mí,
Cristo en la boca de todos los que hablan de mí,
Cristo en todo ojo que me ve, Cristo en todo oído que me escucha

Me envuelvo hoy día y ato a mí una fuerza poderosa;
La invocación de la Trinidad, la fe en las Tres Personas,
La confesión de la unidad del Creador del universo.
Del Señor es la salvación. Del Señor es la salvación. De Cristo es la salvación
Tu salvación, Señor, está siempre con nosotros.
Amén


Tiempo de Misericordia.


Bendicion del Padre Jamut San Benito




"Se siempre misericordiosa como Yo Soy Misericordioso. Ama a todos por amor a Mi, tambien a tus mas grandes enemigos, para que Mi Misericordia pueda reflejarse, plenamente en tu corazón". Diario 1695-

Jesus le pregunta a Santa Faustina: ¿es Mi Amor lo que te guia en el amor al prójimo?, ¿rezas por los enemigos?, ¿deseas el bien a quienes te han entristecido o te han ofendido de cualquier modo?". Jesus nos invita amablemente a compartir con otros el tesoro de la fe: Cualquiera que se acerque a ti , no puede retirarse sin confiar en esta Misericordia Mia que tanto deseo para las almas". Diario 1777-

Oremos

“Oh Jesús, deseo vivir del momento actual, vivir como si este día fuera el último de mi vida: aprovechar con celo cada momento para la mayor gloria de Dios, disfrutar de cada circunstancia de modo que el alma saque provecho. Mirar todo desde el punto de vista de que sin la voluntad de Dios no sucede nada. Oh Dios de insondable misericordia, abraza el mundo entero y derrámate sobre nosotros a través del piadoso Corazón de Jesús”

“Oh Dios de gran misericordia, bondad infinita, hoy toda la humanidad clama, desde el abismo de su miseria, a Tu misericordia, a Tu compasión, oh Dios; y grita con la potente voz de la miseria. Dios indulgente, no rechaces la oración de los desterrados de esta tierra. Oh Señor, bondad inconcebible que conoces perfectamente nuestra miseria y sabes que por nuestras propias fuerzas no podemos ascender hasta Ti, Te imploramos, anticípanos Tu gracia y multiplica incesantemente Tu misericordia en nosotros para que cumplamos fielmente Tu santa voluntad a lo largo de nuestras vidas y a la hora de la muerte. Que la omnipotencia de Tu misericordia nos proteja de las flechas de los enemigos de nuestra salvación, para que con confianza, como Tus hijos, esperemos Tu última venida...”

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... El alma debe ser fiel a la oración, a pesar de las tribulaciones, la aridez y las tentaciones, porque de tal plegaria en gran medida depende a veces la realización de los grandes proyectos de Dios; y si no perseveramos en tal plegaria, ponemos impedimentos a lo que Dios quiere hacer a través de nosotros o en nosotros. Que cada alma recuerde estas palabras: Y encontrándose en una situación difícil, rogaba más tiempo” (Diario, 872).

“La paciencia, la oración y el silencio refuerzan al alma. Hay momentos en los qur el alma debe callar y no conviene que hable con las criaturas; aquellos son los momentos de insatisfacción de sí misma . En tales momentos vivo exclusivamente de la fe...” (Diario, 944).
“El silencio es una espada en la lucha espiritual;  El alma silenciosa es capaz de la más profunda unión con Dios; vive casi siempre bajo la inspiración del Espíritu Santo. En el alma silenciosa Dios obra sin obstáculos” (Diario, 477).

“Debemos rogar frecuentemente al Espíritu Santo por la gracia de la prudencia. La prudencia se compone de: la reflexión, la consideración razonable y el propósito firme. La decisión final siempre nos pertenece a nosotros”




Amor y Misericordia
fuente:www.misericordia-divina.com

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Desde Aqui Unidos una Hora Santa por la Vida Consagrada y por cada Uno de Nosotros, amen!!!!

jueves, 12 de marzo de 2020

Dichoso el hombre que confía en el Señor.





Evangelio según san Lucas 16, 19-31


Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo dijo Jesús a los fariseos:
"Había un hombre rico que se vestía de púrpura y lino, y todos los días celebraba espléndidos banquetes. Y había también un pobre, llamado Lázaro, tendido junto a la puerta y cubierto de llagas, que deseaba saciar su hambre con lo que tiraban de la mesa del rico. Hasta los perros venían a lamer sus llagas.
Un día el pobre murió y fue llevado por los ángeles al seno de Abrahán. También murió el rico y fue sepultado. Y en el abismo, cuando se encontraba entre tormentos, levantó los ojos el rico y vio a lo lejos a Abrahán y a Lázaro en su seno. Y gritó:
"Padre Abrahán, ten piedad de mí y envía a Lázaro para que moje en agua la punta de su dedo y refresque mi lengua, porque no soporto estas llamas".
Abrahán contestó:
"Recuerda, hijo, que ya recibiste tus bienes durante la vida, y Lázaro, en cambio, males. Ahora él está aquí consolado mientras tú estás atormentado. Pero además, entre ustedes y nosotros se abre un gran abismo, de suerte que los de aquí que quieran pasar hasta ustedes, no puedan; ni tampoco de allí puedan venir hasta nosotros".
El rico insistió:
"Te ruego, padre, que lo envíes a mi familia, para que diga a mis cinco hermanos la verdad y no vengan también ellos a este lugar de tormento".
Abrahán le respondió:
"Ya tienen a Moisés y a los profetas; que los escuchen".
El rico insistió:
"No, padre Abrahán; si se les presenta un muerto, se convertirán".
Entonces Abrahán le dijo:
"Si no escuchan a Moisés y a los profetas, tampoco harán caso aunque resucite un muerto".
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.


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Dichoso el hombre que confía en el Señor.

Dichoso el hombre que no sigue el consejo de los malvados, ni se entretiene en el camino de los pecadores, ni se sienta con los arrogantes, sino pone su alegría en la ley del Señor, meditándola día y noche.
Dichoso el hombre que confía en el Señor.

Es como un árbol plantado junto al río: da fruto a su tiempo y sus hojas no se marchitan; todo lo que hace le sale bien.
Dichoso el hombre que confía en el Señor.

No sucede lo mismo con los malvados, pues son como paja que se lleva el viento. Porque el Señor protege el camino de los justos, pero el camino de los malvados lleva a la perdición.
Dichoso el hombre que confía en el Señor.





SAN LUIS ORIONE. 
Nació en Pontecurone (Piamonte, Italia) el año 1872.
Muy joven ingresó en el convento franciscano de Voghera, que al año tuvo que dejar por motivos de salud. Fue alumno de san Juan Bosco en Turín hasta que en 1889 entró en el seminario diocesano de Tortona; se ordenó de sacerdote en 1895. A lo largo de su vida fundó numerosos oratorios, colegios, instituciones, congregaciones, entre los que cabe destacar la Pequeña Obra de la Divina Providencia, dedicada al ejercicio de la caridad, y los Pequeños Cottolengos, para los que sufren y los abandonados, surgidos en la periferia de las grandes ciudades. Su vida estuvo marcada por un gran amor a Cristo y a la Virgen, a la Iglesia y al Papa, y también al hombre, cuerpo y alma. Fue un gran apóstol, valiente e infatigable, lleno de bondad y ternura, entregado en particular a la causa de los que sufren, los marginados, las viudas y los huérfanos, y todos los pobres y desamparados. Falleció en San Remo el 12 de marzo de 1940. Lo canonizó Juan Pablo II el año 2004



Adoremos a Cristo, que se despojó de su rango y se hizo en todo igual a nosotros menos en el pecado.

-Tú que al entrar en el mundo has inaugurado el tiempo nuevo anunciado por los profetas, haz que tu Iglesia se renueve sin cesar.

-Tú que asumiste las debilidades de los hombres, dígnate ser luz para los ciegos, fuerza para los débiles, consuelo para los tristes.

-Tú que naciste pobre y humilde, mira con amor a los pobres y dígnate consolarlos.

-Tú que por tu nacimiento terreno anuncias a todos la alegría de una vida feliz, conforta a los que sufren y a cuantos los atienden.

Oración: Concédenos, Señor, que ahora acojamos gozosos a tu Hijo como redentor, y que también podamos recibirlo confiados cuando venga como juez. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.