Todos los Martes rezamos por los sacerdotes y las almas consagradas Desde aqui compartiremos nuestros encuentros.. Oh, Jesús, Pastor eterno de las almas, Dadnos muchos y santos sacerdotes y haz de nuestras familias semilleros de vocaciones.
A todos los sacerdotes, transfórmalos en Ti, Señor. Que el Espíritu Santo los posea, y que por ellos renueve la faz de la tierra.
viernes, 17 de enero de 2020
miércoles, 15 de enero de 2020
En tus libros se me ordena hacer tu voluntad; esto es, Señor lo que deseo: tu ley en medio de mi corazón. Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad.
Evangelio según san Marcos 1, 29-39
Gloria a ti, Señor.
En aquel tiempo, al salir Jesús de la sinagoga, fue con Santiago y Juan a casa de Simón y Andrés. La suegra de Simón estaba en cama, con fiebre, y enseguida le avisaron a Jesús. El se le acercó, y tomándola de la mano, la levantó. En ese momento se le quitó la fiebre y se puso a servirles.
Al atardecer, cuando el sol se ponía, le llevaron a todos los enfermos y poseídos del demonio, y todo el pueblo se apiñó junto a la puerta. Curó a muchos enfermos de diversos males y expulsó a muchos demonios, pero no dejó que los demonios hablaran, porque sabían quién era él.
De madrugada, cuando todavía estaba muy oscuro, Jesús se levantó, salió y se fue a un lugar solitario, donde se puso a orar. Simón y sus compañeros lo fueron a buscar, y al encontrarlo, le dijeron:
"Todos te andan buscando".
El les dijo:
"Vamos a los pueblos cercanos para predicar también allá el Evangelio, pues para eso he venido".
Y recorrió toda Galilea, predicando en las sinagogas y expulsando a los demonios.
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús
Salmo 39
Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad.
Esperé en el Señor con gran confianza; él se inclinó hacia mí y escuchó mis plegarias. Dichoso el hombre que ha puesto su confianza en el Señor y no acude a los idólatras, que se extravían con engaños.
Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad.
Sacrificios y ofrendas no quisiste, abriste, en cambio, mis oídos a tu voz. No exigiste holocaustos por la culpa, así que dije: "Aquí estoy".
Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad.
En tus libros se me ordena hacer tu voluntad; esto es, Señor lo que deseo: tu ley en medio de mi corazón.
Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad.
He anunciado tu justicia en la gran asamblea; no he cerrado mis labios, tú lo sabes, Señor.
Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad.
SAN ARNOLDO JANSSEN.
Nació el año 1837 en Goch, pequeña ciudad de la Baja Sajonia (Alemania). Ordenado de sacerdote en la diócesis de Münster, se dedicó doce años a la enseñanza. Dadas las dificultades de la Iglesia en Alemania, pasó a Holanda para dirigir un seminario misionero. Destacó por su devoción al Corazón de Jesús y su preocupación misionera. Su espiritualidad le llevó a la fundación de tres congregaciones: la "Sociedad del Verbo Divino", para el anuncio del Evangelio entre los no cristianos; su correspondiente rama femenina, las "Misioneras Siervas del Espíritu Santo", y las "Siervas del Espíritu Santo de la Adoración perpetua", para llevar una vida de estilo contemplativo. Todo para dar cumplimiento a las palabras de Jesús: "Rogad al dueño de la mies que envíe trabajadores a su mies". Murió el 15 de enero de 1909 en Steyl (Holanda). Fue canonizado en el 2003
Escribe san Pablo a los Corintios: --Hermanos, hay diversidad de dones, pero un mismo Espíritu; hay diversidad de ministerios, pero un mismo Señor; y hay diversidad de funciones, pero un mismo Dios que obra todo en todos. En cada uno se manifiesta el Espíritu para el bien común 1 Cor 12,4-7
A Dios Padre, que nos llama a formar un solo cuerpo y un solo espíritu, dirijamos nuestra oración:
-Para que la Iglesia sea cada vez más misionera y anuncie a los paganos de nuestro tiempo el Evangelio de la salvación.
-Para que conceda el espíritu del buen samaritano a los que se consagran al servicio de los marginados de la Iglesia y de la sociedad.
-Para que todos los creyentes en Cristo tengamos una actitud de diálogo abierto con las personas que encontremos en el camino de la vida.
-Para que aprendamos a perdonar para ser perdonados y seamos en toda ocasión constructores de reconciliación y de paz.
-Para que la familiaridad con Cristo nos llene de gozo, y sepamos comunicar ese gozo a los demás.
Oración: Acoge, Padre, la humilde expresión de nuestra fe, y robustece la esperanza de quienes queremos vivir en tu amor. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén
«MAESTRO, ¿DÓNDE VIVES?»
Benedicto XVI, Ángelus del 15-I-06
Queridos hermanos y hermanas:
El pasado domingo, en que celebramos el Bautismo del Señor, comenzó el tiempo ordinario del Año litúrgico. La belleza de este tiempo está en el hecho de que nos invita a vivir nuestra vida ordinaria como un itinerario de santidad, es decir, de fe y de amistad con Jesús, continuamente descubierto y redescubierto como Maestro y Señor, camino, verdad y vida del hombre. Es lo que nos sugiere, en la liturgia de hoy, el evangelio de san Juan, presentándonos el primer encuentro entre Jesús y algunos de los que se convertirían en sus apóstoles. Eran discípulos de Juan Bautista, y fue precisamente él quien los dirigió a Jesús, cuando, después del bautismo en el Jordán, lo señaló como «el Cordero de Dios» (Jn 1,36). Entonces, dos de sus discípulos siguieron al Mesías, el cual les preguntó: «¿Qué buscáis?». Los dos le preguntaron: «Maestro, ¿dónde vives?». Y Jesús les respondió: «Venid y lo veréis», es decir, los invitó a seguirlo y a estar un poco con él. Quedaron tan impresionados durante las pocas horas transcurridas con Jesús, que inmediatamente uno de ellos, Andrés, habló de él a su hermano Simón, diciéndole: «Hemos encontrado al Mesías». He aquí dos palabras singularmente significativas: «buscar» y «encontrar».
Podemos considerar estos dos verbos de la página evangélica de hoy y sacar una indicación fundamental para el nuevo año, que queremos que sea un tiempo para renovar nuestro camino espiritual con Jesús, con la alegría de buscarlo y encontrarlo incesantemente. En efecto, la alegría más auténtica está en la relación con él, encontrado, seguido, conocido y amado, gracias a una continua tensión de la mente y del corazón. Ser discípulo de Cristo: esto basta al cristiano. La amistad con el Maestro proporciona al alma paz profunda y serenidad incluso en los momentos oscuros y en las pruebas más arduas. Cuando la fe afronta noches oscuras, en las que no se «siente» y no se «ve» la presencia de Dios, la amistad de Jesús garantiza que, en realidad, nada puede separarnos de su amor (cf. Rm 8,39).
Buscar y encontrar a Cristo, manantial inagotable de verdad y de vida: la palabra de Dios nos invita a reanudar, al inicio de un nuevo año, este camino de fe que nunca concluye. «Maestro, ¿dónde vives?», preguntamos también nosotros a Jesús, y él nos responde: «Venid y lo veréis».
Para el creyente es siempre una búsqueda incesante y un nuevo descubrimiento, porque Cristo es el mismo ayer, hoy y siempre, pero nosotros, el mundo, la historia, no somos nunca los mismos, y él viene a nuestro encuentro para donarnos su comunión y la plenitud de la vida. Pidamos a la Virgen María que nos ayude a seguir a Jesús, gustando cada día la alegría de penetrar cada vez más en su misterio.
preparemos nuestro corazon y empezar el año 2020 con el Espiritu Santo Unidos en los Brazos de Jesus y Maria.
Recibid ¡oh Espíritu Santo!, la consagracion perfecta y absoluta de todo mi ser, que os hago en este día para que os dignéis ser en adelante, en cada uno de los instantes de mi vida, en cada una de mis acciones, mi director, mi luz, mi guía, mi fuerza, y todo el amor de mi corazón.
Yo me abandono sin reservas a vuestras divinas operaciones, y quiero ser siempre dócil a vuestras santas inspiraciones.
¡Oh Santo Espíritu! Dignaos formarme con María y en María, según el modelo de vuestro amado Jesús. Gloria al Padre Creador. Gloria al Hijo Redentor. Gloria al Espíritu Santo Santificador. Amén
Ven Espíritu de Amor y de Paz
Compuesta por Juan Pablo II para el 1998, en preparación al gran jubileo
Espíritu Santo, dulce huésped del alma,
muéstranos el sentido profundo del gran jubileo
y prepara nuestro espíritu para celebrarlo con fe,
en la esperanza que no defrauda,
en la caridad que no espera recompensa
Espíritu de verdad, que conoces las profundidades de Dios,
Compuesta por Juan Pablo II para el 1998, en preparación al gran jubileo
Espíritu Santo, dulce huésped del alma,
muéstranos el sentido profundo del gran jubileo
y prepara nuestro espíritu para celebrarlo con fe,
en la esperanza que no defrauda,
en la caridad que no espera recompensa
Espíritu de verdad, que conoces las profundidades de Dios,
memoria y profecía de la Iglesia,
dirige la humanidad para que reconozca en Jesús de Nazaret el Señor de la gloria, el Salvador del mundo,
la culminación de la historia.
¡Ven, Espíritu de amor y de paz!
Espíritu creador, misterioso artífice del Reino,
guía la Iglesia con la fuerza de tus santos dones
para cruzar con valentía el umbral del nuevo milenio
y llevar a las generaciones venideras
la luz de la Palabra que salva.
Espíritu de santidad, aliento divino que mueve el universo,
ven y renueva la faz de la tierra.
Suscita en los cristianos el deseo de la plena unidad,
para ser verdaderamente en el mundo signo e instrumento
de la íntima unión con Dios y de la unidad del género humano.
¡Ven, Espíritu de amor y de paz!
Espíritu de comunión, alma y sostén de la Iglesia,
haz que la riqueza de los carismas y ministerios
contribuya a la unidad del Cuerpo de Cristo,
y que los laicos, los consagrados y los ministros ordenados colaboren juntos en la edificación del único reino de Dios.
Espíritu de consuelo, fuente inagotable de gozo y de paz,
suscita solidaridad para con los necesitados,
da a los enfermos el aliento necesario,
infunde confianza y esperanza en los que sufren,
acrecienta en todos el compromiso por un mundo mejor.
¡Ven, Espíritu de amor y de paz!
Espíritu de sabiduría, que iluminas la mente y el corazón,
orienta el camino de la ciencia y de la técnica
al servicio de la vida, de la justicia y de la paz.
Haz fecundo el diálogo con los miembros de otras religiones,
y que las diversas culturas se abran a los valores del Evangelio.
Espíritu de vida, por el cual el Verbo se hizo carne
en el seno de la Virgen, mujer del silencio y de la escucha,
haznos dóciles a las muestras de tu amor
y siempre dispuestos a acoger los signos de los tiempos
que tú pones en el curso de la historia.
¡Ven, Espíritu de amor y de paz!
A ti, Espíritu de amor,
junto con el Padre omnipotente
y el Hijo unigénito,
alabanza, honor y gloria
por los siglos de los siglos. Amén.
dirige la humanidad para que reconozca en Jesús de Nazaret el Señor de la gloria, el Salvador del mundo,
la culminación de la historia.
¡Ven, Espíritu de amor y de paz!
Espíritu creador, misterioso artífice del Reino,
guía la Iglesia con la fuerza de tus santos dones
para cruzar con valentía el umbral del nuevo milenio
y llevar a las generaciones venideras
la luz de la Palabra que salva.
Espíritu de santidad, aliento divino que mueve el universo,
ven y renueva la faz de la tierra.
Suscita en los cristianos el deseo de la plena unidad,
para ser verdaderamente en el mundo signo e instrumento
de la íntima unión con Dios y de la unidad del género humano.
¡Ven, Espíritu de amor y de paz!
Espíritu de comunión, alma y sostén de la Iglesia,
haz que la riqueza de los carismas y ministerios
contribuya a la unidad del Cuerpo de Cristo,
y que los laicos, los consagrados y los ministros ordenados colaboren juntos en la edificación del único reino de Dios.
Espíritu de consuelo, fuente inagotable de gozo y de paz,
suscita solidaridad para con los necesitados,
da a los enfermos el aliento necesario,
infunde confianza y esperanza en los que sufren,
acrecienta en todos el compromiso por un mundo mejor.
¡Ven, Espíritu de amor y de paz!
Espíritu de sabiduría, que iluminas la mente y el corazón,
orienta el camino de la ciencia y de la técnica
al servicio de la vida, de la justicia y de la paz.
Haz fecundo el diálogo con los miembros de otras religiones,
y que las diversas culturas se abran a los valores del Evangelio.
Espíritu de vida, por el cual el Verbo se hizo carne
en el seno de la Virgen, mujer del silencio y de la escucha,
haznos dóciles a las muestras de tu amor
y siempre dispuestos a acoger los signos de los tiempos
que tú pones en el curso de la historia.
¡Ven, Espíritu de amor y de paz!
A ti, Espíritu de amor,
junto con el Padre omnipotente
y el Hijo unigénito,
alabanza, honor y gloria
por los siglos de los siglos. Amén.
Mas Oraciones Aqui
Compartimos Fotos de la Hermana Clara Montilla gentileza del Portal Montecristo de Venezuela, gracias amigos, recemos unidos por ella y su mision, por las intenciones de Maria Madre de las Almas Consagradas y por la Congregacion Siervas de Jesus..
martes, 14 de enero de 2020
Madre de los sacerdotes; hazlos puros, hazlos limpios, vibrantes en la oración. Hazlos fuertes en la esperanza, firmes en el amor ... fuentes vivas, llamas nuevas, murallas de la ciudad de Dios. Haz que sean santos y sean sacerdotes según el Corazón de Jesús. Amen.
Evangelio según San Marcos 1,21b-28.
Jesús entró a Cafarnaún, y cuando llegó el sábado, Jesús fue a la sinagoga y comenzó a enseñar.
Todos estaban asombrados de su enseñanza, porque les enseñaba como quien tiene autoridad y no como los escribas.
Y había en la sinagoga un hombre poseído de un espíritu impuro, que comenzó a gritar:
"¿Qué quieres de nosotros, Jesús Nazareno? ¿Has venido para acabar con nosotros? Ya sé quién eres: el Santo de Dios".
Pero Jesús lo increpó, diciendo: "Cállate y sal de este hombre".
El espíritu impuro lo sacudió violentamente y, dando un gran alarido, salió de ese hombre.
Todos quedaron asombrados y se preguntaban unos a otros: "¿Qué es esto? ¡Enseña de una manera nueva, llena de autoridad; da órdenes a los espíritus impuros, y estos le obedecen!".Y su fama se extendió rápidamente por todas partes, en toda la región de Galilea.
Palabra del Señor
A Cristo, que de niño tuvo que emigrar con su familia, elevemos confiados nuestra oración:
-Para que las Iglesias locales respeten y favorezcan la identidad cultural de los inmigrantes.
-Para que los gobiernos y cuantos tienen poder abandonen los sistemas que crean marginación y obligan a la emigración.
-Para que se reconozcan los derechos y valores de los emigrantes y exiliados.
-Para que los creyentes cristianos acojamos, respetemos y protejamos a las personas y a las familias que se han visto obligadas a emigrar.
Oración:
Para ti, Señor Jesús, nadie es extraño ni está alejado de tu protección; mira con piedad a los emigrantes y refugiados, concédeles a ellos un feliz retorno a su patria y a nosotros danos un amor como el tuyo hacia ellos. Tú, que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.
Meditar
En esto se manifestó el amor que Dios nos tiene: en que Dios envió al mundo a su Hijo único para que vivamos por medio de él. En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó y nos envió a su Hijo como propiciación por nuestros pecados. Queridos, si Dios nos amó de esta manera, también nosotros debemos amarnos unos a otros (1 Jn 4,9-11).Invoquemos confiados a Cristo, pastor y guardián de nuestras vidas, y digámosle: Favorécenos, Señor, por tu bondad.
-Buen Pastor del rebaño de Dios, ven a reunir a todos los hombres en tu Iglesia.
-Ayuda, Señor, a los pastores de tu pueblo peregrino, para que apacienten sin desfallecer a tu grey hasta que vuelvas.
-Escoge de entre nosotros pregoneros de tu palabra, para que anuncien tu Evangelio hasta los confines del mundo.
-Ten compasión de los que en su trabajo desfallecen a mitad de camino, haz que encuentren un amigo que los levante y conforte.
-Muestra tu gloria en el gozo de tu reino a los que en este destierro escucharon tu voz.
Oración: Despierta tu poder y ven, Señor; que tu brazo liberador nos salve de los peligros que nos amenazan. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén
Madre de Cristo, Sumo y Eterno Sacerdote,
fuente de reconciliación para el mundo,derrama sobre nosotros su luz, su amor, su perdón.
Madre de la Vocación,
Madre de los sacerdotes;
hazlos puros, hazlos limpios,
vibrantes en la oración. Hazlos fuertes en la esperanza,
firmes en el amor ...
fuentes vivas, llamas nuevas, murallas de la ciudad de Dios.
Haz que sean santos y sean sacerdotes según el Corazón de Jesús.
Amen.
Oraciones para repetir a los Pies del Santisimo, o bien para pedir en nuestra oracion diaria por los sacerdotes
Oremos
A todos tus sacerdotes
Oremos
A todos tus sacerdotes
Dales tu ciencia y tus virtudes, Señor …
Te rogamos óyenos
Te rogamos óyenos
Dales paciencia, caridad, obediencia y benignidad …
Te rogamos óyenos
Dales amor al estudio y un intenso amor a la Eucaristía …
Te rogamos óyenos
Dales celo ardiente por las almas y fuego divino para que abrasen los corazones …
Te rogamos óyenos
Dales humildad, talento y respeto a su dignidad …
Te rogamos óyenos
Dales delicadeza en observar la rúbricas y en cuidar la celebración de los sacramentos …
Te rogamos óyenos
Dales grande sumisión al Santo Padre Francisco y a sus obispos …
Te rogamos óyenos
Dales horror a las cosas del mundo, dales rectitud y justicia …
Te rogamos óyenos
Dales un gran amor a María y a los santos …Te rogamos óyenos
Te rogamos óyenos
Dales amor al estudio y un intenso amor a la Eucaristía …
Te rogamos óyenos
Dales celo ardiente por las almas y fuego divino para que abrasen los corazones …
Te rogamos óyenos
Dales humildad, talento y respeto a su dignidad …
Te rogamos óyenos
Dales delicadeza en observar la rúbricas y en cuidar la celebración de los sacramentos …
Te rogamos óyenos
Dales grande sumisión al Santo Padre Francisco y a sus obispos …
Te rogamos óyenos
Dales horror a las cosas del mundo, dales rectitud y justicia …
Te rogamos óyenos
Dales un gran amor a María y a los santos …Te rogamos óyenos
Renueva en todos tus sacerdotes
en los fervorosos y en los abatidos,
en los que luchan,
en los que te aman con ardor,
en los que han perdido la esperanza,
el amor a Ti y a tu Iglesia.
Que resplandezcan en sus vidas las virtudes de la pureza y la obediencia,
la paciencia y la caridad, la dulzura y la comprensión,
el celo ardiente por la salvación de las almas,
la humildad y la sencillez.
Danos sacerdotes según tu corazón.
Inspira y ayuda, Señor,
a los sacerdotes que trabajan en los seminarios y casas de formación
para que den a tu Iglesia santos, doctores, mártires, apóstoles,
una nueva generación de testigos de Cristo inspirados
de un nuevo ardor misionero para la nueva evangelización.
Envíanos, Señor, sacerdotes santos.
Te pedimos, Señor, por todos aquellos que consagran sus vidas
a la pastoral vocacional para que en nombre de Cristo no dejen de lanzar
las redes para dar a la Iglesia las vocaciones que necesita para cumplir
con su misión.
Necesitamos tus sacerdotes. Envíalos, Señor
.
en los fervorosos y en los abatidos,
en los que luchan,
en los que te aman con ardor,
en los que han perdido la esperanza,
el amor a Ti y a tu Iglesia.
Que resplandezcan en sus vidas las virtudes de la pureza y la obediencia,
la paciencia y la caridad, la dulzura y la comprensión,
el celo ardiente por la salvación de las almas,
la humildad y la sencillez.
Danos sacerdotes según tu corazón.
Inspira y ayuda, Señor,
a los sacerdotes que trabajan en los seminarios y casas de formación
para que den a tu Iglesia santos, doctores, mártires, apóstoles,
una nueva generación de testigos de Cristo inspirados
de un nuevo ardor misionero para la nueva evangelización.
Envíanos, Señor, sacerdotes santos.
Te pedimos, Señor, por todos aquellos que consagran sus vidas
a la pastoral vocacional para que en nombre de Cristo no dejen de lanzar
las redes para dar a la Iglesia las vocaciones que necesita para cumplir
con su misión.
Necesitamos tus sacerdotes. Envíalos, Señor
.
Desde Venezuela fotos de la hna Clara Montilla con la sra Gladys Morales del Portal Montecristo, que lo encuentras en Faceboock .
Video desde Carrizal Santuario de la Virgen Maria Madre de las Almas Consagradas.
martes, 17 de diciembre de 2019
Te pedimos Virgen Santísima que hagas de las almas consagradas presentes y futuras, almas puras, entregadas al llamado y elección de Dios. Almas consoladoras que a diario mediten en la Pasión del Señor, y vean en ella el modelo de entrega y amor al que han sido llamados.
Evangelio según san Mateo 1, 1-17
Gloria a ti, Señor.
Genealogía de Jesucristo, hijo de David, hijo de Abrahán: Abrahán
engendró a Isaac, Isaac a Jacob, Jacob a Judá y a sus hermanos;
Judá engendró de Tamar a Fares y a Zará, Fares a
Esrón, Esrón a Arán, Arán a Aminadab, Aminadab a Naasón,
Esrón, Esrón a Arán, Arán a Aminadab, Aminadab a Naasón,
Naasón a Salmón, Salmón
engendró, de Rajab, a Booz, Booz engendró de Rut a Obed,
engendró, de Rajab, a Booz, Booz engendró de Rut a Obed,
Obed a Jesé, y Jesé al Rey David. David engendró de la mujer de Urías,
a Salomón, Salomón a Roboam, Roboam a Abiá, Abiá a
Asaf, Asaf a Josafat, Josafat a Jorán, Jorán a Ozías,
Asaf, Asaf a Josafat, Josafat a Jorán, Jorán a Ozías,
Ozías a Joatán, Joatán a Acaz, Acaz a Ezequías,
Ezequías a Manasés, Manasés a Amón,
Amón a Josías, Josías engendró a Jeconías
y a sus hermanos, durante el destierro en Babilonia.
Después del destierro en Babilonia, Jeconías engendró a Salatiel,
y a sus hermanos, durante el destierro en Babilonia.
Después del destierro en Babilonia, Jeconías engendró a Salatiel,
Salatiel a Zorobabel,
Zorobabel a Abiud, Abiud a Eliaquín, Eliaquín a Azor,
Zorobabel a Abiud, Abiud a Eliaquín, Eliaquín a Azor,
Azor a Sadoc, Sadoc a Aquín, Aquín a
Eliud, Eliud a Eleazar, Eleazar a Matán, Matán a Jacob,
Eliud, Eliud a Eleazar, Eleazar a Matán, Matán a Jacob,
y Jacob engendró a José, el esposo de María,
de la cual nació Jesús, llamado Cristo.
De modo que el total de generaciones, desde Abrahán hasta David
De modo que el total de generaciones, desde Abrahán hasta David
es de catorce, desde David hasta la deportación de Babilonia es de catorce,
y desde la deportación a Babilonia hasta Cristo es de catorce.
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor
Dios nuestro, creador y redentor de la humanidad: tú que quisiste que tu Verbo eterno tomara carne en el seno de la siempre Virgen María; escucha nuestras súplicas y concédenos que tu Hijo, que ha tomado nuestra naturaleza humana, nos haga partícipes de su naturaleza divina. él, que vive y reina contigo... Amén
Espíritu Santo, Tu que me aclaras todo,
que iluminas todos los caminos para que yo alcance mi ideal.
Tu que me das el don Divino de perdonar y olvidar el mal que me hacen y que en todos los instantes de mi vida estas conmigo.
Quiero en este corto diálogo agradecerte por todo y confirmar que nunca quiero separarme de Ti, por mayor que sea la ilusión material.
Deseo estar contigo y todos mis seres queridos en la gloria perpetua.
Gracias por tu misericordia para conmigo y los mios.
Gracias Dios mio
Meditacion sobre la Advocacion de Maria Madre de las Almas Consagradas
Reza el Santo Rosario con nosotros por las Vocaciones religiosas
MISTERIOS DOLOROSOS
Martes y viernes
La oración de Jesús en el Huerto Mt 26, 36-37; Lc 22, 41-44
Va Jesús con ellos a una propiedad llamada Getsemaní, y dice a los discípulos: Sentaos aquí, mientras voy allá a orar. Y tomando consigo a Pedro y a los dos hijos de Zebedeo, comenzó a sentir tristeza y angustia. Y adelantándose un poco, cayó rostro en tierra, y dijo: Padre si quieres aparta de mí esta copa, pero no se haga mi voluntad sino la tuya. Y sumido en agonía, insitía más en su oración. Su sudor se hizo como gotas espesas de sangre que caían en tierra.
Te pedimos Virgen Santísima por todos aquellos jóvenes que sienten duda de la elección e invitación del Señor a la Vida Religiosa. Te pedimos que al igual que Jesús sepan responder: "Padre si quieres aparta de mi esta copa, pero no se haga mi voluntad sino la tuya" Que aún a cuesta de lo que sea sepan responder al Señor.
La flagelación de Jesús Jn 18, 38-40; 19,1
(Pilato) volvió a salir donde los judíos y les dijo: Yo no encuentro ningún delito en él ¿Queréis, pues, que os ponga en libertad al Rey de los judios? Ellos volvieron a gritar diciendo:!A ése no; a Barrabás! Pilato entonces tomó a Jesús y mandó azotarle.
Te pedimos Virgen Santísima que les des la gracia a todos los que son llamados a la Vida Religiosa, los del presente y los del futuro, de no negar a Jesús. Dales la gracia de serle fiel hasta el final, de no flagelar nunca su cuerpo místico.
La coronación de espinas Mt 27, 29-30
Los soldados trenzando una corona de espinas, se la pusieron sobre su cabeza, y en su mano derecha una caña; y doblando la rodilla delante de él, le hacían burla diciendo: Salve, Rey de los judíos!; y después de escupirle, tomaron la caña y le golpeaban en la cabeza.
Te pedimos Virgen Santísima que hagas de las almas consagradas presentes y futuras, almas puras, entregadas al llamado y elección de Dios. Almas consoladoras que a diario mediten en la Pasión del Señor, y vean en ella el modelo de entrega y amor al que han sido llamados.
Jesús carga con la cruz Jn 19, 17;Mc 15, 21
Cuando se hubieron burlado de él, le quitaron el manto, le pusieron sus ropas y le llevaron a crucificarle. Y él cargando con su cruz, salió hacia el lugar llamado Calvario. Y obligaron a uno que pasaba, a Simón de Cirene a que llevara su cruz.
Te pedimos Virgen Santísima que con el sí fiel de muchos religiosos, ayudemos a cargar la cruz del Señor. No permitas que ninguno de sus elegidos ponga más peso a su cruz. Te pedimos, entrega hasta el extremo y olvido de sí. Te rogamos especialmente por todos aquellos jóvenes que se sienten débiles para responedr al pensar en lo exigente de tu llamado. Dales el amor necesario para la entrega.
La crucifixión y muerte de Jesús Lc 23, 33-34, 44-46; Jn 19,33-35
Llegados al lugar llamado Calvario, le crucificaronJesús decía: Padre perdónales, porque no saben lo que hacenEra ya cerca de la hora sexta cuando al eclipsarse el sol, hubo oscuridad sobre toda la tierra hasta la hora nona Jesús, dando un fuerte grito, dijo: Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu y, dicho esto, expiró. Como le vieron muerto, no le quebraron las piernas, sino que uno de los soldados le traspasó el costado con una lanza y al instante salió sangre y agua.
Te pedimos Virgen Santísima que por los sufrimientos de tu Hijo en la cruz, y la fecundidad de su Corazón Traspasado, se renueve la Vida Religiosa, bañando a muchos jóvenes con la gracia que ellos necesitan para que en sus vidas germine la semilla de su vocación y por medio de su sí, sean ellos cooperadores de la Nueva Primavera de nuestra Iglesia.
Fuente; Corazones.org
Aqui en este video rezamos un misterio del Santo Rosario por los sacerdotes y las almas consagradas
Ademas compartimos el Relato de La Hermana Clara
Oremos por las Siervas de Jesus y las Intenciones de Maria Santisima.Amen.
Ademas compartimos el Relato de La Hermana Clara
Oremos por las Siervas de Jesus y las Intenciones de Maria Santisima.Amen.
Etiquetas:
Santo Rosario del Arca San Juan Pablo II
domingo, 15 de diciembre de 2019
"El Señor ha elegido las mas pequeñas..." gracias Señor!!!!
Novedades del Camino de Maria y Difusión
Con Alegría les contamos que seguimos caminando en oración, los integrantes del arca de oración San Juan Pablo II llevando la devoción y difusión de Maria Madre de las Almas Consagradas.
En la Iglesia Santa Magdalena Sofia Barat de Villa Pueyrredon : Av. Salvador María del Carril 2458, CABA
La srta Nelly reza los Martes por las intenciones de la Santisima Virgen Maria Madre de las Almas Consagradas
![]() |
| Aqui la srta Nelly junto a Maria Ines con las hermanas de Tigre en peregrinacion de La Imagen de Arcas |
Mexico
Recibe material de apostolado para rezar y difundir a Maria Madre de las Almas Consagradas la sra Sandy, desde aqui Agradecemos y rezamos por ella tambien para apoyar su apostolado y el camino de Maria que quiere llegar a todos!!!!!
"En eso, queridos amigos, consiste la verdadera alegría: es sentir que un gran misterio, el misterio del amor de Dios, visita y colma nuestra existencia personal y comunitaria. Para alegrarnos, no sólo necesitamos cosas, sino también amor y verdad: necesitamos al Dios cercano que calienta nuestro corazón y responde a nuestros anhelos más profundos..."
Evangelio según san Mateo 11, 2-11
Gloria a ti, Señor.
En aquel tiempo,Juan se encontraba en la cárcel, y habiendo oído hablar de las obras de Cristo,
le mandó a preguntar por medio de dos de sus discípulos:
"¿Eres tú el que ha de venir o tenemos que esperar a otro?"
Jesús les respondió:
"Vayan a contar a Juan lo que están viendo y oyendo: los ciegos ven y los cojos andan; los leprosos quedan limpios y los sordos oyen; los muertos resucitan y a los pobres se les anuncia el
Evangelio. ¡Dichoso el que no se siente defraudado por mí!"
Cuando se fueron los discípulos, Jesús se puso a hablar a la gente acerca de Juan:
"¿Qué fueron a ver en el desierto?, ¿una caña sacudida por el viento? Pues, ¿qué fueron a ver?
¿Un hombre lujosamente vestido? Los que visten con lujo habitan en los palacios. ¿A qué
fueron, pues? ¿A ver a un profeta? Sí, y les aseguro que más que un profeta.
Porque de él está escrito:
"Yo envío mi mensajero por delante de ti y te prepare el camino".
Les aseguro que no ha nacido de mujer uno más grande que Juan el Bautista, aunque el más pequeño en el Reino de los cielos es más grande que él".
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús
Les aseguro que no ha nacido de mujer uno más grande que Juan el Bautista, aunque el más pequeño en el Reino de los cielos es más grande que él".
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús
Salmo 145
Ven, Señor, a salvarnos.
El Señor siempre es fiel a su palabra, y es quien hace justicia al oprimido él proporciona pan a los hambrientos y libera al cautivo.
Ven, Señor, a salvarnos.
Abre el Señor los ojos de los ciegos y alivia al agobiado. Ama el Señor al hombre justo y toma al forastero a su cuidado.
Ven, Señor, a salvarnos.
A la viuda y al huérfano sustenta y trastorna los planes del inicuo. Reina el Señor eternamente. Reina tu Dios, oh Sión, reina por siglos.
Ven, Señor, a salvarnos.
Lectura de la carta del apóstol Santiago
5, 7-10
Hermanos: Sean pacientes hasta la venida del Señor. Vean cómo el campesino aguarda
paciente los frutos preciosos de la tierra, mientras espera las lluvias tempraneras y tardías. Así también ustedes:
con paciencia mantengan firme el ánimo, porque la venida del Señor está cerca. No murmuren unos de otros para no ser condenados.
Miren que el juez está ya a la puerta. Tomen, hermanos, como ejemplo de paciencia y
sufrimiento a los profetas, que hablaron en nombre del Señor.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
Hermanos: Sean pacientes hasta la venida del Señor. Vean cómo el campesino aguarda
paciente los frutos preciosos de la tierra, mientras espera las lluvias tempraneras y tardías. Así también ustedes:
con paciencia mantengan firme el ánimo, porque la venida del Señor está cerca. No murmuren unos de otros para no ser condenados.
Miren que el juez está ya a la puerta. Tomen, hermanos, como ejemplo de paciencia y
sufrimiento a los profetas, que hablaron en nombre del Señor.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
Confortados por el anuncio de la venida del Señor, oremos, hermanos y hermanas, mientras esperamos confiadamente nuestra total liberación:
Para que Dios visite a la santa Iglesia con su venida y la gobierne con su asistencia, roguemos al Señor.
Escúchanos, Padre.
Para que con la tutela divina nuestros tiempos sean tranquilos y nuestra vida feliz, roguemos al Señor.
Escúchanos, Padre.
Para que el Señor, con su venida, cure los dolores de los enfermos, dé paz y alegría a los que no la tienen y libre al mundo de todos los males, roguemos al Señor.
Escúchanos, Padre.
Para que quienes ahora recordamos con piedad la primera venida del Señor en la carne, merezcamos participar también con gozo en su gloriosa aparición al final de los tiempos, roguemos al Señor.
Escúchanos, Padre.
Escucha, Señor, las oraciones de tu pueblo y, con la fuerza de tu amor, mantén nuestro caminar hacia el que ha de venir; concédenos que, perseverando con paciencia, hagamos madurar las semillas que tú mismo siembras en nuestros corazones y las hagamos fructificar con acción de gracias.
Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
Oremos a Jesucristo, que es camino, verdad y vida de los hombres, y digámosle: Ven, Señor, y quédate con nosotros.
-Jesús, Hijo del Altísimo, anunciado por el ángel Gabriel a María Virgen, ven a reinar para siempre sobre tu pueblo.
-Santo de Dios, ante cuya venida el Precursor saltó de gozo en el seno de Isabel, ven y alegra al mundo con la gracia de la salvación.
-Jesús, Salvador, cuyo nombre el ángel reveló a José, ven a salvar al pueblo de sus pecados.
-Luz del mundo, a quien esperaban Simeón y todos los justos, ven a consolar a tu pueblo.
-Sol naciente que nos visitará de lo alto, como profetizó Zacarías, ven a iluminar a los que viven en tinieblas y en sombra de muerte.
Señor Jesús, aviva nuestra fe y nuestra esperanza para que podamos salir a tu encuentro llenos de amor. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén
Benedicto XVI, Ángelus del 13 de diciembre de 2009
Queridos hermanos y hermanas:
Estamos ya en el tercer domingo de Adviento . Hoy en la liturgia resuena la invitación del apóstol san Pablo: «Estad siempre alegres en el Señor; os lo repito, estad alegres. El Señor está cerca» (Flp 4,4-5).
La madre Iglesia, mientras nos acompaña hacia la santa Navidad, nos ayuda a redescubrir el sentido y el gusto de la alegría cristiana, tan distinta de la del mundo. En este domingo, según una bella tradición, los niños de Roma vienen a que el Papa bendiga las estatuillas del Niño Jesús, que pondrán en sus belenes. Y, de hecho, veo aquí en la plaza de San Pedro a numerosos niños y muchachos, junto a sus padres, profesores y catequistas. Queridos hermanos, os saludo a todos con gran afecto y os doy las gracias por haber venido. Me alegra saber que en vuestras familias se conserva la costumbre de montar el belén. Pero no basta repetir un gesto tradicional, aunque sea importante. Hay que tratar de vivir en la realidad de cada día lo que el belén representa, es decir, el amor de Cristo, su humildad, su pobreza. Es lo que hizo san Francisco en Greccio: representó en vivo la escena de la Natividad, para poderla contemplar y adorar, pero sobre todo para saber poner mejor en práctica el mensaje del Hijo de Dios, que por amor a nosotros se despojó de todo y se hizo niño pequeño.
La bendición de los "Bambinelli" [estatuillas del Niño Jesús para el belén],
La bendición de los "Bambinelli" [estatuillas del Niño Jesús para el belén],
como se dice en Roma, nos recuerda que el belén es una escuela de vida, donde podemos aprender el secreto de la verdadera alegría, que no consiste en tener muchas cosas, sino en sentirse amados por el Señor, en hacerse don para los demás y en quererse unos a otros. Contemplemos el belén: la Virgen y san José no parecen una familia muy afortunada; han tenido su hijo en medio de grandes dificultades; sin embargo, están llenos de profunda alegría, porque se aman, se ayudan y sobre todo están seguros de que en su historia está la obra Dios, que se ha hecho presente en el niño Jesús. ¿Y los pastores? ¿Qué motivo tienen para alegrarse? Ciertamente el recién nacido no cambiará su condición de pobreza y de marginación. Pero la fe les ayuda a reconocer en el «niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre», el "signo" del cumplimiento de las promesas de Dios para todos los hombres «a quienes él ama» (Lc 2,12.14), ¡también para ellos!
En eso, queridos amigos, consiste la verdadera alegría: es sentir que un gran misterio, el misterio del amor de Dios, visita y colma nuestra existencia personal y comunitaria. Para alegrarnos, no sólo necesitamos cosas, sino también amor y verdad: necesitamos al Dios cercano que calienta nuestro corazón y responde a nuestros anhelos más profundos. Este Dios se ha manifestado en Jesús, nacido de la Virgen María. Por eso el Niño, que ponemos en el portal o en la cueva, es el centro de todo, es el corazón del mundo. Oremos para que toda persona, como la Virgen María, acoja como centro de su vida al Dios que se ha hecho Niño, fuente de la verdadera alegría.
Saludos después del Ángelus
En este tiempo de espera de la Navidad se nos invita a dar testimonio de la Buena Nueva abriendo nuestro corazón a nuestros hermanos y hermanas. No esperéis a que pase el tiempo, sino sed, desde hoy, los testigos fervientes de la misericordia, de la ternura y de la bondad de Dios hacia todos los hombres. Que nuestra esperanza sea contagiosa y nuestros gestos fraternos, espontáneos. Pidamos a la Virgen María, Madre del Salvador, que nos guíe al encuentro de su Hijo que viene por nuestros caminos. A todos deseo una buena preparación para la fiesta de Navidad.
La liturgia de este tercer domingo de Adviento, marcada por la alegre espera de la venida del Señor, nos invita a alegrarnos en la esperanza de nuestra salvación. Que estos días de preparación para la Navidad sean un tiempo de genuina conversión y renovación interior para todos los cristianos.
Las lecturas bíblicas del tercer domingo de Adviento nos invitan a vivir la espera del Señor como un momento de alegría. «¡Israel, alégrate y exulta de todo corazón!» exclama el profeta Sofonías al pueblo (So 3,14). Queremos compartir esta alegría con todos. Es lo que hacemos cuando nos aceptamos como hermanos y hermanas y nos damos concretamente lo que necesitamos para vivir. La alegría y la bondad son los signos de la presencia del Señor, que quiere dar siempre a este mundo la luz de su amor.
En este tercer domingo de Adviento, y ante la presencia ya cercana del Señor Jesús, la liturgia nos invita con insistencia a la alegría. En Cristo se cumplen las palabras del profeta Sofonías a Israel: «El Señor tu Dios, en medio de ti, es un guerrero que salva. Él se goza y se complace en ti, te ama y se alegra con júbilo». Exhorto a todos, y especialmente a los nuevos presbíteros, a proseguir, apoyados en la seguridad del amor infinito de Dios manifestado en Cristo, el camino de preparación espiritual para la Navidad, y celebrar así, con gozo y fruto abundante, el nacimiento del Salvador
En eso, queridos amigos, consiste la verdadera alegría: es sentir que un gran misterio, el misterio del amor de Dios, visita y colma nuestra existencia personal y comunitaria. Para alegrarnos, no sólo necesitamos cosas, sino también amor y verdad: necesitamos al Dios cercano que calienta nuestro corazón y responde a nuestros anhelos más profundos. Este Dios se ha manifestado en Jesús, nacido de la Virgen María. Por eso el Niño, que ponemos en el portal o en la cueva, es el centro de todo, es el corazón del mundo. Oremos para que toda persona, como la Virgen María, acoja como centro de su vida al Dios que se ha hecho Niño, fuente de la verdadera alegría.
Saludos después del Ángelus
En este tiempo de espera de la Navidad se nos invita a dar testimonio de la Buena Nueva abriendo nuestro corazón a nuestros hermanos y hermanas. No esperéis a que pase el tiempo, sino sed, desde hoy, los testigos fervientes de la misericordia, de la ternura y de la bondad de Dios hacia todos los hombres. Que nuestra esperanza sea contagiosa y nuestros gestos fraternos, espontáneos. Pidamos a la Virgen María, Madre del Salvador, que nos guíe al encuentro de su Hijo que viene por nuestros caminos. A todos deseo una buena preparación para la fiesta de Navidad.
La liturgia de este tercer domingo de Adviento, marcada por la alegre espera de la venida del Señor, nos invita a alegrarnos en la esperanza de nuestra salvación. Que estos días de preparación para la Navidad sean un tiempo de genuina conversión y renovación interior para todos los cristianos.
Las lecturas bíblicas del tercer domingo de Adviento nos invitan a vivir la espera del Señor como un momento de alegría. «¡Israel, alégrate y exulta de todo corazón!» exclama el profeta Sofonías al pueblo (So 3,14). Queremos compartir esta alegría con todos. Es lo que hacemos cuando nos aceptamos como hermanos y hermanas y nos damos concretamente lo que necesitamos para vivir. La alegría y la bondad son los signos de la presencia del Señor, que quiere dar siempre a este mundo la luz de su amor.
En este tercer domingo de Adviento, y ante la presencia ya cercana del Señor Jesús, la liturgia nos invita con insistencia a la alegría. En Cristo se cumplen las palabras del profeta Sofonías a Israel: «El Señor tu Dios, en medio de ti, es un guerrero que salva. Él se goza y se complace en ti, te ama y se alegra con júbilo». Exhorto a todos, y especialmente a los nuevos presbíteros, a proseguir, apoyados en la seguridad del amor infinito de Dios manifestado en Cristo, el camino de preparación espiritual para la Navidad, y celebrar así, con gozo y fruto abundante, el nacimiento del Salvador
Oremos Unidos.
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